De cara a los meses de verano, en los que suele haber menos volumen de mercado pero pueden aparecer episodios de volatilidad, ¿cómo debería preparar su cartera un inversor en fondos? ¿Tiene sentido hacer ajustes antes del verano o es mejor mantener la estrategia si el horizonte es de largo plazo?
Todos los años nos enfrentamos a una serie de episodios que a veces tienen más de mito que de realidad, pero es verdad que están impregnados en la cabeza de los inversores. Uno muy típico es el cierre de año, el rally de Navidad, que unos años se cumple y otros años no. El siguiente es el famoso “Sell in May and go away”, por lo que siempre alrededor de mayo todo el mundo está esperando que se produzca algún evento que haga descarrilar el mercado. Y luego, típicamente, está el del verano y el mes de agosto, cuando estamos en la playa y de repente abres el periódico y parece que se está cayendo el mundo.
La verdad es que hemos tenido algunos episodios históricos que han sido bastante contundentes y nos han chafado algún verano, pero también es verdad que en los últimos diez años hemos tenido veranos francamente plácidos donde lo mejor es que no ha pasado nada y no ha habido que hacer grandes revoluciones en la cartera.
Nosotros pensamos que un inversor tiene que estar más anclado a su propio plan de inversión y a su propio largo plazo que a los ajustes hipercortoplacistas. Sin embargo, es verdad que hay que tratar cada cosa en el contexto de lo que está ocurriendo. ¿Y qué está pasando este año? Llevamos un año extraordinario en términos absolutos: rentabilidades de doble dígito en los mercados de renta variable, el mercado ha pasado por encima de una guerra, estamos en la mejor temporada de publicación de resultados empresariales de los últimos años y el mercado, además, ha llegado a este prácticamente cierre del primer semestre con unas subidas explosivas.
Por lo tanto, no es ninguna insensatez ajustar un pelín los perfiles de riesgo, no porque llegue el verano, sino porque los mercados ya sabemos que te dan oportunidades de ir haciendo estos ajustes. Es verdad que tenemos muchos mercados en máximo histórico, unos niveles de concentración muy altos en ciertas compañías con recorridos muy fuertes, y nosotros mismos, precisamente por eso y no porque sea el mes de julio, estamos haciendo ajustes en los perfiles de riesgo. Esto no quiere decir que vayamos a jugárnosla, que tengamos la bola de cristal y desinvirtamos todo en verano; pero me parece bastante sensato aprovechar un poquito todo lo que ha recorrido en el primer semestre para bajar un pelín los niveles de riesgo, evitar aquellas partes del mercado que pueden estar más calentitas y posicionar las carteras un pelín menos agresivas de cara a los próximos meses.
Mirando ya a después del verano, ¿qué factores crees que pueden marcar el comportamiento de los mercados en la segunda parte del año? ¿Qué tipo de fondos pueden estar mejor posicionados para ese escenario: renta variable global, mixtos, renta fija, alternativos o fondos más defensivos?
Nosotros pensamos que lo clave de aquí a final de año, guerra aparte porque son eventos que evidentemente no se pueden anticipar y si viéramos algún tipo de episodio, lógicamente va a dominar la actualidad, lo más importante de aquí en adelante es si se cumplen las expectativas de beneficios empresariales que ahora mismo tiene el mercado. El mercado está esperando que las empresas lo sigan haciendo de manera extraordinaria. Hemos visto que estamos prácticamente en unos niveles de beneficio esperado en la bolsa americana, de crecimiento de beneficio, de casi un 27%. No lo habíamos visto nunca y se han ido revisando al alza continuamente.
Entonces, ¿qué ocurre? Los mercados se mueven por expectativas y reaccionan si esas expectativas se cumplen o no. Es decir, puede haber una temporada de resultados, que empieza en apenas unos días que sea buenísima, pero que se quede por debajo de las expectativas. Esto puede ocurrir en este trimestre, que es el segundo del año, o puede ocurrir en el tercero, porque en otoño también típicamente hay episodios de volatilidad. Con lo cual, creo que tenemos dos trimestres de resultados empresariales que van a ser vitales para que las bolsas aguanten parte del recorrido que han hecho hasta ahora.
Estamos en un momento donde, además, los bancos centrales están a caballo entre lo que eran sus planes y lo que son sus nuevos planes. Tenemos la inflación que ha repuntado, pero que podría caer si el petróleo modera. Todas estas cosas son parte de la agenda fundamental: los tipos de interés han repuntado en Europa; en Estados Unidos no han bajado, que era el plan; y la actualidad de las bolsas ha estado dominada por unos beneficios extraordinarios. Desde el punto de vista de lo fundamental del mercado, esto va a ser lo más importante de aquí a final de año.
Para un inversor que ya tiene exposición global a través de fondos, ¿cómo se puede evitar caer en sesgos de moda, como concentrarse demasiado en Estados Unidos, tecnología o inteligencia artificial, sin renunciar a las grandes tendencias que están moviendo el mercado?
