
Tras años de subida de las bolsas globales con periodos de correcciones, 2026 se presenta como un año especialmente desafiante para la renta variable. Los inversores buscan ahora crecimiento temático, selección activa y flexibilidad, frente a estrategias puramente indexadas. En ese contexto, estos tres fondos destacan por su enfoque distinto para aprovechar oportunidades de mercado en 2026: tecnología global, economía espacial emergente y gestión activa global.
DNB Fund Technology

El DNB Fund Technology es una estrategia temática que busca invertir en compañías del sector tecnológico, medios y telecomunicaciones con alto potencial de crecimiento estructural impulsado por tendencias como la inteligencia artificial, la nube, ciberseguridad y conectividad. Su cartera suele estar concentrada entre 40 y 60 valores que representan lo más atractivo del sector tecnológico global y con un claro enfoque de largo plazo orientado a capturar las grandes tendencias estructurales de innovación.
La clase A EUR Acc, con ISIN LU0302296495, cerró 2025 con una rentabilidad superior a un 22%, y a enero de 2026 acumula una rentabilidad anualizada cercana al 21,5%, reflejo del fuerte impulso de los valores tecnológicos a nivel global.
A tres años, el fondo muestra una rentabilidad anualizada aproximada del 29,8%, situándose entre los productos más consistentes de su categoría. Este rendimiento va acompañado de una volatilidad a tres años superior al 14%, un nivel elevado pero coherente con su perfil de renta variable sectorial.
En cuanto a costes, presenta unos gastos corrientes en torno al 1,56% anual, con una comisión de éxito del 10%, posicionándose dentro de la media del segmento tecnológico activo.
Por su naturaleza temática y su concentración en compañías innovadoras, el fondo mantiene un perfil de riesgo alto, adecuado para inversores con tolerancia a la volatilidad y horizonte temporal de largo plazo.
Y ¿por qué es interesante para 2026? La tecnología sigue siendo uno de los motores clave del crecimiento corporativo global. Este fondo puede captar el valor de tendencias estructurales como IA, computación en la nube y digitalización empresarial, ofreciendo crecimiento superior al mercado amplio si estas tendencias continúan dominando la economía. Su historial de rentabilidad sostenida en los últimos años es un buen ejemplo del potencial de este enfoque en mercados alcistas.
NB Next Generation Space Economy Fund

Este fondo temático de Neuberger Berman se centra en la “economía espacial” y tecnologías asociadas, un segmento emergente que abarca desde infraestructuras satelitales hasta servicios de datos y logística espacial. Está diseñado para inversores que buscan exposición a un nicho de alto crecimiento con potencial disruptivo.
La clase EUR M Acc, con ISIN IE000RHGM613, gestiona un patrimonio cercano a los 254 millones de euros, reflejo del creciente interés por esta temática disruptiva. En los últimos doce meses el fondo ha registrado una rentabilidad de más del 36,5%, impulsada por el buen comportamiento de compañías ligadas a tecnologías espaciales y de datos.
A tres años, las clases institucionales presentan una rentabilidad anualizada próxima al 30%, lo que evidencia el fuerte potencial de crecimiento de esta estrategia, aunque acompañado de una volatilidad elevada, en torno al 21,5%, propia de carteras concentradas en sectores innovadores y con sesgo hacia compañías de mediana y pequeña capitalización.
Los gastos corrientes se sitúan alrededor del 2,7% anual, un nivel superior a la media del mercado que se justifica por el carácter altamente especializado de la gestión.
Por su estructura, el fondo mantiene un claro foco sectorial en industria y tecnología espacial, con una exposición significativa a mid y small caps, lo que refuerza su perfil de alto riesgo y su adecuación para inversores con horizonte largo y elevada tolerancia a la volatilidad.
Y ¿por qué es interesante para 2026? Aunque la economía espacial aún está en sus fases tempranas, el crecimiento e inversión en infraestructura satelital, servicios de datos y tecnologías aplicadas a la exploración y comunicaciones puede ofrecer un potencial de crecimiento superior al mercado general en entornos de innovación acelerada. Para inversores tolerantes a volatilidad y con horizonte largo, este fondo puede capturar tendencias disruptivas fundamentales.
R-co Valor

El R-co Valor de Rothschild & Co es un fondo global de gestión activa flexible que combina renta variable (en un sesgo elevado) y fija con libertad para adaptar la exposición según las condiciones de mercado. Se caracteriza por su proceso de selección de activos basado en análisis cualitativo y cuantitativo, sin estar anclado a un índice de referencia específico.
La clase C EUR, con ISIN FR0011253624, gestiona un volumen patrimonial cercano a los 9.760 millones de euros, lo que lo sitúa entre los fondos mixtos flexibles más grandes de Europa.
A cinco años, el fondo presenta una rentabilidad anualizada aproximada del 10%, una cifra muy sólida para una estrategia mixta. Este rendimiento se acompaña de una volatilidad histórica del 9,6% y una beta de 1,42, reflejo de su elevada exposición a renta variable y de su capacidad para capturar buena parte de los movimientos de mercado.
En cuanto a costes, los gastos corrientes se sitúan alrededor del 1,58% anual, dentro de la media de su categoría.
Actualmente, el fondo mantiene una asignación cercana al 73,5% en acciones, con una amplia diversificación tanto sectorial como regional, lo que le permite participar en las subidas bursátiles manteniendo al mismo tiempo una estructura de riesgo más controlada que una cartera 100% de renta variable.
Y ¿por qué es interesante para 2026? Gracias a su flexibilidad en asignación entre renta variable y otros activos, este fondo puede adaptarse a rotaciones de mercado y condiciones macroeconómicas, ofreciendo exposición a acciones cuando los mercados estén favorables o reduciendo riesgo cuando sea necesario. Su enfoque equilibrado lo hace adecuado para inversores que buscan una gestión activa con sesgo de crecimiento, pero con control de volatilidad mejor que una cartera puramente de acciones.
Ideal combinarlos para 2026
La combinación de estas tres estrategias permite construir una cartera de renta variable sólidamente diversificada y preparada para distintos escenarios de mercado.
El DNB Fund Technology aporta el motor de crecimiento estructural vinculado a las grandes tendencias de digitalización e innovación tecnológica a escala global. Por su parte, el Neuberger Berman Next Generation Space Economy introduce una exposición diferenciadora a las tendencias más disruptivas de la economía del futuro, con un claro potencial de generación de alfa sectorial. Y, finalmente, el R-co Valor desempeña el papel de modulador del riesgo, equilibrando el crecimiento con una gestión flexible de la asignación de activos.
En conjunto, estos tres fondos configuran una estrategia que aúna crecimiento, innovación y gestión activa, tres pilares fundamentales para desenvolverse con solvencia en un entorno bursátil marcado por rotaciones sectoriales y ciclos económicos inciertos a lo largo de 2026.
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