Los mercados emergentes llevan años conviviendo con crisis geopolíticas constantes. ¿Se han acostumbrado ya a vivir en este entorno?
En realidad, cada crisis suele afectar más a unas regiones que a otras. A veces el impacto es global y se refleja en todos los mercados por el aumento general del riesgo, pero no siempre sucede así. Por ejemplo, cuando el elemento más afectado es una materia prima concreta, como el petróleo, algunos mercados emergentes incluso salen beneficiados. Hay países productores que ahora mismo están funcionando muy bien porque disponen de mayores ingresos y eso mejora claramente la capacidad de pago de muchos emisores.

En plena guerra comercial y con anuncios continuos de aranceles y sanciones por parte de Estados Unidos, ¿cómo están reaccionando los mercados emergentes?
Evidentemente, cada anuncio genera una reacción inmediata. El momento más impactante fue el llamado Liberation Day, porque fue algo muy inesperado. A partir de ahí, el mercado ha ido aprendiendo a interpretar mejor cada movimiento y a reaccionar de forma más racional y selectiva. Ahora los inversores analizan mucho más el impacto concreto de cada medida.

¿Podría decirse que los emergentes ya han asumido esa dosis permanente de incertidumbre y vuelven a centrarse en crecimiento y actividad?
Sí, en buena medida. Existen ganadores y perdedores, como siempre, pero el mercado está siendo bastante eficiente a la hora de reconocer fortalezas y debilidades. Los países mejor posicionados reciben ese reconocimiento y los más vulnerables siguen mostrando sus carencias.

En un fondo de renta fija emergente como el suyo, ¿qué países y sectores están hoy mejor posicionados?
Desde una perspectiva oportunística siempre hemos tenido bastante exposición al petróleo y eso nos ha ayudado mucho en los últimos tiempos. Algunas petroleras de países africanos o de Oriente Medio están funcionando realmente bien. Además, Brasil sigue siendo uno de los países donde vemos más oportunidades. Tiene una enorme diversidad de emisores y perfiles de riesgo. Puedes encontrar compañías excelentes y oportunidades muy interesantes en distintos sectores.

La palabra “emergente” sigue generando cierto vértigo en muchos inversores. ¿Continúa siendo un activo reservado a grandes patrimonios?
Esa percepción ha cambiado mucho. Llevo vinculado profesionalmente a mercados emergentes desde 2012 y he visto cómo este activo se ha ido normalizando. Muchas emisiones en dólares de países emergentes ya están presentes en carteras globales que prácticamente no distinguen entre desarrollado y emergente. Eso aporta más liquidez y profundidad al mercado. Quizá ahora es algo más difícil encontrar oportunidades extraordinarias, precisamente porque el mercado es más eficiente, pero siguen existiendo, sobre todo en países frontier, que están en una fase de desarrollo anterior.

Con unas bolsas en máximos históricos, ¿es un buen momento para entrar en renta fija corporativa?
En un escenario de aumento del riesgo, los diferenciales de crédito pueden ampliarse y provocar caídas en los bonos. Sin embargo, también suele bajar la rentabilidad de los bonos considerados libres de riesgo, como el Treasury estadounidense. En muchos casos ambos efectos se compensan parcialmente. Eso hace que la renta fija pueda comportarse mejor que la bolsa en determinados episodios de volatilidad.

¿La renta fija ofrece entonces un colchón frente a la volatilidad bursátil?
Exactamente. Nadie puede garantizar cómo reaccionará el mercado, pero en un escenario negativo la renta fija debería ofrecer un comportamiento relativamente más estable que la renta variable.

¿Le preocupan los eventos de liquidez que están apareciendo en el mercado?
Algunos podrían terminar afectando a la capacidad de financiación de ciertos emisores. Ahora mismo el mercado primario sigue abierto y es relativamente fácil financiarse, incluso para emisores con perfiles de riesgo no excelentes. Pero siempre analizamos si las empresas han hecho bien sus deberes y si podrían sobrevivir uno o dos años con mercados cerrados sin entrar en problemas graves.

La renta fija privada quizá tiene menos glamour que la bolsa, pero ¿es una vía clave de financiación para las empresas?
Sin duda. Muchas veces ciertos proyectos no encajan bien dentro de la financiación bancaria tradicional. El mercado de bonos permite financiarse a largo plazo y con mayor flexibilidad. Además, ofrece al inversor la posibilidad de entrar y salir durante la vida del bono gracias a la cotización en mercado.

Hablemos del fondo Trea Emerging Markets Credit Opportunities. ¿Dónde está el valor añadido de la estrategia?
Nuestra filosofía siempre ha sido centrarnos más en la selección de emisores concretos que en grandes apuestas macroeconómicas. Es un fondo de renta fija en divisa fuerte, fundamentalmente en dólares, y eso condiciona mucho el análisis. Buscamos emisores cuyos diferenciales y rentabilidades sean especialmente atractivos respecto a su nivel de riesgo.

¿Qué tipo de oportunidades buscan exactamente?
Somos oportunísticos. A veces invertimos en petroleras de países muy exóticos o en compañías relativamente pequeñas que atraviesan momentos complicados por factores geopolíticos o sectoriales. Por ejemplo, no abandonamos Ucrania tras el estallido de la guerra y muchas de esas empresas terminaron pagando. También tenemos posiciones en compañías cercanas a zonas de tensión como Irán, pero donde los fundamentales y los balances siguen siendo sólidos. Ahí es donde encontramos valor adicional.

¿Qué rentabilidad ofrece actualmente la cartera?
Ahora mismo la rentabilidad media en dólares de los bonos de la cartera ronda el 7,1%, con una duración cercana a cinco años. Creemos que es una rentabilidad muy atractiva teniendo en cuenta que el Treasury estadounidense está pagando menos del 5%.

¿Supera claramente la inflación?
Exactamente. Ese es uno de los elementos más interesantes para el inversor.