¿Cuál es la valoración de los mercados en el inicio de este 2026?
Estamos viendo cómo los mercados continúan con la tendencia alcista que ya mostraron durante la mayor parte de 2025. En lo que llevamos de 2026, está siendo un buen año para los activos de riesgo, especialmente para la renta variable. Dentro de esta, algunas zonas geográficas como los mercados emergentes, Japón y también Europa están registrando un mejor comportamiento que la renta variable estadounidense.
Desde nuestro punto de vista, mantenemos una visión constructiva sobre los activos de riesgo, fundamentalmente por tres razones:
- La primera es que el crecimiento global sigue siendo bastante sólido. Las expectativas apuntan a un crecimiento económico global en torno al 3%, con Estados Unidos creciendo ligeramente por encima del 2% y la zona euro alrededor del 1%.
- El segundo factor es que las expectativas de crecimiento de beneficios empresariales son sólidas. Esto es especialmente relevante porque gran parte de las subidas de los mercados en los dos años anteriores se explicaron por la expansión de múltiplos. En el entorno actual, estamos viendo cómo el avance de los mercados puede venir acompañado de un crecimiento real de los beneficios empresariales, con aumentos de doble dígito tanto en Europa como en Estados Unidos.
- El tercer elemento es el entorno de políticas fiscales expansivas en muchas regiones. Esto es visible tanto en Estados Unidos como en Europa, especialmente en Alemania, y también en otras áreas como Japón o el Reino Unido. A esto se suma un contexto de tipos de interés más relajados y una política monetaria más acomodaticia por parte de los bancos centrales en comparación con los dos últimos años. Aunque no se esperan grandes cambios en política monetaria durante este ejercicio, este enfoque más flexible sigue dando soporte a los mercados.
Evidentemente, no estamos exentos de riesgos. El principal es el geopolítico. El inicio de año ha venido acompañado de numerosos acontecimientos, desde tensiones políticas en distintas regiones hasta acuerdos comerciales relevantes, que mantienen el entorno geopolítico bastante activo. No obstante, por el momento, estos factores no están afectando de forma significativa a los fundamentales de los mercados.
Otro riesgo relevante es la disrupción generada por la inteligencia artificial, especialmente en determinados sectores como el software. Este carácter disruptivo está provocando episodios de volatilidad y una rotación sectorial. Venimos de años de fuerte comportamiento de las grandes compañías, especialmente tecnológicas, y lo que estamos observando ahora es una rotación hacia compañías growth, pequeñas y medianas empresas y sectores con un mayor componente cíclico.
En resumen, y basándonos en los fundamentales, consideramos que 2026 puede seguir siendo un buen año para los mercados financieros y, en particular, para los activos de riesgo, aunque, como es habitual, no estará exento de episodios de volatilidad.
¿Cuál es el proceso interno de selección y revisión de fondos?
El proceso de selección de fondos comienza con un análisis cuantitativo. Este primer filtro nos permite identificar aquellos fondos que muestran consistencia en el largo plazo, algo clave teniendo en cuenta que en VidaCaixa gestionamos productos de previsión social y ahorro para la jubilación, con un horizonte claramente a largo plazo.
Nuestra vocación es estructural y no realizamos movimientos tácticos de corto plazo. Buscamos capturar tendencias de largo recorrido, por lo que es fundamental que los fondos seleccionados sean consistentes con su mandato de inversión y con sus índices de referencia. En esta fase analizamos la consistencia del alfa a largo plazo y tratamos de entender cuáles son los principales drivers que lo explican.
Una vez superado este primer filtro cuantitativo, nos centramos en el primer cuartil del universo y entramos en una fase de análisis cualitativo. En esta etapa mantenemos contacto directo con las gestoras y los gestores para comprender en profundidad su filosofía de inversión, su estrategia y el funcionamiento diario de la gestión del fondo.
Posteriormente, los fondos que consideramos aptos pasan a formar parte de nuestras carteras y entran en una fase de seguimiento continuo. Este seguimiento incluye reuniones periódicas con las gestoras, análisis de rentabilidad, alfa y riesgos, así como la consolidación de exposiciones a nivel global de cartera. Dado que gestionamos carteras multiactivo altamente diversificadas, es clave que cada fondo encaje perfectamente en el mandato de inversión y contribuya de forma coherente al posicionamiento global, tanto a nivel de activos, sectores, divisas y zonas geográficas.
