Diego, en un mercado que parece moverse solo por impulsos tecnológicos, ¿sigue teniendo sentido la gestión activa? ¿Cómo estás logrando aportar valor real a tus clientes frente a un simple índice que cualquiera puede comprar?
Yo desde luego creo que sigue teniendo sentido la gestión activa y, desde luego, creo que nosotros en A&G Global Investors damos el valor a través de los fondos que tenemos.
La realidad es que nuestro fondo de renta variable global es, yo creo, la prueba más evidente de que se puede añadir valor a través de la gestión activa, y Paradigm Value Catalyst este año va +20% de rentabilidad comparado con un índice prácticamente plano. Pero el contexto ha cambiado, y el liderazgo de unas pocas compañías en Estados Unidos y estas dudas tecnológicas que decías, quizás es lo que se pone en duda, el múltiplo de determinadas compañías, y en el ensanchamiento del índice, con más compañías haciéndolo mejor, creo que es todavía un contexto más favorable para la gestión activa.
Insisto, gestión activa que en muchos casos tiene procesos diferentes, y en la gestión activa caben cosas muy distintas; a veces es la media de demasiadas cosas distintas y la media no te hace exactamente ver lo que están haciendo los que lo están haciendo bien. Pero incluso en este contexto en el que hablamos de que la gestión activa no ha funcionado, si miramos desde nuestro lanzamiento hace cuatro años de este fondo de renta variable, anualizamos más de un 15%, con los índices habiéndolo hecho espectacularmente bien y anualizando apenas un 11%.
Por lo tanto, desde luego que hay procesos de gestión activa y formas de hacer la gestión activa que funcionan. Y valoración con contexto, es decir, comprar barato pero no solo por el hecho de estar barato, sino con un catalizador, entender o tener identificado por qué va a dejar de estar barato, desde luego es una estrategia que parece que funciona y eso es lo que estamos recomendando a nuestros clientes.
Muchos inversores se han acostumbrado a ganar un 3% o un 4% sin riesgo en fondos monetarios. ¿Qué les dices para que vuelvan a entrar en activos con más riesgo? ¿Crees que se están perdiendo el inicio de un nuevo ciclo alcista por miedo a la volatilidad?
Creo que el gráfico más interesante para el cliente conservador es casi ver la rentabilidad de los tipos del Banco Central Europeo, que es a lo que puedes aspirar a tener más o menos si estás en un fondo monetario, cómo han ido cayendo, y la rentabilidad a vencimiento de los bonos Investment Grade se ha mantenido, han ido cayendo pero mucho menos.
Entonces, yo creo que lo primero es una asunción de la realidad. El que invierte en fondos monetarios no está invirtiendo, está ahorrando, y el ahorro que pagaba un 4% hace apenas un año, hoy paga un 2%. El mundo ha cambiado y hay que asumir que la tasa libre de riesgo hoy es un 2% y eso es lo que puedes hacer si no asumes riesgos.
Dicho esto, pensamos que hay riesgos muy razonables que asumir y que con un poco más de riesgo, pero no grandes cosas, se pueden asumir mayores rentabilidades. Porque, al lado de lo que te acabo de decir, tienes otra realidad, que es que la inflación también ha bajado algo. Por lo tanto, en términos reales para batir a la inflación, la propuesta de renta fija sigue teniendo mucho sentido, pero no desde luego la del monetario. Creo que tiene sentido alargar un poquito las duraciones, aunque no demasiado, y sobre todo ir a renta fija flexible.
En renta fija, hablábamos antes de renta variable y defendíamos la gestión activa creo que con argumentos sólidos, pero en renta fija es todavía más evidente y ahí sí que la categoría mejor en la renta fija es la renta fija flexible. O sea, la gestión activa en renta fija está demostrado que funciona; incluso si volvemos a esa media que decía de que la media se compone de cosas buenas y cosas malas, pues incluso la media funciona.
Y esto es lo que hacemos con Paradigma Flexible Bonds, cuando estás conservador, intentar dar la misma rentabilidad que los bonos Investment Grade con mucha menos volatilidad, y cuando estás un poco más optimista sobre el mercado, dar más rentabilidad con menos. Hoy estamos en modo ligero preservación de capital, pero estando conservadores yo creo que es muy razonable esperar rentabilidades claramente por encima del mercado monetario, entre un 1% y un 2% probablemente por encima del mercado monetario, aprovechando las oportunidades que el mercado siempre te da. Porque el mercado siempre da oportunidades y estamos exactamente en uno de esos contextos hoy.
¿Notáis mucho el FOMO por parte de los inversores? ¿Tienen apetito a más riesgo?
Sí estamos notando la huida o la salida de posiciones extremadamente conservadoras. Dinero fuera de monetarios y dinero, desde luego, a invertir; nunca hemos tenido mucho peso en monetarios, pero ahí sí que estamos notando salidas. Y estamos notando que los clientes están cómodos con su nivel de riesgo.
Yo creo que el mercado ha testeado varias veces el nivel de riesgo de cada cliente y, en general, los clientes están bien perfilados y la gente está cómoda con lo que tiene, por lo tanto, aguanta volatilidad. Quizás la parte del FOMO podría estar en otro tipo de activos.
Yo creo que ahí, ha habido gente que ha corrido detrás del oro, ha habido gente que quizás ahora se esté planteando correr detrás del petróleo, y ahí somos algo más conservadores. Yo creo que hay que tener carteras diversificadas, intentar esto la mayoría de las veces es gestión de las emociones, y es no ir detrás del mercado, sino tener una cartera diversificada para que funcione en esos entornos. Y ahora, cuando te paga porque habías acertado en las cosas que pensabas que podían ocurrir, quizás es casi más momento, no de salir fuerte de esos trades, pero sí de rebalancear carteras y tomar algo de beneficios para volver a tener la cartera como querías tenerla construida, sin asumir que vas a acertar en un escenario geopolítico absolutamente incierto y desde la humildad de que aquí no tenemos la bola de cristal.
