¿Cómo valoráis la situación actual del mercado?

En primer lugar, respecto a la situación del entorno, somos conscientes de que existe mucha incertidumbre. Sin embargo, no prevemos una recesión ni un repunte de la inflación a largo plazo, sino más bien un repunte temporal, que es exactamente lo que estamos viviendo.

Entendemos que la situación geopolítica que está marcando el mercado en los últimos dos meses tiene que solucionarse a corto o medio plazo, principalmente porque todos los actores están interesados en encontrar una solución, aunque esté tardando más de lo previsto. Consideramos que el impacto de esta situación será más significativo en Europa. Por su parte, Estados Unidos cuenta con un mayor crecimiento de beneficios, un dólar relativamente débil, un estímulo fiscal activo y se ve menos afectado por la escasez de petróleo, por lo que sufrirá un menor impacto. 

A medio plazo, no nos encontramos en un entorno negativo ni de recesión para los mercados. En cuanto a la renta fija, las recientes subidas de la TIR favorecen a los activos, y prevemos un buen comportamiento de los ciclos de deuda en los próximos meses, por lo que nos mantenemos moderadamente optimistas.

Con el Brent consolidado por encima de los 95 dólares y tras haber rozado los 110 hace días y los últimos datos de inflación, el fantasma de la estanflación vuelve a ser real. ¿Qué porcentaje de vuestras carteras tenéis hoy en activos reales para cubriros de una inflación que no va a bajar al 2% este año y cómo estáis ajustando la beta de los fondos si el crecimiento de la eurozona sigue estancado?

Durante los últimos meses, desde finales del año pasado, hemos incluido en cartera bonos y ETFs ligados a la inflación. Las cotizaciones del breakeven de inflación estaban en niveles muy bajos y consideramos que representaban una buena cobertura. 

Efectivamente, se ha producido un aumento de la inflación y de las expectativas, pasando de un entorno del 1,90% al 2,40% en Europa, lo que nos ha permitido mejorar las rentabilidades de las carteras de renta fija. 

También mantenemos una exposición en dólares en torno al 15%, lo que en los peores momentos de marzo nos proporcionó una excelente protección. Creemos que es el momento de plantearse deshacer estas coberturas de inflación al acercarse a niveles del 2,5% y regresar a bonos estándar. 

No hemos realizado grandes cambios tácticos en las carteras, salvo operaciones de venta de opciones put para beneficiarnos del aumento de la volatilidad en marzo, cobrar primas y mejorar así el diferencial de rentabilidad. Mantenemos una posición neutral en renta variable; el mercado nos ha dado la razón al no precipitar los cambios durante las caídas, permitiéndonos volver a niveles máximos. Seguimos siendo moderadamente optimistas, pero operando desde una neutralidad estricta en la exposición a renta variable.

Acabáis de lanzar el Focus 2030 delegando la gestión en Morgan Stanley IM. ¿Por qué debería un cliente pagar vuestra estructura de comisión de gestión por un producto buy & hold de renta fija cuando podría acceder directamente a deuda corporativa o ETFs de crédito con un TER significativamente menor?

La propuesta de un fondo como el Focus 2030 es muy diferente a una inversión estándar en renta fija privada o a una inversión indexada como un ETF. 

Se trata de una cartera de renta fija privada que da acceso a las capacidades de análisis y gestión de Morgan Stanley Investment Management, aportando su modelo de selección, gestión de riesgos y optimización, respaldado por un equipo con más de 20 años de experiencia. Esta gestión activa abarca desde la construcción de la cartera hasta el vencimiento de la estructura en un plazo de cuatro años, tomando decisiones continuas para optimizar el binomio rentabilidad-riesgo. Por ello, aporta mucho más valor que una estrategia estática de "comprar y mantener". 

Frente a un ETF, destacamos las ventajas fiscales del formato fondo y la agilidad de la gestión activa. Frente a la inversión directa, que es ineficiente en costes para un inversor minorista y difícil de diversificar, ofrecemos gestión profesional con un gran esfuerzo para mantener unas comisiones muy competitivas.

