Hablemos del fondo Pictet Longevity. ¿Cómo capturáis los cambios demográficos que estamos viendo actualmente?
Rocío Jaureguizar: Efectivamente, estamos ante una transformación muy relevante desde el punto de vista demográfico. Estamos viendo un aumento claro de la longevidad, una disminución de la natalidad y, en paralelo, una reducción del número de trabajadores. Desde Pictet, analizamos estas grandes megatendencias, entendemos su evolución y, a partir de ahí, identificamos oportunidades de inversión. En ese contexto nace Pictet Longevity, una estrategia que aborda la demografía desde un enfoque holístico.
Se trata de un fondo de renta variable temática global que busca capturar una de las tendencias más relevantes de las próximas décadas: el envejecimiento de la población, combinado con una menor base de trabajadores. Es una tendencia global, predecible y de largo plazo, con implicaciones económicas muy significativas.
La estrategia se apoya en dos grandes motores de crecimiento, que además son complementarios. El primero es el Health Span, es decir, la esperanza de vida saludable. Aquí invertimos en compañías que ayudan a vivir mejor durante más tiempo: desde diagnóstico temprano y prevención hasta innovación médica o mejoras en la eficiencia del sistema sanitario.
El segundo motor es la productividad. Es decir, buscamos empresas que contribuyan a compensar la reducción de la fuerza laboral a través de la automatización, la digitalización, la inteligencia artificial o el software.
En cartera incluimos compañías con una alta exposición directa a la temática de la longevidad. De hecho, la “pureza” media de la cartera ronda el 80%, lo que significa que la mayor parte de sus ingresos está vinculada directamente a esta tendencia. Esto nos permite acceder a áreas como biotecnología, фарma innovadora, servicios digitales, gestión del talento o infraestructuras sanitarias.
Además, un elemento diferencial clave es nuestro marco propietario LIFE (Longevity Impact Factor Evolution). Se trata de una herramienta que nos permite medir el impacto real de las compañías, tanto en términos de días de vida saludable ganados como en mejoras de productividad por trabajador, teniendo también en cuenta el coste de los tratamientos o el ahorro en el sistema sanitario.
Para nosotros, la longevidad no es solo un reto social, sino también una oportunidad de inversión única. Por eso no solo invertimos en compañías que ayudan a vivir más y mejor, sino también en aquellas que permiten que la economía siga creciendo en un contexto de menor fuerza laboral.
En el caso de Amundi, contáis con el CPR Global Silver Age, ¿qué es lo que buscáis exactamente?
Gonzalo Ortiz de Vigón: En un entorno tan incierto como el actual, una de las pocas certezas que tenemos es precisamente el cambio demográfico a nivel global. Nosotros lo analizamos también desde el punto de vista de la transferencia de riqueza. Se estima que en Estados Unidos se van a transferir alrededor de 68 billones de dólares entre generaciones, desde las más maduras hacia las más jóvenes. Esto implica que conviven distintos perfiles de consumo.
Por un lado, tenemos a una población más adulta, que busca estabilidad, rentas y seguridad, lo que favorece sectores como el financiero o el asset management. Por otro lado, las generaciones más jóvenes presentan patrones de consumo distintos, con mayor inclinación hacia el riesgo o hacia criterios ESG. Además, el envejecimiento poblacional está generando oportunidades claras. Por ejemplo, el gasto de los mayores de 60 años en Europa supera los 16 billones de euros, lo que impulsa sectores muy diversos: lujo, transporte, ocio… Es una tendencia transversal.
Y no debemos olvidar los mercados emergentes. Muchas veces pensamos que el envejecimiento es un fenómeno exclusivo de países desarrollados, pero no es así. En países como India, el crecimiento de la clase media está transformando completamente los patrones de consumo.
Esto implica nuevas necesidades: infraestructuras, acceso a bienes básicos, servicios… Por ejemplo, en India todavía hay una gran parte de hogares sin aire acondicionado, lo que abre oportunidades claras en determinados sectores.
