Después de un primer semestre fuerte en bolsa, las expectativas de cara al verano parecen estar condicionadas por varios focos de incertidumbre: la evolución del conflicto en Irán, la reapertura del Estrecho de Ormuz y su posible impacto en el precio del petróleo. ¿Cómo crees que debería afrontar este escenario un inversor en fondos: mantener exposición, reducir riesgo o aprovechar posibles correcciones para entrar?

Claramente, hay que seguir invertido y, por supuesto, aprovechar las correcciones o consolidaciones que se puedan producir. Para mí, no es tanto que tengamos incertidumbres, sino que lo que tenemos es una cierta falta de catalizadores. Me explico:

  • El conflicto: Ya ha entrado en esa fase de negociación; durante 60 días se va a negociar.
  • El petróleo: Ya ha bajado por debajo de los 70 dólares y está por debajo del inicio del conflicto.
  • Los bancos centrales: Ya han dado sus primeras señales de cambiar sus mensajes, e incluso algunos, como el Banco Central Europeo o el Banco de Japón, ya han subido los tipos de interés.
  • Resultados empresariales: Acabamos de tener probablemente uno de los mejores trimestres en cuanto a resultados en las empresas.

Por lo tanto, ¿qué catalizadores tenemos ahora a corto plazo? Yo creo que, en todo caso, lo que necesitamos es ir viendo los próximos datos macroeconómicos que nos confirmen que la economía sigue aguantando bien. A partir de ahí, que los mercados continúen con su movimiento. Por lo tanto, para nada hay que salirse; al contrario, hay que permanecer invertidos.

Muchos ahorradores siguen cómodos en monetarios o renta fija a corto plazo. Con el nuevo escenario de tipos y rentabilidades, ¿crees que sigue teniendo sentido estar ahí o ha llegado el momento de dar el paso hacia fondos de renta fija con algo más de duración, perfilados o mixtos?

El momento, ¿ha llegado? Sí, pero ya llegó hace unas semanas o algo más de un mes.

Es cierto que este año los inversores de renta fija, sobre todo los inversores de renta fija a corto plazo, han sufrido más. Hemos vivido una situación donde la TIR (tasa interna de rendimiento) del bono a 2 años se ha ido desde niveles del 2% a prácticamente el 2,8%. Hoy en día, si bien es cierto que estamos en mínimos de TIR de los tres últimos meses, estamos a un 2,6%; es decir, todavía estamos mucho más altos de lo que estábamos al inicio del conflicto el 28 de febrero.

Por lo tanto, ¿hay mejor TIR en estos momentos de la que teníamos a principios de año? Sí. ¿Tiene sentido asumir algo de duración y estar invertido en bonos más que en activos monetarios? Para nosotros, sí. Es decir, claro que tiene algo de volatilidad, pero creemos que lo va a hacer bien.

Y hay un factor añadido: esa TIR que tienen en estos momentos los bonos ya ha sufrido, por decirlo de alguna manera, la subida de tipos de interés del Banco Central Europeo. Ya está metido en precio una subida, o una subida y media, de aquí a final de año. Como ya está en precio, estás comprando a una muy buena TIR e interesa coger duración más que estar en activos monetarios.

De cara al segundo semestre, ¿dónde ves más valor en fondos de renta variable: Estados Unidos, Europa, emergentes o estrategias globales? Y dentro de la bolsa, ¿qué sectores o estilos crees que pueden hacerlo mejor si aumenta la volatilidad en verano?

Creo que lo va a seguir haciendo bien Estados Unidos, pero creo que Europa debiera de alguna manera coger el relevo. Esto es algo que también hemos visto a lo largo de las últimas semanas: hemos visto esa cierta rotación. Europa era mucho más dependiente energéticamente que Estados Unidos y, por lo tanto, se había quedado atrás. Hemos visto que a poco que se ha anunciado ese final del conflicto, se ha producido esa rotación. Por lo tanto, en países desarrollados: Estados Unidos y Europa.

Dentro de los sectores, yo te diría que ya no hay que estar tanto en sectores defensivos. No tiene tanto sentido estar en pharma, en utilities o en telecomunicaciones. Tiene más sentido estar en otros sectores cíclicos como pueden ser industriales, financieras o consumo. Desde luego, hay que tener presente que no solo va a predominar la tecnología o que el único comportamiento positivo va a ser el de la tecnología.