Ha habido durante la última década un hecho que es objetivo: la gestión pasiva lo ha hecho infinitamente mejor que la gestión activa. ¿Por qué? Porque el mercado dominante ha sido el mercado americano, el sector dominante ha sido el sector tecnológico y las grandísimas compañías han tirado de los índices para arriba. Es lógico que los inversores, cuando miran hacia atrás, vean qué ha funcionado y qué no ha funcionado. Esto ha sido así durante más de diez años, no estamos hablando de dos días. En la última década la gestión pasiva, o la bolsa americana por así decirlo, y el NASDAQ ni te cuento, ha sido mejor y ha habido muy pocos gestores que hayan conseguido superar al mercado.
A lo mejor ahora, y digo a lo mejor porque en esto, hasta que las cosas se dan la vuelta, puede pasar mucho tiempo, no es mala idea empezar a combinar o empezar a tener menos peso en gestión pasiva y dedicar algo más de peso de tu cartera a gestión activa. Se está produciendo un fenómeno muy interesante, y es que este año las grandes compañías no lo están haciendo bien; han dejado de funcionar las "Magníficas Siete". Es verdad que la tecnología ha seguido siendo un sector dominante, pero ya no apoyado en las magníficas ni en los hiperscaladores, y está habiendo vida más allá de Estados Unidos y más allá del sector tecnológico.
Se produce un entorno donde la gestión activa y los gestores que son capaces de mirar más allá de lo súper grande y de lo que domina los índices, y que pueden ser más sensibles con la valoración de algunas cosas, pueden estar en un entorno de mercado donde eso aporte valor. Lo estamos viendo, por ejemplo, con mercados que estaban hiperabandonados, como los mercados emergentes, la propia bolsa española, que ha sido un erial durante muchos años y llevamos tres años muy buenos, la bolsa europea, donde no se conseguía sacar rentabilidad y está habiendo muy buena rentabilidad, o sectores muy aburridos como el de salud, que estaba denostado y lleva un mes y pico haciéndolo muy bien a contrapié.
Es muy interesante recuperar algo que es hiperbásico: la diversificación. La diversificación solo te sirve si la tienes y estás preparado para los shocks. El estar muy diversificado durante todos estos años no ha servido para nada porque evidentemente los índices reflejan lo que funciona, pero volver un poco a los básicos de la inversión de no perseguir las modas, no comprar cosas que puedan estar carísimas, no comprar cosas cuyo escenario para que lo sigan haciendo bien sea la perfección, no perseguir movimientos explosivos del mercado e invertir con sensatez de manera diversificada, es muy valioso. Te permite estar invertido y tener renta variable, pero no con un nivel de riesgo excesivo donde pueda estar el peligro.
Llevamos unos cuantos días donde algunas empresas que lo habían hecho extraordinariamente bien están cayendo con mucha fuerza. No hay ninguna necesidad de estar expuesto a eso en un momento donde podemos estar encontrando partes del mercado que se han quedado muy abandonadas y empresas que lo pueden estar haciendo bien. Ya sabemos que la inteligencia artificial lo ha disrumpido todo y que el mercado piensa que hay negocios que van a desaparecer; a veces esto también te abre buenas oportunidades.
Muchos ahorradores tienen ahora la sensación de que la cuenta corriente vuelve a quedarse en mínimos o no remunera lo suficiente. Para alguien que no quiere asumir grandes riesgos, ¿qué alternativas existen para sacar algo más de partido al ahorro sin comprometer la liquidez ni la seguridad?
Es una realidad que el activo monetario o la cuenta corriente no te remunera lo suficiente; es más, no te remunera ni siquiera la inflación ahora mismo. Estar invertido en un activo que no te remunera la inflación y que te hace perder poder adquisitivo es algo en lo que no se puede estar mucho tiempo. Los activos monetarios y las cuentas corrientes, es decir, el riesgo cero, tienen que responder a un bolsillo de liquidez que nos permita dormir bien por la noche si tenemos algún imprevisto, y es algo con lo que tenemos que convivir, “un mal necesario". Ahora bien, todo lo que tengamos en exceso en ese tipo de posiciones sabemos que poquito a poco nos va a ir empobreciendo.
Es un paso emocionalmente duro para muchos inversores porque pasan de una posición que sube un poquito a alguna que puede caer, y es ahí cuando se pone a prueba tu tolerancia al riesgo. Estamos en un momento de mercado en el que es posible obtener rentabilidad con un porcentaje de riesgo muy razonable simplemente invirtiendo en los mercados de renta fija, añadiendo un pelín de renta variable o añadiendo gestores que son muy activos y que tienen estrategias que pueden aprovechar ineficiencias del mercado.