En definitiva, el proceso se basa en un primer filtro cuantitativo para identificar consistencia a largo plazo, seguido de un análisis cualitativo profundo, la creación de una short list y un seguimiento constante de las principales métricas y riesgos del fondo.
¿Cómo se gestiona la diversificación y el control del riesgo a nivel global de las carteras?
La diversificación y el control del riesgo se sustentan en dos pilares fundamentales:
- El primero es el mandato de inversión. Cada producto que gestionamos cuenta con un mandato diversificado por activos, regiones y divisas, lo que nos permite capturar distintas fuentes de rentabilidad y optimizar el binomio rentabilidad-riesgo en el largo plazo.
- El segundo pilar es la toma de decisiones dentro de nuestro proceso de inversión. En VidaCaixa trabajamos con una metodología basada en tres elementos: gestión activa, diversificación e inversión a través de fondos de terceros, seleccionando a los mejores expertos en cada clase de activo.
La gestión activa se realiza de forma global y coordinada. Todos los equipos, renta fija, renta variable, divisas, derivados y selección externa, participan en el proceso con una visión top down. No trabajamos en silos, sino como un único equipo de asset allocation que decide de forma conjunta el posicionamiento global de las carteras.
Esto nos permite definir, por ejemplo, el nivel de exposición a renta variable frente al mandato, las sobreponderaciones o infraponderaciones por regiones y los sesgos deseados, como mayor exposición a value, growth, sectores cíclicos o empresas de pequeña y mediana capitalización.
Además, contamos con herramientas tecnológicas avanzadas que nos permiten controlar los límites normativos e internos antes de operar, así como con un equipo independiente de riesgos que realiza un control post trade para asegurar el cumplimiento de todas las normas legales y de los mandatos de inversión.
¿En qué casos decidís sustituir un fondo dentro de una cartera y qué señales suelen activar esa decisión?
Existen principalmente dos situaciones que pueden llevar a la revisión o sustitución de un fondo:
- La primera está relacionada con el propio fondo. Si observamos una rentabilidad insatisfactoria de forma persistente, una generación de alfa negativa continuada o cambios relevantes como modificaciones en el equipo gestor, en la filosofía de inversión o en la estructura patrimonial, el fondo entra en revisión. Dado que invertimos con una vocación de medio y largo plazo, estos factores son clave para evaluar si el fondo sigue siendo coherente con nuestros objetivos y los de nuestros clientes. En estos casos, iniciamos un diálogo con la gestora para entender las causas y decidir si el fondo debe mantenerse o sustituirse.
- La segunda situación responde a cambios en nuestra visión de mercado. Si dentro de nuestro proceso de inversión se produce un ajuste en el posicionamiento estratégico o táctico de las carteras, basado en cambios estructurales y con una visión de largo plazo, algunos fondos pueden entrar en revisión para adaptar la cartera al nuevo escenario.
¿Qué papel juega la gestión activa frente a la pasiva en vuestras carteras y cómo decidís el equilibrio entre ambas?
Para nosotros, la gestión activa y la pasiva son herramientas complementarias. El equilibrio entre ambas depende del entorno de mercado y del objetivo de cumplir de la mejor forma posible el mandato de nuestros clientes.
En determinados contextos, como en los últimos años con el fuerte peso de las grandes compañías tecnológicas en los índices, la gestión pasiva ha tenido un papel más relevante, ya que la gestión activa encontraba mayores dificultades para generar alfa de forma consistente.
Nuestras carteras se estructuran bajo un enfoque core-satélite. El core está compuesto por fondos o ETFs con bajo tracking error, donde puede predominar la gestión pasiva. Los satélites, en cambio, nos permiten expresar nuestra visión de mercado con un enfoque más activo, incorporando sesgos como mayor exposición a sectores cíclicos o estrategias value.
En definitiva, no somos agnósticos respecto a la gestión activa o pasiva. Ambas forman parte de nuestro conjunto de herramientas de asset allocation, y su peso relativo varía a lo largo del tiempo en función del entorno de mercado y de la capacidad de la gestión activa para generar alfa, siempre con el objetivo de ofrecer la mejor solución a los clientes de VidaCaixa.