El inversor español suele reaccionar tarde a los cambios de mercado: entra cuando todo ha subido y sale cuando llega la volatilidad. ¿Qué cartera tipo de fondos recomendarías hoy para un perfil moderado que quiera pasar un verano tranquilo, pero sin quedarse fuera del mercado?

Hablabas del verano. Creo que el verano tenemos que, de alguna manera, desmitificarlo. Ahora nos metemos de lleno en el mes de julio. En el mes de julio, durante los últimos 20 años, en el 80% de los casos el mercado ha tenido un comportamiento positivo y ha subido aproximadamente un 2,4%. Por lo tanto, no tenemos que tenerle ese miedo. Es cierto que el verano es más volátil, porque hay menos negociación, menos intervinientes en el mercado y, por lo tanto, se da esa volatilidad. Pero julio suele ser positivo y, si sumamos julio y agosto, también lo es, tanto en Estados Unidos como en Europa. Si nos vamos a los últimos 5 años, en Estados Unidos los resultados en el 100% de los casos han sido positivos, y en Europa en el 80%. Si nos vamos un poco más a largo plazo, bajan al 70% de los casos positivos en EEUU y al 60% en Europa. Por lo tanto, no siempre es negativo.

En segundo lugar, ¿qué es lo que tiene que hacer el inversor de cara al verano? Yo creo que tiene que hacer lo mismo que ha hecho siempre: tiene que verlo, y sobre todo si hablamos de fondos de inversión, como una manera de invertir a medio y largo plazo. Le tiene que importar menos esa volatilidad de corto plazo. Lo que tiene que tener es una cartera bien construida y diversificada; una cartera donde tenga menos activos monetarios (como decíamos antes), más renta fija (y dentro de la renta fija, más crédito que gobiernos) y, dentro de la renta variable, bien diversificado por países, sectores y zonas geográficas.

Hay que tener cuidado, probablemente, con determinadas inversiones como podrían ser los mercados emergentes o, incluso, con la divisa. No olvidemos que todavía es bastante probable que el dólar pierda terreno, y eso podría hacernos bastante daño.

En un entorno en el que los tipos empiezan a cambiar de ciclo y las bolsas acumulan subidas importantes, ¿qué papel crees que debe jugar la gestión activa en la segunda mitad del año? ¿Dónde puede aportar más valor un equipo gestor: selección de crédito, duración, rotación sectorial, control de volatilidad o asignación entre activos?

Hace poco vi una estadística que me resultó simpática sobre Estados Unidos. Decía dónde va el dinero por cada dólar que se invierte, y mostraba que más o menos 40 centavos iban a lo que son inversiones en las 10 mayores compañías. Más o menos 33 centavos iban a los "Siete Magníficos". Eso, de alguna manera, parece que tiende hacia la gestión activa.

Pero por otro lado, si vemos qué es lo que ha pasado en el último mes (en el mes de junio), lo que hemos asistido es a una situación donde los Siete Magníficos han tenido un comportamiento prácticamente plano, ligeramente negativo, y las 493 compañías restantes del S&P 500 han hecho un comportamiento que le ha sacado prácticamente 13 puntos. Esa diferencia es muy importante, porque lo que implica es que hay una cierta rotación.

Por lo tanto, si nos indexamos, si lo que vamos es a comprar tecnología, las compañías más grandes o los Siete Magníficos, es bastante probable que te puedas quedar atrás. Si hay esa rotación, lo que hay que hacer es aprovecharla, y ahí es donde los gestores activos suman.

¿Dónde pueden sumar? Yo te diría que en todo se debe sumar, aunque probablemente mucho más en la parte de la distribución de activos. Fijémonos en este primer semestre: la clave ha sido si has tenido bolsa o si has tenido bonos. El año pasado, la clave fue si has tenido dólar o no has tenido dólar. Por lo tanto, en primer lugar, la distribución de activos es clave. A partir de ahí, todo suma y se puede conseguir arañar unos puntos básicos en cualquiera de las estrategias, ya sea que hablemos de la dicotomía entre gobiernos y crédito, o entre zonas geográficas y divisas. Todo suma.