Por último, también hay un elemento clave: la eficiencia. Ante una menor fuerza laboral, las empresas están incorporando tecnología, inteligencia artificial o automatización para mantener o incluso mejorar su producción.
En definitiva, para nosotros el factor demográfico es una certeza. Y lo interesante es que se puede abordar desde múltiples ángulos, lo que permite construir carteras muy diversificadas tanto a nivel sectorial como geográfico.
Hablamos de una tendencia estructural que afecta a toda la sociedad. ¿Cómo encajan este tipo de temáticas en una cartera global?
Gonzalo Ortiz de Vigón: Encajarían como una exposición de renta variable global con un enfoque sectorial. Además, muchos de los sectores vinculados a esta temática presentan valoraciones más atractivas frente a la elevada concentración que vemos hoy en índices globales.
Al mismo tiempo, no renuncias a tendencias clave como la digitalización o la inteligencia artificial, que son fundamentales en un contexto de cambio demográfico.
Desde nuestro punto de vista, este tipo de estrategias aportan resiliencia a la cartera, mejoran la diversificación —tanto sectorial como geográfica— y ayudan a reducir la dependencia de mercados muy concentrados como el estadounidense.
Rocío, en vuestro caso, ¿qué aporta este fondo dentro de una cartera a largo plazo?
Rocío Jáuregui: Principalmente diversificación y descorrelación. Estamos hablando de renta variable global temática con gestión activa y enfoque bottom-up, lo que se traduce en una cartera concentrada —entre 35 y 60 compañías— de alta convicción.
No tenemos restricciones geográficas ni sectoriales, lo que nos permite adaptarnos a las oportunidades que identifiquen los gestores. Además, presenta poco solapamiento con carteras tradicionales y un elevado active share, lo que aporta un elemento diferenciador muy interesante dentro de una cartera estructural de largo plazo.
Dentro de las megatendencias, ¿qué papel juega la demografía? ¿La trabajáis solo con productos específicos o también de forma transversal?Y además, cuando hablamos de demografía solemos pensar en sectores evidentes como salud. Pero, ¿qué ocurre con otros ámbitos menos obvios, como productos financieros ligados a la longevidad o tendencias como el senior living?
Gonzalo Ortiz de Vigón: El senior living es un ejemplo muy claro. El aumento de hogares unipersonales está generando nuevas formas de consumo que debemos incorporar en cartera. Pero va mucho más allá. El sector financiero, por ejemplo, está adaptándose a nuevos perfiles de cliente, con necesidades muy distintas según la edad. También vemos oportunidades en ocio, tecnología o incluso en biotecnología, donde el gasto de los segmentos de mayor edad es significativamente superior.
En definitiva, la demografía no se limita a un único sector. Afecta a la forma de consumir, de ahorrar y de vivir, y eso genera oportunidades muy relevantes que tienen sentido dentro de una cartera global diversificada.
Rocío Jáuregui: Tener una visión holística de la demografía es fundamental. En nuestro caso, sí que es cierto que no incluimos productos financieros dirigidos exclusivamente a personas mayores, porque no vemos un impacto directo en la productividad o en la esperanza de vida saludable. Preferimos centrarnos en áreas como salud, cuidados y eficiencia económica.
En cuanto al senior living, sí forma parte de nuestro universo invertible, pero con un enfoque específico: no tanto en el inmobiliario tradicional, sino en comunidades integradas que combinan independencia con acceso progresivo a servicios médicos, sociales y de bienestar.
También invertimos en plataformas asistenciales que mejoran la eficiencia del sistema sanitario o reducen hospitalizaciones innecesarias. Nos interesan especialmente compañías cuyos ingresos provienen del servicio, no del valor del activo.
Y en cuanto a oportunidades más innovadoras, vemos mucho potencial en la intersección entre tecnología, productividad y bienestar, especialmente dentro del concepto de esperanza de vida saludable.
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