A pesar de que toda la atención se centra en la geopolítica, los tipos de interés siguen siendo un pilar fundamental para los mercados, y la subida de los rendimientos a largo plazo de la semana pasada nos lo ha recordado de forma contundente.
El sector asegurador contribuye a la financiación de la economía nacional y europea, pues un 90% del total invertido por las entidades españolas se concentra en activos emitidos en países de la Unión Económica y Monetaria. El año pasado, el sector invirtió 343.398 millones de euros, lo que equivale aproximadamente al 20,4% del Producto Interior Bruto. El 66,2% de la cartera se concentró en renta fija, el 7,7% en renta variable y el 13% instituciones de inversión colectiva (IIC).
Los precios más altos del petróleo están dejando su huella en la balanza comercial de la zona euro. En marzo, el superávit se redujo en 3.000 millones de euros respecto a febrero y en 26.000 millones en comparación con marzo del año pasado. Las exportaciones relativamente débiles en los principales sectores exportadores de la zona euro —maquinaria y vehículos, así como productos químicos y relacionados— también contribuyeron a la disminución del superávit comercial.
El oro ya no se mueve solo al ritmo de los tipos de interés o de las expectativas sobre la Reserva Federal. Según Carlos de Andrés, de WisdomTree, el metal precioso cuenta ahora con soportes más profundos: inflación persistente, incertidumbre geopolítica, fragilidad fiscal y una base compradora cada vez más global y diversificada.
Los mercados mundiales están entrando en una fase más equilibrada, en la que los tipos de interés elevados durante más tiempo, las renovadas presiones energéticas y la inflación persistente están empezando a poner a prueba el repunte bursátil impulsado por la inteligencia artificial (IA), en lugar de revertirlo de forma abrupta. La renta variable se está tomando un respiro tras las fuertes ganancias, los rendimientos de los bonos han subido hasta máximos de un año y las divisas cíclicas, como el euro y la libra esterlina, parecen más vulnerables en el margen, mientras que el oro se ha corregido ante el aumento de los rendimientos, pero sigue beneficiándose de unos factores de demanda intactos y de la continua incertidumbre geopolítica.
La tecnología y la inteligencia artificial siguen impulsando al mercado, pero no todos los expertos ven una burbuja comparable a la de las puntocom. Entre valoraciones exigentes, oportunidades en semiconductores y software, el atractivo del crédito nórdico y la rotación hacia Asia, India y Europa, los inversores empiezan a mirar más allá de las grandes tecnológicas estadounidenses en busca de calidad, diversificación y nuevas fuentes de crecimiento. Nos lo cuenta Gabriel Extremera, Socio de ACCI.
La incertidumbre geopolítica, el precio del petróleo y los tipos de interés vuelven a poner a prueba a los inversores. Pero el mayor riesgo puede no estar en los mercados, según Rosa Duce, chief Investment officer de Deutsche Bank España, sino en las decisiones emocionales que llevan a entrar y salir en el peor momento.
La cautela ante la persistencia de riesgos inflacionistas y el comportamiento de la economía mantiene a los bancos centrales en pausa aunque con una tendencia al alza, un motivo más para incrementar la incertidumbre de los inversores. Pero, ¿qué se puede hacer mientras tanto en las carteras para estar preparados?