Después de las subidas que hemos visto, muchos inversores se preguntan si el mercado está agotado. Mirando los gráficos y los fundamentales, ¿crees que todavía tenemos margen para subir o estamos cerca de un techo que debería obligarnos a ser más cautos?

En principio, no vemos un techo relevante en el mercado para este año dentro de nuestro escenario más probable. Es cierto que acumulamos tres años seguidos de rentabilidades importantes y, en ese sentido, quizás no esperamos un ejercicio tan brillante. De hecho, si viéramos una subida significativa por encima de los anteriores máximos, seríamos algo más cautos. Sin embargo, pese al rebote actual, creemos que las valoraciones de los índices permiten esperar retornos atractivos de aquí a finales de año, de acuerdo con nuestras previsiones y modelos.

Una de las claves de este año son los beneficios empresariales. La corrección que sufrió la bolsa estas semanas fue paralela a una revisión al alza de las previsiones de beneficios. Esto ha generado un ajuste de valoración por un doble efecto: por un lado, las cotizaciones cayeron (aunque se han recuperado en parte) y, por otro, los beneficios han seguido creciendo. Por ello, la situación de rentabilidad esperada es mejor ahora que a principios de año; creemos que hay motivos para ser optimistas y que los niveles actuales justifican seguir invirtiendo.

¿En qué sectores ves ahora mismo una mejor relación entre el riesgo que se asume y el beneficio que se puede obtener? ¿Hay algún sector que recomendarías evitar a toda costa?

Consideramos que hay tres sectores imprescindibles en este momento:

  1. El primero es el tecnológico. En los últimos meses se ha producido un ajuste de valoración importante y ahora sus precios son muy atractivos, especialmente porque se mantienen, e incluso se revisan al alza, las previsiones de beneficios tanto en EEUU como en Europa y Asia-Pacífico.
  2. El segundo es el sector industrial, particularmente lo relacionado con infraestructuras energéticas, defensa y la electrificación de la economía. Destacamos compañías como Siemens o Schneider Electric, que están inmersas en procesos de crecimiento estructural a largo plazo.
  3. El tercero sería el sector financiero. Aunque lleva dos años de subidas fuertes, sobre todo en Europa, el escenario macroeconómico sigue siendo muy favorable para los bancos. Además, la crisis geopolítica actual probablemente derivará en precios del petróleo más altos y tipos de interés algo más elevados de lo previsto, un escenario donde los bancos funcionan como una excelente defensa.

Con el escenario actual, ¿qué le aconsejas a alguien que busca rentabilidad? ¿Es mejor refugiarse en empresas sólidas que pagan buenos dividendos o todavía hay hueco para buscar empresas de crecimiento que puedan dar un salto importante en bolsa?

Aconsejamos un poco de todo, pero si tuviéramos que elegir dónde hay más potencial, creemos que las compañías cíclicas y "value" ofrecen más oportunidades que el "growth" puro defensivo.

Aunque a veces las categorías se mezclan, para entendernos: dentro de tecnología, nos gusta más la parte de semiconductores y hardware (más cíclica) que el software (más defensivo). En el resto de sectores, vemos más potencial en los cíclicos como el financiero o el industrial, frente a los sectores tradicionales de calidad y defensa, como el consumo básico o la salud. Esperamos una recuperación fuerte de los beneficios donde los cíclicos suelen brillar más, mientras que el contexto de inflación y tipos altos no favorece tanto a los sectores defensivos.

Estamos viendo que unas pocas empresas tecnológicas mueven casi todo el mercado. ¿Te preocupa esa concentración? ¿Cómo podemos construir una cartera de acciones equilibrada sin depender exclusivamente de lo que hagan las gigantes de EEUU?

No me preocupa actualmente, ya que esa concentración es el reflejo de una realidad: hay un grupo de compañías que son clave en el crecimiento de la Inteligencia Artificial y sus beneficios justifican sus valoraciones.

El riesgo sería que las expectativas sobre la IA se desmoronaran. No creemos que vaya a suceder, pero si tuviera que nombrar un riesgo para los próximos dos años, sería ese: que las grandes tecnológicas detecten que sus inversiones en centros de datos no son tan rentables como esperaban y frenen el proceso. Eso afectaría negativamente a todo el mercado.

Para evitar esa concentración, basta con diseñar una cartera que no siga estrictamente la ponderación de los índices. Se puede invertir en 20 valores donde cinco sean grandes tecnológicas, pero dándoles el mismo peso que a un banco o a cualquier otra compañía, modulando así su importancia en el total.

¿Cómo puede uno invertir sin tener esa gran concentración? Pues simplemente haciendo una cartera que no siga la ponderación de los índices y que en consecuencia el peso de esos de esas compañías sea inferior. Puede hacer una selección de valores 10-20 valores y la ponderación de esos valores en la cartera que no sea la que tienen los índices; es decir, que se puede invertir en 20 compañías y que cinco de ellas sean de las grandes tecnológicas, pero que tengas el mismo peso en esas compañías que el que puedes tener en bancos o en cualquier otra compañía, modulando el peso que le das a valor en la cartera.

Si tuvieras que diseñar una cartera de acciones desde cero hoy mismo, ¿cuánta liquidez mantendrías en espera y qué tres valores españoles o europeos no podrían faltar en tu lista de favoritos?

La liquidez depende del perfil de riesgo del inversor. En nuestra estrategia de asignación de activos tenemos una recomendación neutral: para un cliente medio, sugerimos un 50% en renta variable y un 50% en renta fija o liquidez. Ahora bien, una vez decidida la cantidad que va a bolsa, esa parte debe estar invertida al 100%. La decisión de cuánto efectivo mantener es previa al diseño de la cartera de acciones.

Respecto a valores atractivos, elegiría uno de cada sector mencionado:

  • ASML (Tecnología): La gran tecnológica europea, ligada a semiconductores y de perfil cíclico.
  • Siemens (Industria): Por su exposición a la electrificación, digitalización de la energía y robótica.
  • Santander (Finanzas): Todos los bancos españoles están atractivos, pero el Santander ofrece un plus de potencial por su exposición a mercados emergentes, los cuales atraviesan un buen momento.