El mercado parece seguir descontando un escenario relativamente benigno, pero entre geopolítica, energía, aranceles y tipos, el margen de error se ha estrechado. ¿Cuál es hoy el principal riesgo que cree que los inversores están infravalorando en sus carteras?

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No creo que el principal riesgo que estemos infravalorando, no solo los inversores, sino todos en general, sea otro que el escenario que hemos descontado: un escenario de desescalada, en el que la guerra termina en las próximas semanas.

Es muy difícil saber el día y el momento exacto, pero no debería alargarse mucho más en el tiempo. Si ese escenario de desescalada no se cumple en el corto plazo y la guerra no solo se prolonga, sino que se agrava, claramente tendrá un mayor impacto en el crecimiento y en la inflación del que estamos viendo hasta ahora.

Después de años en los que la liquidez y los fondos monetarios han sido una alternativa cómoda, ¿cree que ha llegado el momento de asumir más duración en renta fija o todavía conviene ser prudentes? ¿Dónde ve mejor binomio rentabilidad-riesgo: deuda pública, crédito investment grade o emergentes?

La primera pregunta que nos está haciendo todo el mundo es si este año va a ser parecido a 2022, que fue un escenario muy complicado para la renta fija y en el que vimos salidas muy fuertes de este activo.

Lo primero que hay que recordar es que, como siempre decimos, las carteras tienen que estar bien diversificadas. Una cartera bien diversificada está compuesta por distintos activos y, lógicamente, la renta fija es uno de ellos.

Es verdad que todavía puede ser un entorno complicado hasta que veamos el impacto en la inflación, y aún podría producirse algún repunte en renta fija. Pero también pensamos que se están generando oportunidades.

De momento no hemos alargado mucho los tramos. También depende de cada fondo y de su índice, pero en los fondos más flexibles seguimos con duraciones más cortas. Donde estamos viendo más valor ahora es en la renta fija de mercados emergentes. Fue uno de los activos que mejor se comportó el año pasado y también nos parece interesante para este escenario.

La inteligencia artificial sigue siendo el gran motor de mercado, pero también empieza a generar dudas sobre concentración, valoraciones y financiación. ¿Estamos ante una tendencia estructural todavía invertible o ante un riesgo de exceso en algunas partes del mercado?

La inteligencia artificial va a seguir siendo clave en los próximos años. Está cambiando las economías y también la productividad de las compañías. Pero también es verdad que no todo vale y que hay que ser selectivos.

Nosotros somos una gestora de gestión activa y, en este sector, creo que eso es todavía más relevante: hay que identificar qué compañías van a conseguir rentabilizar toda la inversión que están haciendo y cuáles no.

También estamos en una etapa muy inicial de todo lo relacionado con la inteligencia artificial. Los ganadores de hoy no tienen por qué ser los ganadores de mañana. Por eso hay que estar de una forma muy activa, siendo capaces de ver cómo evoluciona el mercado y hacia qué tipo de compañías se dirige en los próximos años.

Para nosotros es una temática, aunque quizá no deberíamos llamarla así, porque va a ser algo estructural, que seguirá siendo muy relevante en los próximos años. Pero, como en cualquier otro sector, no todo vale. Hay que diferenciar aquellas compañías que pensamos que van a poder hacerlo bien de aquellas que no.

En Europa se habla más de estímulo fiscal, defensa, transición energética y mejora del crecimiento. ¿Cree que la bolsa europea puede seguir cerrando la brecha con Wall Street o el inversor debe mantener EEUU como núcleo de la cartera?

Venimos de unos años en los que Estados Unidos claramente lo había hecho mucho mejor que Europa. Nosotros ya llevábamos tiempo diciendo que las carteras tenían que empezar a ser más globales, porque también había oportunidades en otras regiones, entre ellas Europa. La diversificación también pasa por tener un enfoque mucho más global.

Dicho esto, es verdad que este año pensábamos que podía ser el año de la vuelta de Europa. Sin embargo, la guerra vuelve a cuestionar qué va a pasar con una inflación más alta en consumo, que era una de nuestras esperanzas para que tirara del crecimiento.

No cabe duda de que Europa puede verse más impactada por la guerra que Estados Unidos, tanto por la inflación como por las subidas del precio del petróleo, porque somos más dependientes. Por eso, quizá los datos y el crecimiento de las compañías no sean como esperábamos inicialmente.

Aun así, pensamos que esto es una pausa y no una desaceleración fuerte. Si conseguimos que la guerra no se alargue demasiado, deberíamos ver después una recuperación en Europa.

Para un inversor español de perfil moderado que llega a mitad de 2026 con rentabilidades acumuladas y dudas sobre si proteger beneficios, ¿qué cambios haría hoy en una cartera equilibrada? ¿Más calidad, más diversificación global, más activos reales o más liquidez?

La clave este año vuelve a ser estar invertidos. Es verdad que hay mucha incertidumbre y que ha habido momentos de tentación de salir del mercado. Lo vivimos el año pasado, cuando se anunciaron los aranceles y a los tres días se llegó a un acuerdo. También ahora ha habido semanas más complicadas, que pueden generar dudas. Pero la historia nos ha enseñado que es muy difícil hacer market timing con eventos políticos y que normalmente uno se pierde la recuperación.

Una vez que estás invertido, nuestras carteras siguen ligeramente constructivas con activos de riesgo en este entorno. Es verdad que hay mucha incertidumbre política, pero la realidad es que las economías siguen creciendo y, en general, estamos viendo muy buenos resultados empresariales.

Tanto en Estados Unidos como en Asia hemos visto un crecimiento muy sólido. En Europa ha sido algo más bajo, pero se explica por lo que está ocurriendo. En general, las compañías siguen tirando. En este entorno, nos parece que la renta variable puede continuar haciéndolo bien.

También hay oportunidades en renta fija, como hemos mencionado, y no podemos olvidarnos de otro activo que nos parece muy interesante: los activos alternativos. Al final, se necesitan activos que descorrelacionen con la renta variable y con la renta fija. Pensamos que todo lo alternativo encaja muy bien en ese perfil.

En resumen: carteras bien diversificadas, con enfoques globales y, en nuestro caso, con un ligero sesgo hacia activos de riesgo.