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Hoy en día todo el mundo quiere tener en su cartera semiconductores. Y es algo normal, ya que escuchamos hablar de ellos a diario.

Hay que tener una cosa clara, y es la importancia de la diversificación real. Porque si hablamos de cantidades, el valor de todas las compañías cotizadas del sector a nivel global, el total invertido supera los 10 billones de dólares. Eso sí, la gran mayoría de ese capital está concentrado en las 10 empresas más grandes del mundo como Nvidia, TSMC, Broadcom, ASML, AMD, Intel y Samsung. De nuevo, aparece la concentración.

En cuanto a negocio real; es decir, el dinero que el sector mueve de forma física, la industria está batiendo récords, a punto de superar la barrera del billón de dólares. Una industria que se ha tenido que reinventar.

Y en este desarrollo, la Inteligencia Artificial ha sido el motor absoluto y casi exclusivo del crecimiento vertical que ha vivido el mercado de los semiconductores en los últimos años. Todo gira en torno a ella, y eso puede ser un arma de doble filo, ya que el mercado de semiconductores se ha vuelto extremadamente dependiente de la IA. Y ahí es donde hay que tener cuidado también a la hora de invertir. Por ello, hemos seleccionado tres ETFs y tres fondos que te ayudarán a sacar la mayor rentabilidad

ETFs a tener en cuenta

Amundi Msci Semiconductors ETF

El Amundi MSCI Semiconductors UCITS ETF es una de las formas más directas para invertir desde Europa en la industria mundial de los semiconductores. Tiene compañías clave como Nvidia, TSMC, Broadcom, AMD, Micron o ASML, por lo que está expuesto al crecimiento de la IA, los centros de datos y la demanda de chips avanzados.

En cuanto a rentabilidad, podemos decir que es buena. El ETF ganó un 72,01% en 2023, un 66,53% en 2024 y un 32,24% en 2025. Cifras elevadas teniendo en cuenta que su nivel de riesgo es de 5 sobre 7. Y en este sentido, es recomendable saber que se recomienda mantener la inversión durante al menos cinco años y hay que estar preparados para la volatilidad y las fuertes correcciones; ya que el índice llegó a sufrir una caída máxima cercana al 47%.

Si nos fijamos en los costes, el ETF cobra un 0,35% anual. Es de réplica física y de acumulación, por lo que reinvierte automáticamente los dividendos.

Entre los principales riesgos está la concentración. Y es que, aunque incluye 74 compañías, Nvidia representa alrededor del 30% de la cartera y las diez mayores posiciones concentran aproximadamente el 83%. Además, también depende de la producción de chips en Taiwán, y es peligroso para su evolución las tensiones comerciales entre EEUU y China, el carácter cíclico de la industria y el riesgo de divisa.

En definitiva, el Amundi MSCI Semiconductors UCITS ETF tiene alto potencial de crecimiento, pero también con una volatilidad elevada. Puede encajar como complemento en una cartera diversificada y con horizonte de largo plazo. Y antes de invertir, hay que estar dispuesto a soportar caídas de al menos el 30%.

Vaneck Semiconductor UCITS ETF

El VanEck Semiconductor UCITS ETF es una muy buena alternativa europea para invertir directamente en la industria mundial de semiconductores. Tiene seis años y replica físicamente un índice formado por 25 compañías que obtienen una parte relevante de sus ingresos de los semiconductores o de los equipos utilizados para fabricarlos. El fondo es de acumulación y cuenta actualmente con unos 8.700 millones de dólares en activos.

Tiene un enorme potencial y una elevada volatilidad. En dólares, el ETF obtuvo una rentabilidad del 73,2% en 2023, del 23,2% en 2024 y del 50,1% en 2025. Y en 2026 vuelve a registrar fuertes ganancias, alrededor de un 70,7% en el año. Las cifras para un inversor en euros pueden diferir por el efecto del tipo de cambio. En cuanto al riesgo, VanEck lo clasifica de 6 sobre 7, y recomienda un horizonte mínimo de inversión de cinco años.

Si hablamos de costes, presenta un TER del 0,35% anual, equivalente a unos 35 euros por cada 10.000 invertidos antes de considerar las comisiones del bróker. Es un ETF de réplica física y reinvierte los dividendos automáticamente.

En su distribución de cartera hay un punto muy interesante, y es que, el índice limita aproximadamente al 10% el peso de cada compañía en los rebalanceos, evitando la gran concentración. Ahora, sus mayores posiciones son AMD, Micron, Nvidia, TSMC, ASML y Broadcom. Y las diez mayores compañías representan aproximadamente el 83% de la cartera. Aquí podemos hablar de concentración, pero de forma diferente, ya que está expuesto directamente al crecimiento de la inteligencia artificial, los centros de datos, las memorias avanzadas y la fabricación de chips, pero también a los ciclos del sector, las elevadas valoraciones, las tensiones entre Estados Unidos y China y los riesgos asociados a Taiwán. Además, su divisa base es el dólar y no ofrece protección frente al riesgo de cambio.

