Tras el rally concentrado en unas pocas compañías y temáticas, ¿te preocupa más una corrección por valoraciones o quedarse fuera de oportunidades si el mercado sigue premiando el crecimiento? ¿Dónde crees que está hoy el verdadero riesgo?
Es importante separar dos cosas. Una el nivel de las valoraciones y otra la salud real de los fundamentales.
Sí que es cierto que en los últimos meses hemos visto un rally muy intenso en algunos sectores y algunas compañías, pero no creo que el riesgo hoy esté en unas valoraciones caras en abstracto. Históricamente el mercado no suele corregir porque algo esté caro, sino más bien cuando hay alguna sorpresa negativa, como puede ser una desaceleración económica, un deterioro de los beneficios empresariales o un shock externo, ya sea geopolítico, financiero o de cualquier otra índole. Y eso ahora mismo, no lo estamos viendo, es más, al contrario, temporada de resultados tras temporada de resultados, vemos cómo las compañías presentan crecimientos en sus beneficios y unos márgenes razonablemente sólidos.
Donde sí veo algo más de riesgo es en aquellos sectores que han sido premiados recientemente y que son más cíclicos, especialmente en Europa como por ejemplo la banca o defensa. Muchas de estas compañías hoy están cotizando como si los beneficios actuales fuesen estructurales y fuesen a durar indefinidamente, pero no debemos olvidar que realmente este negocio es cíclico por definición, están expuestas al ciclo económico, están expuestas al nivel de tipos de interés y también están expuestas al gasto público. Y cuando el mercado empieza a poner en precio un escenario demasiado perfecto, creo que ahí es donde surgen los riesgos y aunque sea tentador subirte a estas modas, porque además el mercado está muy positivo y el coste psicológico de quedarte fuera es duro, en Santalucía tenemos muy clara nuestra misión, que es preservar el capital de nuestros partícipes a toda costa y no intentar ganar el último euro de rentabilidad en las últimas subidas y sobre todo cuando ese último euro creemos que no está bien pagado en cuanto al riesgo.
También creo que existe cierto riesgo en cómo el mercado está descontando los tiempos ligados a la construcción de toda la infraestructura necesaria para inteligencia artificial y que no se me malentienda. Nosotros somos muy positivos con la inteligencia artificial en largo plazo, creemos que va a ser una de las mayores revoluciones que vamos a vivir en nuestra generación, pero sí que es cierto que creemos que todos los megaproyectos de centros de datos y toda la capacidad energética necesaria para que esos proyectos se lleven a cabo no es tan evidente y puede haber retrasos, cancelaciones o cuello de botella. Y creemos que esto puede hacer que el sentimiento de mercado cambie de manera muy brusca, por eso en los últimos meses hemos venido implementando unos movimientos más defensivos, hemos reducido exposiciones en semiconductores y a tecnología y hemos incrementado peso en compañías de tecnología médica y consumo básico.
En un contexto de desaceleración económica desigual y posibles recortes de tipos en el horizonte, ¿qué tipo de compañías crees que están mejor preparadas: las defensivas tradicionales o las que pueden sorprender con crecimiento pese al entorno?
Aquí no se trata de elegir entre compañías tradicionales o compañías de crecimiento, sino de estar invertido en compañías de calidad. Desde Santalucía creemos que esa es la mejor manera de estar protegido frente a una posible desaceleración económica.
¿Y qué son para nosotros las compañías de calidad? Compañías que son líderes en sus sectores, normalmente monopolios u oligopolios, con ventajas competitivas claras y difíciles de replicar y que tienen tendencias de crecimiento estructural apoyadas por tendencias de largo plazo como puede ser la automatización, la digitalización o el envejecimiento poblacional. De hecho, muchas de nuestras compañías tienen más de 100 años de historia; es decir, que han pasado por desaceleraciones económicas, recesiones, periodos de alta inflación, guerras, crisis y han sabido salir del paso y no solo han sabido salir del paso, sino que han salido más reforzadas todavía. Y esto no es casualidad, es la consecuencia de unos modelos de negocio muy resilientes. Al final los productos y servicios que venden nuestras compañías son muy necesarios para que el mundo siga funcionando y por mucho que haya una desaceleración económica, es cierto que nuestras compañías lo notarán, pero lo importante es que lo van a notar menos que el resto del mercado, porque al final los hospitales no van a dejar de comprar dispositivos médicos, una fábrica no va a dejar de utilizar softwares que es crítico para su funcionamiento y los ciudadanos no vamos a dejar de comprar productos básicos que son esenciales en nuestro día a día.
