
Según datos del Banco de España, el pasado año fue muy bueno para los depósitos de los hogares españoles, de hecho, volvieron a alcanzar máximos históricos superando los 1,06 billones de euros. Ese dinero, en la mayoría de ocasiones se queda parado en el banco de turno esperando unos intereses que, normalmente, no compensan el efecto de la inflación, por lo que con el paso del tiempo acaba perdiendo parte de su valor.

Ahora, el 2026 es un año en el que se sigue esperando una inflación que, aunque pueda moderarse, seguirá siendo estructuralmente superior a la media de las últimas décadas. Y aquí, según Juan Ignacio Marrón, CEO de @InversoresInstitucionales señala que “a veces los ahorradores confundimos la seguridad nominal de disponer del dinero en banco con seguridad real. Sin embargo no es así”. Y aclara que “la que se considera tasa libre de riesgo es aquella que, sin asumir riesgos de crédito, compensa la pérdida del poder adquisitivo derivado de un incremento continuado de los precios”. Por lo que tiene claro que a diferencia de lo que pueda parecer, no invertir no es una decisión neutral, sino que tiene consecuencias negativas en el largo plazo.
En este sentido, la pérdida progresiva de capital, casi imperceptible, es probablemente el efecto más visible. Pero el coste de oportunidad que supone renunciar a las numerosas alternativas de inversión existentes resulta quizá aún más perjudicial, especialmente en un año como el recién concluido, en el que tanto la bolsa como los metales preciosos han registrado rendimientos extraordinarios.
Pero, ¿qué podemos hacer para perder el miedo a invertir?
Es normal tener miedo a invertir con las bolsas y metales preciosos en máximos históricos, pensando en la caída que puede venir, pero Juan Ignacio Marrón confirma que la estadística nos dice algo diferente. Y es que, “la rentabilidad media en los siguientes doce meses cuando se invierte en máximos históricos ha sido, en el S&P500, superior al 10%, mientras que el rendimiento medio en el resto de años está alrededor del 8,6%”.
Para superar ese temor es fundamental informarse y explorar, antes que nada, la amplia variedad de opciones de inversión existentes. Porque no se trata solo de elegir las que ofrecen mayores rentabilidades, sino aquellas que encajan mejor con el perfil de cada inversor. De ahí la importancia de comprender primero las propias necesidades y objetivos, y después analizar en detalle las particularidades de cada producto.
Y aquí, el CEO de @InversoresInstitucionales cree que hay un elemento fundamental a la hora de perder el miedo a invertir, que pasa por “entender que la inversión puede hacerse de manera gradual, ya que las aportaciones periódicas tienen un efecto de diversificación en el tiempo y reducen significativamente el impacto emocional derivado de los vaivenes en el precio de los activos”.
Alternativas para empezar a invertir en este 2026
Teniendo todo esto en cuenta, si algo se puede sacar en claro es que hay que poner el dinero a trabajar y, como siempre, hay que definir en primer lugar nuestro perfil y cuánto estamos dispuestos a arriesgar.

Una vez llegados a este punto, lo ideal es buscar ayuda; y en este sentido, José María Luna, asesor financiero y socio de Luna-Sevilla Asesores Patrimoniales nos deja cuatro fondos concretos a los que poder echar el ojo:
Dunas Valor Prudente
Fondo de retorno absoluto multiestrategia gestionado por Dunas Capital, diseñado para obtener rentabilidad positiva con volatilidad muy baja, independientemente del ciclo de mercado.

Fuente: Morningstar.com
La clase R (ES0175437005) se lanzó en 2017 y el fondo gestiona más de 1.500 millones de euros. Su perfil de riesgo es bajo (2/7) y Morningstar lo clasifica como Alt - Multiestrategy.
No sigue índices ni mantiene una cartera tradicional por países o sectores. Combina renta fija, derivados y liquidez con ajustes tácticos para proteger el capital. Sus gastos rondan el 0,9% anual (más comisión de éxito) y en 2025 obtuvo cerca de un +3%.
Según José María Luna, se trata de un fondo con vocación de retorno absoluto que busca ofrecer una rentabilidad ligeramente superior a la media de los depósitos bancarios en España y mejor que la de las Letras del Tesoro a 12 meses, manteniendo siempre un nivel de riesgo bajo.
Clave para 2026: puede funcionar como alternativa a la liquidez o como bloque defensivo dentro de carteras conservadoras, aportando estabilidad y descorrelación.
Olea Neutral
Fondo mixto global moderado de gestión flexible y vocación patrimonialista gestionado por Olea Gestión de Activos que combina renta fija y renta variable con el objetivo de preservar capital y generar crecimiento a medio plazo.

Fuente: Morningstar.com
La clase ES0118537002 se lanzó en 2010 y gestiona alrededor de 120 millones de euros. Su perfil de riesgo es medio (3/7), con una volatilidad objetivo entre el 6% y el 10%.
Invierte principalmente en bonos de países desarrollados, con una exposición controlada a bolsa y un máximo del 20% en mercados emergentes. Sus gastos rondan el 1,7% anual y en 2025 obtuvo cerca de un +7,5%.
Clave para 2026: fondo adecuado como núcleo de carteras moderadas, combinando estabilidad y potencial de crecimiento.
Fidelity Funds World
Fondo de renta variable global gestionado por Fidelity International cuyo objetivo es lograr crecimiento del capital a largo plazo invirtiendo en empresas de todo el mundo.

Fuente: Morningstar.com
La clase más utilizada en Europa es la A-Acc-EUR (LU1261432659). Mantiene al menos el 70% de la cartera en acciones, con diversificación por regiones y sectores. Su perfil de riesgo es medio-alto (4/7).
Para José María Luna es interesante porque se trata de un fondo de bolsa internacional en el que el inversor tiene exposición a acciones de Estados Unidos, Europa y Japón.
Clave para 2026: fondo adecuado como motor de crecimiento para carteras con horizonte largo, asumiendo la volatilidad propia de la renta variable.
First Eagle Amundi International Fund
Fondo mixto internacional gestionado por Amundi que combina renta variable y otros activos con el objetivo de lograr crecimiento del capital a largo plazo, siguiendo un enfoque de selección fundamental y estilo value.

Fuente: Morningstar.com
La clase más conocida en Europa es la AE-C (LU0565135745). El fondo invierte globalmente, sin referencia a un índice concreto, y se caracteriza por una gestión prudente y flexible dentro de la categoría de mixtos internacionales.
José María Luna destaca como algo singular que mantiene una parte de su cartera invertida en oro.
Clave para 2026: fondo interesante para quienes buscan crecimiento global con un enfoque defensivo, gracias a su sesgo value y a la diversificación adicional que aporta la exposición al oro.
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