En el reciente foro de Bilbao defendisteis la diversificación frente a la incertidumbre de 2026. Siendo realistas, con las valoraciones actuales de la tecnología y el riesgo de tipos, ¿en qué percentil de rendimiento ajustado al riesgo situáis hoy a vuestra cartera modelo frente a un simple monetario?

Defendemos siempre la diversificación como una de las claves maestras de la gestión de carteras y patrimonios. 

La rentabilidad esperada de nuestras carteras es claramente superior a la de los activos monetarios, situándose a tres años vista entre el 3,5% y el 7% anualizado, dependiendo del nivel de riesgo. 

El activo monetario es adecuado exclusivamente como refugio o para necesidades de liquidez a muy corto plazo, pero la asignación de activos debe ajustarse siempre al horizonte temporal y a la capacidad de asumir riesgos del inversor. 

Aquellos clientes que busquen rentabilizar su ahorro por encima de lo que ofrece el mercado monetario deben mantener, necesariamente, un nivel de inversión en renta variable. Además, nuestra estrategia de inversión pasa por priorizar el ahorro periódico y las entradas fraccionadas, evitando así los riesgos de intentar predecir el mercado (market timing).

El crecimiento del 54% que buscáis es ambicioso. ¿Hasta qué punto esa escalabilidad depende de convertiros en un distribuidor de marca blanca de grandes gestoras internacionales frente a mantener vuestra esencia de gestión activa independiente?

La estrategia de los servicios de inversión del grupo (Laboral Kutxa y Caja Laboral Gestión) es de carácter integral. La gestora no solo administra los fondos de inversión, sino que también gestiona los planes de pensiones, las EPSV y asesora a la matriz en la gestión de las carteras perfiladas. 

Actualmente, el patrimonio global gestionado asciende a prácticamente 10.000 millones de euros. Ofrecemos toda la gama de productos, desde fondos de gestión propia hasta fondos de terceros y mandatos institucionales. 

Nuestro objetivo para 2028 es lograr que el 70% del patrimonio de nuestros clientes esté invertido en fondos propios y el 30% en arquitectura abierta con fondos de terceros, consolidando nuestra propuesta de valor.

¿Qué perspectivas tenéis para el mercado y para vosotros?

En cuanto al mercado, como comentaba anteriormente, las expectativas son positivas tanto en renta variable como en renta fija. Aunque el rally experimentado por los mercados de renta variable en las últimas semanas ha sido muy importante y sería normal asistir a alguna corrección, las perspectivas son francamente buenas, respaldadas tanto por el crecimiento de los beneficios por acción como por el crecimiento económico global.

En lo que respecta a la renta fija, con los actuales niveles de tipos en la deuda pública, ya sea el bono europeo en torno al 3% o el bono americano alrededor del 4,40%, creemos que a medida que se disipen las incertidumbres, esa prima de riesgo que actualmente penaliza a los activos de renta fija tenderá a caer. Por lo tanto, estimamos que tendrán un buen comportamiento, apoyados además en una atractiva TIR de base.

En cuanto a Caja Laboral Gestión, nos enfrentamos a un entorno con importantes desafíos, una tónica general para el conjunto del sector. Por un lado, tenemos retos internos derivados del fuerte crecimiento que esperamos para los próximos años, lo que nos está exigiendo aumentar las capacidades de nuestros equipos.

Por otro lado, están los desafíos derivados de los profundos cambios normativos a los que se enfrenta la industria. Entre ellos destacan, en el corto plazo, la futura introducción de la normativa RIS y las modificaciones previstas en el reglamento SFDR. Teniendo en cuenta que somos una gestora donde el 100% del patrimonio se administra bajo criterios sostenibles y el 70% corresponde a fondos clasificados como Artículo 8, toda esta adaptación a las exigencias de sostenibilidad representa un reto de primer nivel.

En definitiva, nos encontramos inmersos en un entorno de transformación continua, tanto a nivel de negocio como regulatorio. Lo estamos afrontando con mucho trabajo, con determinación y adaptándonos de forma proactiva, prácticamente mes a mes, a las nuevas exigencias del mercado.