En resumen, el VanEck Semiconductor UCITS ETF ofrece un elevado potencial de crecimiento a cambio de asumir una volatilidad bastante elevada. Es interesante como complemento de una cartera diversificada para inversores de largo plazo, pero no una inversión defensiva, ya que su propio historial demuestra que las ganancias superiores al 50% pueden convivir con ejercicios en los que pierde más de un 30%.

Global X AI Semiconductor & Quantum UCITS ETF USD Acc

El Global X AI Semiconductor & Quantum UCITS ETF USD Acc es una opción muy reciente (noviembre de 2025) para invertir en semiconductores ligados a la IA. Replica físicamente el Mirae Asset AI Semiconductor & Quantum Index y cuenta actualmente con 38 posiciones. Y su cartera incluye fabricantes de chips, memoria, infraestructura para centros de datos y, en menor medida, empresas de computación cuántica.

Tiene una fuerte exposición a compañías que se están beneficiando mucho por la expansión de la IA como Micron, TSMC, Nvidia, AMD, Broadcom, SK Hynix y ASML; y teniendo en cuenta que las diez primeras compañías concentran alrededor del 82%, se puede decir que es un ETF muy concentrado. Y pese a llevar “Quantum” en el nombre, su exposición real a empresas puramente cuánticas es todavía mínima, en torno al 0,4% de la cartera.

Si nos fijamos en la rentabilidad, hay que interpretar los datos con mucha cautela, ya que el ETF no cuenta aún con un año completo de historial. Pero distintos proveedores sitúan su avance en 2026 en torno al 80%. Y hay que coger esto con pinzas porque, además, su nivel de riesgo es de 6 sobre 7 y no ofrece ninguna protección del capital.

En cuanto a costes, presenta un TER del 0,35% anual. Es de réplica física y de acumulación, de modo que los dividendos recibidos se reinvierten dentro del propio fondo. Su patrimonio ronda actualmente los 68 millones de dólares.

Sus principales riesgos pasan por una alta concentración, una posible desaceleración de la inversión en IA, el carácter cíclico del sector, las tensiones geopolíticas en Taiwán y el riesgo de divisa.  

Por lo que al final, podría considerarse una apuesta agresiva por el crecimiento de la IA y los semiconductores. Y su gran rentabilidad inicial es atractiva, pero su corto historial y elevada volatilidad aconsejan tratarlo como una posición complementaria dentro de una cartera diversificada.

Fondos a tener en el rádar 

Si nos fijamos en fondos de inversión tradicionales, apenas existen productos centrados exclusivamente en semiconductores, a diferencia de lo que ocurre con los ETF. Lo habitual es recurrir a fondos tecnológicos globales que mantienen una elevada exposición al sector dentro de una cartera más amplia.

Polar Capital Global Technology

El Polar Capital Global Technology Fund R EUR Acc es un fondo que busca invertir en las compañías tecnológicas con mayor potencial de crecimiento a escala mundial. Es de gestión activa y su equipo gestor selecciona libremente las empresas, entre 60 y 85 posiciones. El fondo completo gestiona alrededor de 21.000 millones de dólares.

En cuanto a la rentabilidad, ha sido muy elevada. La clase en euros ganó un 47,9% en 2023, un 39,4% en 2024 y un 34,8% en 2025. En 2026 acumula aproximadamente un 57% y su rentabilidad anualizada a cinco años rondaba el 24%. Su nivel de riesgo es 5 sobre 7 y la volatilidad anualizada durante el último año ha rondado el 44%, por lo que no es una inversión conservadora. Además, la gestora plantea un horizonte de al menos cinco años.

La cartera está bastante menos concentrada que la de los anteriores ETFs. A finales de julio de 2026 sus principales posiciones eran Nvidia, TSMC, AMD, Broadcom, Microsoft y Micron. Las diez mayores posiciones sumaban aproximadamente un 39% del fondo. Aunque invierte en tecnología de forma amplia, hoy por hoy mantiene una exposición importante al auge de la IA y los semiconductores. Cerca del 80% de la cartera pertenece al sector tecnológico y alrededor del 63% está invertido en Estados Unidos, con Taiwán como segundo mercado más importante

Uno de los inconvenientes más importantes son los gastos. La clase R EUR Acc tiene unos gastos corrientes cercanos al 1,58% anual, de los cuales aproximadamente un 1,50% corresponde a gestión. Y sus principales riesgos son una corrección de las valoraciones tecnológicas, una ralentización de la inversión en IA, la fuerte exposición a EEUU y semiconductores y el propio riesgo de la gestión activa.

En definitiva, el Polar Capital Global Technology ofrece una exposición tecnológica más diversificada que los ETF de semiconductores, aunque con comisiones más altas. Puede encajar en inversores de largo plazo que busquen gestión activa y acepten una elevada volatilidad.

