En un contexto de tipos de interés estabilizados y tensiones geopolíticas, los principales estrategas del país coinciden: la rentabilidad ya no viene de la inercia, sino de la selección quirúrgica. Desde la gestión de la volatilidad hasta la apuesta por sectores estratégicos como la defensa o la IA, así analizan los expertos del sector el mapa actual de activos.
Álvaro Blasco, Director de ATL Capital, abre el debate subrayando que, ante la volatilidad actual, la clave no es sobrerreaccionar, sino asegurar que el cliente está en su perfil de riesgo real. Blasco recomienda mantener las carteras diversificadas sin movimientos bruscos, señalando que solo ante situaciones de pánico extremo se deben adecuar posiciones, siempre priorizando el largo plazo y vigilando de cerca sectores como los emergentes y la defensa, que vuelven a ofrecer valor tras las correcciones.
En este sentido, Julio Martin, director de la oficina de Tenerife de iCapital, complementa esta visión enfocándose en la arquitectura abierta y la granularidad. Para Julio Martín, la diversificación ya no puede ser genérica; su modelo apuesta por desglosar la renta fija en estrategias específicas como bonos flotantes o convertibles. Además, recalca que el uso de activos alternativos (volatilidad o multiestrategia) es lo que realmente permite hoy obtener rentabilidades consistentes y descorrelacionadas del ciclo tradicional de bonos y acciones.
Ramón Alfonso, socio director de NORZ Patrimonia, defiende que los perfiles estándar 60/40 siguen siendo válidos, pero advierte que para batir la inflación con creces hay que aceptar una mayor volatilidad. Ramón Alfonso destaca que su proceso de selección es implacable: utilizan inteligencia artificial para filtrar fondos por ratios de sharpe y alfa, descartando marcas comerciales que no baten a sus índices. Para él, el juicio humano sigue siendo vital para decidir el "porqué" de cada activo en la cartera.
Nicolás López, director de análisis de renta variable de Singular Bank, aporta una dosis de optimismo al mercado de acciones, asegurando que todavía no ve un techo relevante para 2026. Según Nicolás López, la reciente revisión al alza de los beneficios empresariales justifica las valoraciones actuales. Su estrategia se inclina hacia valores "value" y cíclicos (banca e industria) por encima del crecimiento puro, destacando que sectores como el industrial, ligado a la electrificación y defensa, tienen un recorrido estructural.
Desde CaixaBank AM, Santiago Rubio, director de Estrategia de Inversión, mantiene una postura más selectiva, especialmente tras haber sido escéptico con el rally de las "Siete Magníficas". Santiago Rubio explica que su enfoque se basa en delegar lo que no dominan y centrarse en generar alfa en Europa, donde sí ven oportunidades claras de stock picking. Pese a la concentración del mercado americano, su estrategia ha logrado batir índices mediante una infraexposición táctica a la tecnología estadounidense.
Alejandro Vidal, Head Investment Manager de Deutsche Bank España, pone el foco en la dicotomía entre EE. UU. y Europa. Aunque reconoce la calidad estructural y la flexibilidad de las empresas estadounidenses, Vidal observa que Europa posee sectores cíclicos que ganarán tracción si se confirma una desescalada en los conflictos geopolíticos. Para él, la clave del éxito en la segunda mitad del año residirá en saber combinar la seguridad del dólar con el potencial de recuperación del viejo continente.
Mar Barrero, directora de análisis de Arquia Profim Banca Privada, advierte sobre el riesgo de concentración en tecnología, recomendando limitar su peso al 15% de la cartera. Mar Barrero considera que, tras las correcciones, se han abierto mejores puntos de entrada en IA, pero prefiere mantener la cautela en sectores cíclicos hasta que se aclare el impacto de la inflación energética. Para ella, la gestión activa es "absolutamente imprescindible" en este entorno fragmentado para evitar trampas de valor.
Javier de Berenguer, selector de fondos y analista de mercados en Mapfre Inversión, coincide en que la IA es una fuerza de "destrucción creativa" que obliga a ser extremadamente selectivos. Javier de Berenguer sostiene que el aumento del coste de capital devuelve el protagonismo a los fundamentales; por ello, en Mapfre optan por carteras con un núcleo indexado complementado por apuestas activas en mercados menos eficientes, donde las dislocaciones de precios permiten encontrar joyas fuera del radar.
Conrado La Roche Riesgo, Responsable de Análisis y Selección de Fondos de DPM Finanzas, busca valor donde el mercado aún no ha generado burbujas, como las Socimis (REITs) europeas y la transición energética. La Roche es crítico con la complacencia en los índices globales y prefiere sectores que ofrezcan dividendos crecientes y protección contra la inflación. Además, advierte sobre la gestión de divisas, señalando que con el euro-dólar en niveles de 1,20, el alto coste de cobertura obliga a replantearse si merece la pena cubrir la posición.
Andrés Allende, Managing Partner de A&G Banca Privada, aporta una visión diferencial al evitar sectores masificados como la banca para centrarse en apuestas de nicho como el sector farmacéutico y el GNL. Allende, que prioriza la preservación del capital por encima de todo, ve en el sector farma una oportunidad infravalorada (solo ha subido un 7% en tres años frente al 40% del mercado). Su enfoque es esperar a que el mercado reconozca lentamente el valor intrínseco de estas compañías menos cíclicas.
Miguel Uceda, director de inversiones de Welzia Management, analiza la sofisticación del crédito, sugiriendo rotar desde los bonos AT1 hacia los Tier 2 debido al estrechamiento de los diferenciales. Uceda destaca que la mejora fundamental de la banca europea hace que la subordinación sea menos arriesgada que antes, pero prefiere diversificar hacia bonos de aseguradoras (RT1) y tomar duración en bonos alemanes (Bobl) como refugio ante posibles frenazos económicos en la eurozona.
Y por su parte, Delfina Pérez, Directora de Estrategia de Mercados de Santander Asset Management España, cierra el análisis con una visión macroeconómica prudente pero constructiva. Delfina Pérez señala que, aunque la inflación energética presiona al BCE, la renta fija sigue siendo una fuente estructural de rentabilidad gracias a un "carry" muy atractivo. En su estrategia, mantiene una visión positiva sobre el oro como descorrelacionador geopolítico y reafirma su apuesta por la IA y la independencia energética como megatendencias que dominarán las carteras a largo plazo.