En vuestro informe de inicio de año habláis de más crecimiento pero también más volatilidad en 2026, impulsado por políticas fiscales expansivas y tipos estables. ¿Cómo deberían posicionarse los inversores frente a esta combinación de crecimiento y volatilidad, especialmente si los bancos centrales empiezan a revertir su política de tipos?
No esperamos que se revierta esta política de tipos. De hecho, esperamos que la Reserva Federal baje otra vez los tipos de interés, no está muy claro si en marzo o junio, pero sí que esperamos que bajen los tipos de interés hasta el 3,25%. Y el Banco Central Europeo no creemos que vaya a subir los tipos este año. Solamente en el caso de que la economía europea acelerara con fuerza su crecimiento veríamos esa posibilidad, pero de momento en nuestro escenario base es que las economías crecen más porque hay más política fiscal, porque los bancos centrales mantienen una postura acomodaticia, y eso en general es positivo para el mercado.
Creemos, por tanto, que hay que estar posicionados en activos con un cierto sobrepeso de los activos de riesgo, pero sí que avisamos que lo hemos visto esta semana, que va a haber momentos de volatilidad y que por tanto lo que tienen que hacer los inversores es estar tranquilos y mirar el largo plazo.
En alguna ocasión has señalado que no consideras que estemos en una burbuja de IA, aunque sí en un área de sobrevaloración en ciertos nombres tecnológicos. ¿Qué criterios o métricas usa Deutsche Bank para distinguir entre sobrevaloración sana y sobrevaloración que podría acabar en correcciones profundas?
Al final usamos las mismas métricas que usan todos los analistas. Si miramos la historia y ,sobre todo, nosotros lo que hacemos es comparar con lo que pasó en la famosa burbuja de las puntocom, lo que vemos es que estas compañías de momento, lo que sí que se observa es un crecimiento de los beneficios extraordinarios, que además con unas posibilidades de inversión en los próximos años ya consolidadas en más capacidad de inteligencia artificial; y además vemos que la inteligencia artificial es un cambio estructural, no estamos hablando de algo que es un algo futurible, sino que es algo que ya está aquí, que está en nuestras vidas.
Por tanto, si tenemos en cuenta esos niveles de espectativas de beneficios, al final cuando llevas a los ratios de valoración realmente pueden justificar estas valoraciones tan altas. Es cierto que lo que también estamos viendo en el mercado es que ya se está rotando y ya no solamente se está mirando a los típicos valores de tecnología, sino que también se está mirando a otros valores que se están beneficiando de estas nuevas tendencias tecnológicas y que probablemente las valoraciones no estan tan elevadas.
Teniendo en cuenta que Deutsche Bank mantiene sobreponderación en renta variable, con especial foco en EEUU y sectores como tecnología y financiero, y asigna papel estratégico a renta fija de calidad, ¿cómo deberían los inversores particulares equilibrar estas posiciones sin sacrificar crecimiento ni asumir riesgos excesivos?
Depende mucho del perfil del riesgo de cada uno de los inversores.
Nosotros lo que estamos diciendo es que para un perfil medio, que en nuestro caso es alguien que tenga un peso en la renta variable en torno al 35%, 50% como mucho; para ese perfil ahora estaríamos hablando que estamos ligeramente sobreponderados. Pero para ese perfil seguimos pensando que lo que le da estabilidad en la cartera es la renta fija.
La renta fija, sobre todo de bonos corporativos de calidad, lo que nos va a permitir esa rentabilidad por encima de la inflación que nos da cierta estabilidad de cara a una renta variable que creemos que va a aportar positivamente, pero que puede generar volatilidad.
¿En qué mercados o regiones ves las oportunidades más claras para 2026 y qué sectores ofrecen mejor perfil riesgo/rentabilidad a medio plazo?
Seguimos estando en tecnología en Estados Unidos, pero ya no solamente en los grandes nombres, sino también en otras empresas que se benefician de esa adaptación de la inteligencia artificial a sus negocios.
En Europa seguimos positivos en el sector bancario, también el sector industrial, porque todos esos paquetes de infraestructuras deben favorecer al sector industrial de materiales. Miramos otros sectores ahora como consecuencia de la recuperación, por ejemplo bienes de lujo o también el sector de pharma, porque es un sector que por valoración no se ha comportado también y creemos que sigue siendo una tendencia estructural.
Deutsche Bank ha comentado riesgos como la demanda energética asociada a la IA, tensiones sobre tierras raras o posibles sorpresas de inflación. ¿Cómo deberían los inversores integrar estos riesgos estructurales y geopolíticos en la construcción de su cartera sin caer en excesiva aversión al riesgo?
Lo hemos visto en estos días, cuando se ha producido esa volatilidad ligada a Groenlandia.
Realmente el oro a estos niveles está ya muy alto, pero seguimos pensando que es un buen diversificador y lo ha demostrado en esta crisis. Por tanto, una parte de la cartera para diversificar en oro. Una parte de la cartera en renta fija corporativa, y luego dentro de la apuesta en renta variable, estar muy diversificado. Yo hablaba antes de sectores como tecnología o financiero; o sea, hay que estar muy bien diversificado, porque va a haber momentos de volatilidad y lo mejor es tener una cartera bien diversificada y sobre todo ajustada al riesgo de cada uno.
Tener una base de bonos de calidad que nos dan cierta estabilidad y que si mantenemos a vencimientos sabemos que nos van a dar unos componentes atractivos por encima de la inflación, algo de oro para diversificar y, sobre todo, tener una cartera muy bien balanceada.