Tras el rally de la tecnología y la IA, ¿crees que el mercado está entrando en una nueva burbuja o todavía queda recorrido para las grandes compañías tecnológicas?
Nosotros no hablaríamos de una burbuja, entendiéndola como la que vivimos en el año 2000 con las puntocom, porque la situación no tiene nada que ver. A día de hoy, las compañías tecnológicas presentan buenos resultados, tienen beneficios, generan flujos de caja y están en una posición dominante en el mercado. En los últimos 15 años, la tecnología ha inundado por completo toda la economía y ha entrado con mucha capilaridad en todos los sectores. Tenemos desde el mecánico en un taller que utiliza tecnología en sus procesos, hasta un médico o un restaurante que usa ordenadores para gestionar las comandas, por poner algunos ejemplos. Por lo tanto, no tiene nada que ver con la situación de hace 25 años, en la que las compañías no generaban caja, salían a bolsa y seguían creciendo continuamente de forma indefinida.
Lo que sí vemos es que, en algunos sectores de la economía, determinadas compañías están ciertamente sobrevaloradas, cotizando a múltiplos muy exigentes. El precio actual está descontando un crecimiento prácticamente perfecto durante los próximos años, algo que es difícil de creer. Esto exige al gestor mucha más disciplina en la selección de compañías, además de un análisis con mayor rigor.
Dentro de la tecnología hay empresas sobrevaloradas, pero también grandes oportunidades. Nosotros vemos estas oportunidades en la base de la tecnología: el sector de semiconductores, hardware y software. Es muy difícil encontrar al próximo ganador o a la compañía que sacará un servicio disruptivo y despegará; pero lo que sí sabemos es que cualquier disrupción, avance en inteligencia artificial, automatización o robótica, va a requerir de ese software, de ese hardware, de esos semiconductores y de esos microchips. Es la base de la tecnología y es ahí donde creemos que hay que estar.
Con unos bancos centrales en pausa, pero con la vista fija en los próximos movimientos, ¿qué activos crees que pueden ser los grandes beneficiados en la segunda mitad del año: renta fija, small caps, Europa o emergentes?
En la renta fija creemos que estamos en un momento muy interesante, pero no para cualquier tipo de estrategia. Nosotros apostaríamos por la renta fija de carry atractivo, con duraciones cortas y con una selección de crédito de calidad.
En este sentido, estamos viendo mucho valor en el crédito nórdico. Es un gran desconocido, pero reúne todos estos factores:
- Carry atractivo: Ofrece rentabilidades aproximadas del 6% anual.
- Duraciones muy cortas: La mayoría de las emisiones son a tipo flotante, lo que reduce significativamente la sensibilidad a los tipos de interés.
- Calidad crediticia: Cuenta con compañías muy grandes y consolidadas. La economía de los países nórdicos está muy diversificada (ya no depende tanto del sector shipping) y son jurisdicciones triple A, ordenadas fiscalmente, lo que se traduce en una gestión excelente de los balances corporativos.
Como contraposición, si lo comparamos con el crédito europeo high yield, este último ofrece retornos inferiores (el crédito nórdico da una prima), presenta duraciones más largas (mayor sensibilidad a tipos) y su calidad crediticia es menor. Además, la tasa de default histórica del crédito nórdico es bastante más baja que la del crédito europeo high yield.
Respecto a la renta variable, vemos oportunidades en small caps (especialmente bajo el factor quality) y en regiones como Asia e India, que representan una historia de crecimiento continuo. En Europa, determinados sectores como la defensa ofrecen un buen momento para tomar posiciones. En definitiva, para la segunda mitad del año, pondríamos el foco en estrategias de carry y de calidad.
Estamos viendo una enorme rotación geográfica en mercado. ¿Dónde tiene sentido ahora estar sobreponderado y dónde no?
El mercado está entrando en una fase en la que vuelve a tener sentido la diversificación. Venimos de unos años donde Estados Unidos ha dominado por completo los mercados, especialmente a través de las compañías tecnológicas. Actualmente estamos viendo una rotación hacia ciertos sectores porque empieza a haber oportunidades fuera de EEUU.
Nosotros seguimos viendo valor en la tecnología global y en las compañías líderes americanas, pero otras regiones están tomando mucho protagonismo:
- Asia e India: India muestra una clara historia de crecimiento, expansión de la clase media, digitalización de la economía e inversión en infraestructuras. También vemos potencial en Japón.
- Europa: Encontramos muchas oportunidades en el sector de infraestructuras, defensa y en el sector financiero (bancos).
No observamos una rotación exagerada hacia fuera de Estados Unidos, sino un incremento de la diversificación hacia otros sectores y regiones.
La geopolítica vuelve a marcar las bolsas. ¿Crees que el mercado está infravalorando el riesgo político?
El mercado, en determinados momentos, ha podido infravalorar el impacto de las tensiones geopolíticas en la economía y en los mercados. Durante muchos años se ha priorizado el análisis de los tipos de interés, la inflación y el crecimiento; sin embargo, a día de hoy hay que prestar especial atención a los riesgos geopolíticos. Estos impactan directamente sobre las cadenas de suministro, los precios de la energía y la inversión en infraestructuras tecnológicas. Ya no son simplemente ruido de mercado, sino que tienen un impacto directo en las decisiones de inversión.
Aun así, la historia nos demuestra que estos momentos de tensión traen volatilidad en el corto plazo, pero abren nuevas ventanas de inversión. Creemos que la estrategia correcta es posicionarse en compañías de calidad, con balances sólidos, poder de fijación de precios y fuertes barreras de entrada. Estas empresas son las más resilientes y las que mejor se adaptan a entornos de tensión geopolítica.
En un entorno donde muchos inversores llegan tarde a las grandes tendencias, ¿qué sector o temática cree que hoy está poco valorada y podría sorprender en los próximos 12-18 meses?
El área más infravalorada por el mercado es toda la infraestructura que sostiene a las grandes tendencias tecnológicas. La atención se ha centrado masivamente en las compañías más visibles de la Inteligencia Artificial, olvidando a las empresas que facilitan ese desarrollo.
Hablamos del software, hardware, semiconductores, automatización e infraestructura energética, ahí es donde creemos que hay que estar. Como es tan difícil predecir quién será el próximo ganador con un servicio disruptivo, lo seguro es invertir en la base, ya que cualquier avance en IA, robótica o automatización va a requerir de esa capacidad tecnológica.
Estas compañías de infraestructura destacan por sus balances sólidos, poder de fijación de precios, posiciones dominantes en el mercado y una alta previsibilidad en sus flujos de caja. En esta fase, la clave es pasar de invertir únicamente en la "narrativa" de la inteligencia artificial a invertir en las compañías que suministran la tecnología necesaria para que se consolide la transformación digital.