Casi todo el mundo está sobreponderado en Wall Street, pero las valoraciones allí son bastante altas. En A&G, ¿estáis encontrando oportunidades reales en otros sitios, como mercados emergentes o la propia Europa, o el riesgo de no estar en EEUU sigue siendo demasiado alto?
La realidad es que esto ha cambiado ligeramente. Creo que esto es un movimiento de reversión a la media y es altamente probable que tenga las patas largas, creo que puede durar mucho tiempo.
La realidad es que el año pasado, el que no estuvo en las grandes tecnológicas americanas se perdió prácticamente toda la subida del índice, y este año está siendo al revés. Hay presión sobre la valoración de este tipo de compañías. Estados Unidos como economía, y más ante la incertidumbre energética de ahora, tiene una economía más independiente energéticamente, vamos a ver el fruto de los estímulos fiscales de Trump, yo creo que van a ser buenas noticias; como economía pensamos que está bien, aunque genera ciertas dudas.
Como mercados, es casi cuestión de cuál es tu estilo de inversión, cómo de exigente eres con el múltiplo que pagas. Hay que tener carteras diversificadas, insisto, Estados Unidos sigue teniendo sentido, pero nosotros en nuestro fondo flagship en renta variable, tenemos un 25% en Estados Unidos, un 50% de peso en Europa y casi un 20% o 25% de peso en Asia. Y Paradigma Value Catalyst está así invertido porque es exigente con las valoraciones y estamos encontrando, en muchos casos, negocios equivalentes a los americanos que nos gustan, porque esto no es que no nos guste nada de IA ni nos guste nada de tecnología. Esto es para jugar la IA, igual que en la fiebre del oro se jugó con los picos, preferimos jugarlo con los semiconductores o con la memoria. Y en Asia encontramos compañías de memoria o de semiconductores que cotizan a un múltiplo más o menos la mitad del que cotizan en Estados Unidos. ¿Nos gustan los negocios americanos? Sí, pero nosotros no somos unos inversores capaces de pagar ese tipo de múltiplo.
Creemos, insisto, que necesitas valoración con contexto, comprar razonablemente barato y catalizador. El catalizador podría ser común en algunos casos, pero desde luego un mercado está más barato que el otro.
Siempre habéis sido pioneros en introducir activos no cotizados en las carteras. En este nuevo entorno de tipos, ¿estos activos siguen siendo la "joya de la corona" para diversificar o han perdido atractivo frente a la renta fija tradicional que ya vuelve a pagar cupón?
Son una pieza necesaria en la cartera de clientes, yo no lo llamaría la joya de la corona, la verdad.
Pensamos que tienen un papel que desempeñar en las carteras y tenemos que hacer el ejercicio de quizás por qué compramos o por qué invertimos en mercados privados. Y si la razón por la que lo hacemos es diversificación, nosotros intentamos pensar en la diversificación como distintas fuentes de riesgo y de retorno. Y aquí hay una diversificación a veces un poco ficticia que es la diversificación respecto al método de valoración. Entonces, huimos de eso y aprovechamos, intentamos invertir en estrategias más nicho que de verdad son diferentes a la renta variable o a aquellas cosas a las que podemos acceder en los mercados públicos. Por eso estamos haciendo cosas en infraestructuras sostenibles, en el sector inmobiliario. Puedes comprar SOCIMIs, pero no puedes comprar ladrillos reales y edificios y hacer proyectos de reforma y venta rápida, o hacer proyectos de nuevas residencias de estudiantes, las nuevas formas de vida y residencial que hay en el mundo.
Preferimos estrategias algo más nicho en mercados privados por las que accedemos a cosas que no están representadas en los mercados públicos, que ir a los grandísimos fondos de Private Equity que en el fondo son un riesgo muy parecido a la renta variable.
Si miramos a finales de 2026, ¿cuál es el cisne negro o el riesgo macroeconómico que más te quita el sueño y que crees que el mercado está ignorando por completo en este momento?
Me gusta quitar algo de relevancia a los cisnes negros contando que, hace pocas semanas de paseo por El Retiro, en el Palacio de Cristal hay cisnes negros, ¿no? Por lo tanto, para bien o para mal, quizás los cisnes negros no son tan raros como esperamos, y a veces son más frecuentes y eso quizás es un riesgo. Pero dentro de eso, por definición son los que esperas no ver.
¿Qué riesgos vemos de verdad o qué cosas se podrían romper? Quizás creo que es mejor que el cisne negro. La gran duda y el cisne negro en el que todos pensamos, pero nadie tiene claras las consecuencias, es cómo de disruptiva será realmente la Inteligencia Artificial, que cambia modelos de negocio radicalmente, tira barreras de entrada absolutamente. Negocios que se asumían que eran negocios de calidad han dejado de serlo y dejan de serlo para siempre, negocios poco intensivos en capital pasan a ser negocios intensivos en capital.
Toda esa reflexión yo creo que es muy relevante y tendría, si nos preocupara eso, quizás la forma de defenderte es estar en activos reales, en bienes inmuebles, en compañías más ligadas al ciclo, a materias primas, a cosas tangibles que tienen activos detrás; quizás los hierros, eso denostados hierros vuelven a tener cierto valor.
Y la otra gran duda es hoy, si la complacencia en la que está sentada el mercado respecto a la prima de riesgo energética, fruto de la crisis en Irán, es razonable o deberíamos estar algo más preocupados por ello.