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Ya con el verano y julio empezado, comienza la intranquilidad de muchos inversores por temor a que su cartera sufra por la volatilidad que se vive en estos meses, pero la realidad es que hay que seguir invertidos como hasta ahora.

De hecho, Javier Turrado, director Comercial y de Desarrollo de Negocio de Bankinter Gestión de Activos afirma que hay que desmitificar el verano, porque “en el mes de julio, durante los últimos 20 años, en el 80% de los casos el mercado ha tenido un comportamiento positivo y ha subido aproximadamente un 2,4%”; por lo que, no tenemos que tenerle ese miedo. Y es más, también señala que aunque el verano es más volátil, “julio suele ser positivo y, si sumamos julio y agosto, también lo es, tanto en Estados Unidos como en Europa. Si nos vamos a los últimos 5 años, en Estados Unidos los resultados en el 100% de los casos han sido positivos, y en Europa en el 80%. Si nos vamos un poco más a largo plazo, bajan al 70% de los casos positivos en EEUU y al 60% en Europa. Por lo tanto, no siempre es negativo”.
Para conseguir esa tranquilidad, lo mejor es saber que tienes tu cartera preparada contando con estos fondos mixtos gestionados por Swisscanto, Rothschild & Co y MFS Investment Management.
Swisscanto (LU) Portfolio Fund Committed Ambition (EUR)
Fondo mixto global de gestión activa que combina renta variable, renta fija e instrumentos monetarios con un objetivo de crecimiento patrimonial a largo plazo y generación de rentabilidad en euros.

Fuente: Morningstar.com
Su idea no es replicar un índice de forma pasiva, sino delegar en la gestora la asignación de activos; y para ello puede invertir de forma flexible en una cartera global diversificada, con una exposición a renta variable que puede moverse entre el 40% y el 85% del patrimonio.
Aunque se cataloga como fondo global, no es un producto 100% de bolsa ni tampoco un fondo conservador. Invierte en acciones, bonos y liquidez, y puede hacerlo tanto de forma directa como a través de otros fondos. Además, incorpora criterios sostenibles, ya que está clasificado como Artículo 8 bajo la normativa SFDR y aplica criterios ESG en una parte relevante de la cartera.
Dentro de sus principales posiciones aparecen activos muy distintos entre sí, desde letras de la Unión Europea hasta grandes compañías internacionales como Nvidia, ASML, Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon, Siemens, Broadcom o Allianz. Las diez mayores posiciones representan algo más del 13% de la cartera, lo que muestra una diversificación elevada, aunque con presencia clara de grandes compañías tecnológicas y de calidad global.
La clase AA EUR fue lanzada en 2003 y tiene distribución de rentas. El patrimonio del fondo se sitúa en torno a los 125-128 millones de euros, según el proveedor consultado. A cierre de junio de 2026, acumula una rentabilidad del 18,82% a un año, del 40,27% a tres años, del 35,64% a cinco años y del 86,91% a diez años. En términos anualizados aproximados, esto equivale a un 11,9% a tres años, un 6,3% a cinco años y un 6,4% a diez años.
En cuanto a costes, es uno de los puntos que más debe vigilar el inversor. El fondo tiene un TER del 1,54%, unos gastos corrientes en torno al 1,65%, una comisión de gestión del 1,20% y una comisión máxima de suscripción del 3%. Por tanto, no compite por precio frente a fondos indexados o ETF, sino que su propuesta se basa en la gestión activa, la diversificación multi-activo y el enfoque sostenible.
Los principales riesgos para el inversor son la volatilidad de los mercados, la exposición variable a renta variable, el riesgo de tipos de interés en la parte de bonos, el riesgo divisa por su inversión global y la posibilidad de que la gestión activa no consiga compensar sus mayores costes. También debe tenerse en cuenta que, aunque sea un fondo mixto, puede asumir una exposición elevada a bolsa en determinados momentos.