¿Quiere decir que no voy a tener días donde mi cartera puntualmente pueda caer? No. Fuera de la liquidez todo lo demás implica asumir un riesgo, y es importante que los inversores lo entiendan. Tener periodos de una cierta pérdida de valor liquidativo no hace que tu experiencia vaya a ser horrible ni que potencialmente no puedas ganar más dinero; es una volatilidad con la que hay que convivir.
Nosotros animamos mucho a los inversores a que den ese paso, a que vayan añadiendo un poquito de renta fija en la parte de crédito, en la parte de deuda subordinada, o un pelín de duración, porque el mercado ha estado absolutamente loco. También a buscar empresas de calidad en los mercados de renta variable que están machacadas. Soy razonablemente optimista con que se puede producir buena rentabilidad para inversores que no quieran asumir un riesgo excesivo, pero un riesgo excesivo no es lo mismo que un riesgo cero.
Lo que tenemos que hacer nosotros por nuestra parte es hacer mejor que nunca esa labor de acompañamiento, porque si no, estás condenado a ese 2,25% que es lo que ahora mismo ha decidido el Banco Central Europeo que es la remuneración del activo libre de riesgo, mientras la inflación está por encima. Es una situación incómoda. Durante dos años hemos vivido con los tipos al 4% y no podías hablar de asumir riesgo a nadie porque te decían: "¿Un 4%? ¿Pero cuándo hemos visto esto? A mí dame el 4%". Pues ya no. Hay que estar un pelín más incómodo, pero es un buen momento para invertir en ciertas cosas.
Para el inversor particular, muchas veces lo difícil no es elegir un buen fondo, sino mantenerse invertido cuando llegan la volatilidad o las caídas. ¿Cómo debería construir una cartera para que sea rentable, pero también soportable emocionalmente a largo plazo?
Vuelvo a la idea de diversificación. El inversor español tiene a su disposición más de 8.000 fondos de inversión y más de 8.000 ETFs, ¿por qué tienes que estar en uno solo? No tiene ningún sentido. Además, sabemos que emocionalmente estar en uno te hace estar mirando todo el rato lo que no tienes, pensando que te has equivocado, que cogiste este y va mejor el otro. Esto ocurre porque nuestro anclaje es de retrovisor; siempre te juzgas con lo que está pasando y no con lo que tienes hacia adelante. Es lógico, porque es la única información cierta que tienes.
Nuestra propuesta de valor son carteras de fondos a través de fondos de fondos que están súper diversificadas. A ti lo que te tiene que importar es cómo funciona el conjunto, y en ese conjunto vas a tener líneas que en momentos puntuales tiren de la rentabilidad de la cartera, y tiene que ser así. Precisamente porque tienen un perfil de riesgo muy superior, también pueden ser posiciones muchísimo más volátiles, pero si lo tienes en su justa dosis te lo puedes permitir. Todo el mundo quiere ver que tiene en cartera el fondo estrella que este año está subiendo el treinta y pico por ciento como, por ejemplo, fondos de mercados emergentes que lo están haciendo súper bien. ¿Qué ocurre? Que si no hubieras tenido una dosis pequeña de esos fondos durante muchos años donde no han funcionado, este año no lo tendrías en cartera, porque habrías estado harto de mantener esa posición; emocionalmente te hubiera costado muchísimo esfuerzo y la mayoría de los inversores lo acaban vendiendo porque no pueden ver posiciones que no funcionan.
Mi primer consejo es: no te cases únicamente con un fondo, no te cases únicamente con una geografía, no te cases únicamente con un estilo de inversión ni con una temática. Ten una cartera razonable y, dentro de esa cartera, los profesionales que nos dedicamos a esto, nosotros somos un equipo, lo hacemos todo en equipo e intentamos cubrirlo todo, debemos aplicar una gestión activa. Hay temáticas que funcionan y a lo mejor han llegado a su nivel y las tienes que vender, y hay nichos de valoración que se te van abriendo en el mercado y tienes que aprovechar esas oportunidades.
Tienes que tener una combinación de fondos de acuerdo a tu perfil de riesgo, suficientemente bien diversificada, y luego hay que gestionarla activamente; esa es la receta fundamental. Eso te permite estar invertido y te permite ir viendo cómo vas produciendo rentabilidad.
Es verdad que en España hay una tentación muchas veces a comprar el fondo de moda. El fondo de moda suele ponerse de moda después de que lo ha hecho muy bien en el pasado, y mucha gente luego tiene muy mala experiencia porque cuando lo compran no han disfrutado del pasado y se enfrentan a un futuro donde ese fondo a lo mejor ya no es el que mejor funciona. Eso emocionalmente es duro y patrimonialmente es un desastre. Hay que apoyarse en profesionales, mantener el perfil de riesgo, no estar entrando y saliendo del mercado y entender que la gestión activa puede ser agresiva en algunas posiciones, pero no en el 100% de la cartera. Ese es nuestro consejo.