Franklin Technology Fund

El Franklin Technology Fund es un fondo de gestión activa que invierte en compañías tecnológicas de todo el mundo. Los gestores seleccionan las empresas que consideran mejor posicionadas por calidad, crecimiento y rentabilidad, y aún no han conseguido superar a su índice de referencia en los últimos años. El fondo nació en 2000, la clase A EUR en 2006 y el patrimonio total supera actualmente los 15.000 millones de dólares.

Si miramos a la rentabilidad, la clase en euros ganó un 48,1% en 2023 y un 34,2% en 2024, aunque en 2025 avanzó solo un 5,1%; y en 2026 acumulaba un 19,9% hasta finales de julio. Su nivel de riesgo es de 5 sobre 7, y Franklin Templeton recomienda un horizonte mínimo de cinco años. Además, su volatilidad anualizada ha rondado el 24% durante los últimos tres años.

En cuanto a la cartera, cuenta con 83 emisores y sus diez mayores posiciones representan aproximadamente el 49% del fondo. Entre ellas se encuentran Nvidia, Broadcom, Alphabet, TSMC, Micron, Amazon, Microsoft, Apple, AMD y Meta. Aun así, mantiene una apuesta considerable por los chips: semiconductores y equipos relacionados representan conjuntamente alrededor del 47% de la cartera.

Sus costes también son superiores. La clase A soporta unos gastos corrientes del 1,80% anual, más aproximadamente un 0,07% en costes de transacción. El KID contempla además una comisión máxima de entrada del 5,75% y no existe comisión de éxito.

Sus principales riesgos pasan por una corrección de las grandes tecnológicas, una desaceleración de la inversión en inteligencia artificial, su importante exposición a semiconductores y Estados Unidos y el riesgo propio de la gestión activa. Además, aunque esta clase cotiza en euros, no está cubierta frente a las divisas, por lo que los movimientos del dólar también pueden influir en la rentabilidad.

En conclusión, el Franklin Technology Fund ofrece una cartera tecnológica amplia y gestionada activamente, con una fuerte exposición a IA y semiconductores. Su largo historial y diversificación juegan a su favor, pero sus elevadas comisiones y la reciente rentabilidad inferior a su índice de referencia son dos factores importantes que el inversor debería valorar antes de entrar.

Robeco Smart Energy

El Robeco Smart Energy es un fondo de gestión activa y un poco diferente a los anteriores, ya que invierte globalmente en empresas vinculadas a la electrificación y la transición energética. Pero su cartera no se limita a renovables: incluye redes eléctricas, almacenamiento, eficiencia energética, semiconductores de potencia y soluciones para cubrir el creciente consumo eléctrico de industrias y centros de datos. Y además, está clasificado como Artículo 9 bajo la regulación europea SFDR.

La cartera está bastante diversificada y ninguna compañía domina el fondo. Entre sus principales posiciones figuran actualmente Infineon, Quanta Services, nVent Electric, SSE, Delta Electronics, Marvell, ARM y CATL, combinando tecnología, infraestructura eléctrica, semiconductores y almacenamiento energético.

Precisamente, uno de los aspectos más interesantes es su creciente vínculo con la inteligencia artificial. Ya que los centros de datos requieren cada vez más inversión en electricidad, redes, refrigeración y eficiencia energética; y ahí, compañías como Vertiv, Quanta Services o fabricantes de semiconductores de potencia pueden beneficiarse indirectamente del auge de la IA.

Su comportamiento ha sido positivo e irregular. El fondo ganó un 9,0% en 2023, un 9,9% en 2024 y un 23,5% en 2025. En 2026 acumulaba un 31,2% hasta julio, mientras que su rentabilidad anualizada a cinco años se sitúa en el 12,4%. Su nivel de riesgo es de 5 sobre 7 y plantea un horizonte de inversión mínimo de cinco años. Su volatilidad es importante; ya que solo en julio de 2026 el fondo perdió un 15,2%, pese a mantener una fuerte rentabilidad acumulada en el año.

Los costes también son elevados. La clase D EUR presenta unos gastos corrientes del 1,72% anual, de los que un 1,50% corresponde a la comisión de gestión, además de unos costes de transacción estimados del 0,20%. No aplica comisión de éxito. Y sus principales riesgos son una ralentización de la inversión en transición energética, tipos de interés elevados, cambios regulatorios, la volatilidad de las compañías renovables y tecnológicas y el riesgo de divisa, ya que el fondo normalmente no cubre las monedas extranjeras.

En resumen, el Robeco Smart Energy ofrece una exposición diversificada a la electrificación, las redes y la energía limpia, con un interesante vínculo creciente con la IA. Su potencial de largo plazo es elevado, pero sus comisiones y volatilidad hacen que resulte más apropiado como complemento de una cartera diversificada.

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