Por último, se podría decir que no es un fondo para perfiles conservadores puros. Su volatilidad se sitúa alrededor del 8%-9% anualizado y ha llegado a registrar retrocesos relevantes, con caídas máximas superiores al 17% a cinco años y al 25% a diez años. Por lo que puede ser una opción para inversores con horizonte de largo plazo, tolerancia a las oscilaciones del mercado y preferencia por una solución global delegada, diversificada y con criterios ESG; pero no para quienes busquen bajo coste, máxima estabilidad o una cartera puramente indexada.
R-Co Conviction Convert Europe
Fondo especializado en bonos convertibles europeos con el objetivo de superar la evolución del índice FTSE Convertibles Indices Europe EUR, con cupones reinvertidos; y además, está clasificado como Artículo 8 bajo la normativa SFDR, por lo que promueve características ambientales o sociales, aunque no es un producto de inversión sostenible en sentido estricto.

Fuente: Morningstar.com
Su idea no es replicar el mercado de forma pasiva, sino batir a su índice de referencia mediante una gestión activa y discrecional. Para ello invierte, de forma permanente, al menos el 60% de su patrimonio en bonos convertibles o canjeables por acciones de compañías cotizadas en mercados europeos. Es decir, se sitúa a medio camino entre la renta fija y la renta variable: participa parcialmente de las subidas de las acciones, pero mantiene también una componente de bono y crédito.
Aunque se cataloga como un fondo de convertibles europeas, no debe entenderse como un fondo de renta fija tradicional. Su comportamiento depende de varios factores: la evolución de las bolsas europeas, los diferenciales de crédito, los tipos de interés y la calidad de los emisores. A cierre de mayo de 2026, el fondo tenía un 96,06% en bonos convertibles, 60 emisores, 63 subyacentes, una delta del 36,3% y una duración modificada de 1,83 años. Por geografías, la cartera está concentrada principalmente en Europa continental. Alemania representa el 26,5% del fondo, Francia el 26,0%, Italia el 11,6%, Países Bajos el 10,8% y España el 7,7%. También aparece una exposición menor a Estados Unidos, con el 4,9%, y a otros países europeos. Por divisas, la cartera está mayoritariamente denominada en euros, con un peso del 92,4%, aunque también mantiene exposición residual al dólar, la libra y el franco suizo. Por sectores, destacan servicios financieros, con un 19,7% de exposición neta, bienes industriales, con un 18,1%, consumo discrecional, materiales básicos, tecnología, salud, petróleo y gas, utilities y comunicaciones. Entre las principales posiciones figuran convertibles de Schneider Electric, STMicroelectronics, Eni, Nexi, Saipem, RAG-Stiftung, LEG Properties, Vonovia, Exail Technologies y Qiagen. Las diez mayores posiciones pesan cada una entre el 2,1% y el 3,7%, por lo que la cartera no está excesivamente concentrada en un único emisor.
A cierre de mayo de 2026, el fondo acumulaba una rentabilidad del 8,29% a un año, del 28,66% a tres años, del 10,47% a cinco años y del 20,19% a diez años. En términos anualizados, esto equivale a un 8,77% a tres años, un 2,01% a cinco años y un 1,86% a diez años. En los últimos ejercicios completos, ganó un 10,12% en 2025, un 6,48% en 2024 y un 5,46% en 2023, aunque en 2022 sufrió una caída del 17,71%, un dato clave para entender que no es un producto exento de riesgo.
En cuanto a costes, es un fondo claramente más caro que una estrategia indexada o un ETF de renta fija. La clase C EUR tiene una comisión máxima de suscripción del 3%, gastos corrientes ex post del 1,51%, una comisión de gestión financiera máxima del 1,40%, gastos administrativos del 0,10% y una comisión de éxito del 15% sobre la rentabilidad que supere al índice de referencia.
Los principales riesgos para el inversor son la sensibilidad a la bolsa europea, el riesgo de crédito de los emisores, la posible ampliación de diferenciales, el impacto de los tipos de interés y la liquidez propia del mercado de convertibles. También hay que tener en cuenta que una parte relevante de la cartera no tiene rating o está en high yield.
