El mercado financiero en este inicio de 2026 se mueve entre dos aguas: la solidez de los fundamentales macroeconómicos y el ruido ensordecedor de la geopolítica. Tras años de dominio absoluto de las "Big Tech" estadounidenses, los selectores de fondos consultados por Estrategias de Inversión coinciden en que la diversificación y la selectividad son, hoy más que nunca, innegociables.
El sentimiento de mercado en 2026 es de un optimismo vigilante. Para Marcos Real, Director de Gestión Discrecional de VidaCaixa, la tendencia alcista tiene fundamentos sólidos: un crecimiento global del 3% y, sobre todo, beneficios empresariales de doble dígito. Según Real, estamos viendo una rotación saludable desde las grandes tecnológicas hacia sectores cíclicos y empresas de mediana capitalización, apoyada por políticas fiscales expansivas en Europa y EE.UU.
Esta tesis de estabilidad es reforzada por Javier López de Heredia, Director de Desarrollo de Negocio de Banca Privada de Unicaja, quien estima un crecimiento del 2,5% en EE.UU. y del 1,5% en Europa. Según López de Heredia, nos encontramos en un escenario de "política monetaria todavía acomodaticia" donde, tras los grandes movimientos de tipos de años anteriores, la clave ahora es la capacidad de las compañías para generar resultados reales.
Esta resistencia económica, sin embargo, obliga a vigilar de cerca los focos de tensión. Paco Quintana, Director de Estrategia de Inversión de ING, monitoriza el empleo y la revisión de beneficios empresariales para detectar un posible cambio de ciclo. Quintana considera que, aunque las valoraciones son elevadas, no hay razones para "plegar velas" mientras los resultados corporativos sigan creciendo a tasas del 20% en el sector tecnológico.
Con la inflación aún presente, el ahorro estático es el enemigo a batir. Rosa Duce, Chief Investment Officer de Deutsche Bank, advierte que el coste de oportunidad de mantener liquidez es hoy inasumible: con rendimientos del 2% frente a una inflación superior, el inversor pierde poder adquisitivo real. Para Duce, la clave es no interrumpir la "magia del interés compuesto" y buscar rentabilidad en activos de calidad que superen el IPC.
En este punto, la estrategia gira hacia el crédito corporativo. Mikel Romero, Senior Portfolio Manager de Santander AM, propone capturar el carry (rentabilidad por cupón) en el crédito europeo, pero con una gestión estricta de la duración. Mikel Romero busca generar ingresos recurrentes con riesgos de tipo de interés controlados, favoreciendo los tramos cortos de la curva donde la visibilidad es mayor.
Esta búsqueda de rendimiento lleva a Miguel Ángel Rico, Director de Inversiones en Creand AM, a explorar nichos como el High Yield nórdico. Rico defiende que la gestión activa está logrando batir a los índices tradicionales tras años de dominio de la gestión pasiva, especialmente ahora que los diferenciales se han estrechado y exigen una selección mucho más minuciosa de los emisores.
Si el crédito es el motor en renta fija, la Inteligencia Artificial sigue siendo el catalizador en bolsa. Manuel Rodríguez Torrecillas, selector de fondos en Abante, prefiere buscar oportunidades en toda la cadena de suministro, incluyendo infraestructuras eléctricas y centros de datos. Su estrategia busca evitar la concentración excesiva en unos pocos nombres, apostando por gestores activos que identifiquen los sectores que realmente mejoran su productividad mediante la IA.
Desde A&G, su Director General de Inversiones, Diego Fernández Elices, aporta un matiz de valoración crítico al señalar que no se trata de comprar barato por sistema, sino de buscar "valor con contexto". Diego Fernández Elices prefiere jugar la temática tecnológica en Asia, donde encuentra negocios de semiconductores y memoria equivalentes a los americanos pero a la mitad de precio, huyendo del exceso de valoración de Wall Street.
No obstante, el riesgo geopolítico en el Estrecho de Ormuz obliga a blindar las carteras con activos descorrelacionados. Mar Jiménez, asesora en Diverinvest, es tajante al afirmar que en un escenario inflacionista por el petróleo, los bonos tradicionales no protegen. Jiménez utiliza el dólar como refugio principal y mantiene una asignación de activos con margen para comprar calidad al descuento cuando el mercado sufre episodios de volatilidad.
Para aportar estabilidad estructural, Guillermo Santos, socio de iCapital, defiende la inclusión de activos alternativos como el Private Equity y las infraestructuras. Según Santos, la valoración de estos activos no depende del "momentum" nervioso diario de las bolsas, aportando una estabilidad necesaria para carteras de patrimonio elevado que pueden permitirse cierta iliquidez a cambio de retornos consistentes.
La victoria final en este entorno dependerá de la selección individual de activos y el alineamiento de intereses. Juan Gómez Bada, Director de Inversiones de Avantage Capital, recuerda que la "piel en el juego" del gestor es vital para mantener la cabeza fría. Gómez Bada aprovecha las ineficiencias en empresas como Renta 4 o Prosegur, donde los resultados reales superan con creces lo que reflejan sus cotizaciones actuales.
El cierre de este análisis lo pone Ignasi Viladesau, Director de Inversiones de MyInvestor, recordando que el "mix" ideal para el ahorrador ha cambiado para siempre. Viladesau advierte que las rentabilidades del 4% sin riesgo han quedado en el retrovisor, y que la diversificación global, combinada con una educación financiera sólida, es el único camino para que el inversor particular logre preservar su patrimonio en el largo plazo.
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