La espectacular detención de Nicolás Maduro a comienzos de 2026 fue presentada de inmediato por Washington como una operación de liberación selectiva, que combinaba la lucha contra el narcotráfico con la restauración de la democracia. Detrás del relato oficial, las motivaciones estadounidenses parecen ser múltiples.
Con los mercados globales a punto de cerrar otro año de actividad intensa, dos fondos cotizados (ETFs) se han convertido en protagonistas para los inversores que buscan rendimiento con gestión pasiva.
Infraestructuras sostenibles e inteligencia artificial se perfilan como las grandes protagonistas del nuevo ciclo económico. Con la electrificación, la energía limpia y la digitalización acelerando la demanda mundial, los expertos prevén que estas dos megatendencias lideren el crecimiento de los mercados durante los próximos años. Fondos especializados ya están posicionándose en utilities, centros de datos y tecnología aplicada, marcando el camino para los inversores que buscan oportunidades sólidas a largo plazo.
En los últimos tres años, la economía americana ha burlado las expectativas de recesión y continuado superando a otras economías del universo desarrollado.
A pesar de la incertidumbre del mercado, los ETF de renta variable y renta fija han seguido registrando entradas netas, aunque a un ritmo más lento que en los últimos meses.
El director de Renta Variable en Tressis, Víctor Álvarez, advierte de que hay que tener precaución en torno a la inteligencia artificial para el 2026. Tras un 2025 marcado por subidas récord y concentración en tecnológicas, el experto alerta sobre valoraciones exigentes, balances estresados y una racionalización del gasto en la inversión en centros de datos. ¿Se avecina el ajuste que nadie quiere ver?
Diego Fernández Élices, director general de inversiones de A&G Global Investors, lo tiene claro: si tuviera que apostar por un activo de cara a 2026, sería por la renta variable activa, no indiciada y sin sesgos extremos. En un entorno marcado por la incertidumbre y la complacencia del mercado, esta estrategia se perfila como la clave para capturar oportunidades sin caer en trampas de valoración.
El 2025 ha ilustrado a la perfección la capacidad del mercado de experimentar un cambio de régimen mientras supera la realidad económica. Esto es lo que se conoce como la fase de ‘Esperanza’ del ciclo económico, que precede a la ‘Expansión’ y suele favorecer los rallies de la renta variable.