Por último, se podría decir que no es un fondo para perfiles conservadores puros, aunque tampoco tiene el riesgo de un fondo de renta variable europea. Su indicador sintético de riesgo es de 3 sobre 7 y su volatilidad se situaba en el 5,07% a un año, el 4,94% a tres años y el 6,25% a cinco años, según la ficha de mayo de 2026. Puede ser una opción para inversores que busquen exposición a Europa con un perfil híbrido entre bonos y acciones, acepten cierta volatilidad y quieran delegar la selección de convertibles en una gestora activa.
MFS Meridian Global Total Return Fund
Fondo mixto global de gestión activa que busca obtener rentabilidad total combinando renta variable y renta fija internacional. Su referencia es una cartera formada por un 60% MSCI World y un 40% Bloomberg Global Aggregate, aunque su objetivo no es replicarla, sino construir una cartera global equilibrada con margen para adaptarse al entorno de mercado.

Fuente: Morningstar.com
Su idea es ofrecer una solución multi-activo tradicional, con una exposición habitual cercana al 60% en acciones y el 40% en bonos, aunque la asignación puede variar. En términos generales, el fondo puede moverse entre el 50% y el 75% en renta variable y entre el 25% y el 50% en deuda, por lo que no es un producto defensivo puro, pero sí tiene menos riesgo que un fondo 100% de bolsa.
Aunque se cataloga como fondo global mixto, su cartera tiene una exposición relevante a Estados Unidos, aunque menos extrema que la de un fondo global de renta variable. A cierre de mayo de 2026, dentro de la parte de acciones, Norteamérica representaba el 51,21%, con Estados Unidos en el 49,37%; Europa ex Reino Unido suponía el 22,07%, Reino Unido el 10,51%, Japón el 7,98% y mercados emergentes el 6,57%. Por divisas, el dólar estadounidense pesaba el 47,94% y el euro el 19,20%. Por sectores, dentro de la cartera de renta variable destacan financieros, con un 21,67% de los activos de bolsa, salud, con un 14,56%, industriales, con un 12,71%, consumo básico, con un 12,27%, y tecnología, con un 10,87%. Entre sus principales posiciones aparecen futuros sobre deuda europea y estadounidense, bonos del Tesoro de Estados Unidos y compañías como Pfizer, Cigna, Northern Trust, Eni, UBS, Charles Schwab, BNP Paribas, NatWest, Microsoft o Medtronic.
El patrimonio total del fondo supera los 1.282 millones de dólares a cierre de mayo de 2026. Además, está clasificado como Artículo 8 bajo SFDR, por lo que promueve características ambientales o sociales, aunque no es un fondo sostenible en sentido estricto.
A cierre de junio de 2026, la clase A1 EUR acumulaba una rentabilidad del 13,45% a un año y del 8,57% en el año. Tomando los últimos períodos anuales publicados por MFS, la rentabilidad anualizada aproximada se sitúa en el 7,36% a tres años y en el 4,64% a cinco años. En costes, tiene unos gastos corrientes del 1,85%, una comisión de gestión del 1,05% y una comisión máxima de suscripción del 6%, por lo que no compite por precio frente a soluciones indexadas o ETF.
Los principales riesgos para el inversor son la volatilidad de la renta variable global, el riesgo de tipos de interés en la cartera de bonos, el riesgo de crédito, el riesgo divisa, la exposición a emergentes y el uso de derivados. Su indicador de riesgo es de 3 sobre 7 y la volatilidad se sitúa en torno al 7%-8% a medio plazo, con una caída máxima cercana al 23% en la última década. Por ello, puede encajar en inversores con horizonte de medio y largo plazo que busquen una cartera global equilibrada, con gestión activa y exposición combinada a acciones y bonos; pero no tanto en quienes prioricen bajo coste, máxima estabilidad o una estrategia puramente indexada.
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