Por eso, ante una desaceleración económica o periodos de incertidumbre, desde Santalucía pensamos que la mejor estrategia es estar invertido en compañías de calidad.
Europa vuelve a cotizar con descuento frente a EEUU, pero con dinámicas muy distintas entre países y sectores: ¿ves ese gap como una trampa de valor o como una oportunidad clara para un gestor activo de renta variable?
Es normal que Europa cotice con cierto descuento frente a Estados Unidos, porque al fin y al cabo es una economía algo más madura, con crecimientos inferiores, una población un poco más envejecida y un entorno menos propicio a la innovación y al emprendimiento. Estados Unidos, al final y al cabo, es una economía más dinámica que atrae más capital y más talento y eso se ve reflejado en las valoraciones.
Dicho esto, desde el punto de vista de inversión en renta variable, yo creo que lo importante y lo destacable no es Europa como bloque, sino las compañías que puedes encontrar dentro de Europa. Como bien explicaba antes, hemos visto cómo algunos sectores han vivido un rally muy intenso pero son sectores más cíclicos y más ligados a la narrativa macroeconómica, mientras que compañías de extrema calidad se han quedado rezagadas en términos relativos. De hecho, el último año ha sido uno de los peores años de inversión quality de las últimas tres décadas. Y en Europa tenemos compañías de extrema calidad, como por ejemplo, ASML, Hermes o L'Oréal, que son compañías que a pesar de haberlo hecho bien en bolsa, creemos que el mercado no refleja bien la visibilidad que tienen sus beneficios y la estabilidad que tienen sus beneficios frente a otros sectores que pueden ser más cíclicos y que lo han hecho muy bien este año.
Entonces, yo creo que la oportunidad no es tanto en Europa como bloque, sino que creo que el gap abre una oportunidad si los gestores activos son capaces de discriminar bien qué compañías son interesantes y cuáles no.
Desde tu experiencia como gestora de RV en Santalucía AM, ¿qué sesgo emocional crees que más está penalizando hoy al inversor en bolsa y qué tipo de decisiones pueden generar mayor alfa a medio plazo?
Claramente el sesgo que más está penalizando hoy al inversor es el FOMO y el cortoplacismo.
La presión por batir a los índices trimestre tras trimestre es cada vez mayor en un entorno en el que es extremadamente difícil, porque los mercados están bastante concentrados, combinados por unas pocas narrativas y con movimientos bastante fuertes. Eso ha provocado que muchos gestores tomen decisiones de manera reactiva, comprando las compañías que lo están haciendo bien, saliéndose de aquellas que no están teniendo momentum, rotando mucho la cartera. Y creo que a largo plazo esto destruye valor.
Desde Santalucía creemos que el alfa a medio y largo plazo no viene de adivinar el próximo movimiento de mercado, sino de ser paciente, seleccionar las mejores compañías y dejar que sean las compañías quienes compongan el capital. Nosotros siempre decimos internamente que los gestores no somos los protagonistas de la cartera, sino las compañías que están en ella. Nuestro trabajo es seleccionarlas, comprarlas a precios razonables y no estropear ese proceso por presiones externas que pueda haber y no hacer demasiados movimientos porque, al final, cuando rotas mucho la cartera y, sobre todo, presionado por agentes externos, es muy fácil destruir valor sin querer, evidentemente. Realmente nosotros pensamos que la mejor manera de generar alfa es mantener la disciplina, ser paciente y dejar que las compañías compongan el capital.