
- Los mercados emergentes no deben considerarse como una única clase de activos o una estrategia macroeconómica; este universo abarca 24 países muy diferentes que se encuentran en distintas fases de desarrollo.
- La exposición pasiva a índices generales de mercados emergentes puede llevar a los inversores a concentrarse en las acciones que han tenido éxito en el pasado, mientras que la inversión activa y ascendente permite buscar mejores oportunidades ajustadas al riesgo.
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La renta variable emergente suele analizarse desde una perspectiva top-down o descendente: divisas, materias primas, riesgo político y crecimiento del PIB. Sin embargo, los gestores de Neuberger, Vera German y Juan Torres, sostienen que este enfoque no da en el clavo.
En su opinión, la mejor forma de entender los mercados emergentes es como un universo de selección de valores ineficiente, diverso y basado en las valoraciones.
La mayoría de los inversores siguen abordando los mercados emergentes basándose en hipótesis macroeconómicas generales. Analizan las tasas de crecimiento de los países, los ciclos de las divisas, la exposición a las materias primas o la actualidad política, y a menudo tratan a los mercados emergentes como una única asignación con una única tesis de inversión.
Los mercados emergentes no son un bloque monolítico. Incluyen 24 países, además de los mercados fronterizos, repartidos por diferentes regiones, sistemas políticos, sectores y etapas de desarrollo. Según Juan Torres, esta complejidad dificulta el enfoque top-down y puede resultar engañoso. En la renta variable de los mercados emergentes, el precio pagado por un activo puede ser más importante que el contexto macroeconómico que lo rodea.
Las economías de rápido crecimiento no siempre generan una alta rentabilidad bursátil
Hay que tener en cuenta la distinción entre el crecimiento económico y la rentabilidad de los mercados bursátiles. Vera German pone a China como el ejemplo más claro. China ha sido una de las economías de más rápido crecimiento del mundo desde finales de la década de 1990, sin embargo, los principales índices bursátiles chinos han registrado una rentabilidad a largo plazo relativamente débil o plana durante ese periodo.
Se concluye, pues, que el crecimiento del PIB por sí solo no es suficiente. Si un país, un sector o una empresa parte de valoraciones elevadas, es posible que las expectativas ya estén descontadas en los precios. Por el contrario, cuando las valoraciones son bajas, es posible que el mercado esté descontando muy poco crecimiento u optimismo, lo que crea margen para una revalorización si los resultados resultan mejores de lo esperado.
Invertir en mercados emergentes no consiste simplemente en encontrar las economías de más rápido crecimiento, sino en encontrar activos en los que las expectativas sean bajas y las valoraciones atractivas.
El papel de la percepción también es relevante. Juan Torres señala que los mercados emergentes suelen aparecer en las noticias solo cuando ocurre algo negativo. Las crisis políticas, la debilidad de las divisas, los problemas de gobernanza o la incertidumbre política tienden a acaparar la cobertura mediática.
Esto plantea un reto de comportamiento. Los inversores que se encuentran lejos de estos mercados pueden reaccionar de forma exagerada ante las noticias negativas y centrarse demasiado en el corto plazo. Ese temor puede ocultar oportunidades a largo plazo, especialmente cuando los activos ya se han visto muy descontados.
Empresas estatales: hay que evitar las etiquetas y analizar caso por caso
Muchos inversores dan por sentado que las empresas estatales son malas inversiones debido a problemas de gobernanza y a una mala asignación de capital. German y Torres no descartan esos riesgos, pero se oponen a las exclusiones generalizadas.
Su argumento es que etiquetas como «estatal», «privada», «cíclica» o «vinculada a las materias primas» pueden ocultar más de lo que revelan. Una empresa privada puede tratar injustamente a los accionistas minoritarios, mientras que una empresa estatal puede recomprar acciones, pagar dividendos y mantener un balance sólido. La estructura de propiedad importa, pero no debe sustituir al análisis fundamental.
German sostiene que el índice MSCI Emerging Markets, por su propia naturaleza, está muy influenciado por empresas que ya han obtenido buenos resultados. Las acciones con mayor ponderación en el índice suelen ser aquellas que han atraído importantes flujos de capital y han visto cómo se disparaban sus valoraciones.
Empresas como TSMC, Samsung Electronics y SK Hynix son ejemplos de grandes componentes de los índices de referencia. Estas compañías pueden ser de gran calidad, pero la pregunta para los inversores en valor es si sus valoraciones siguen ofreciendo una rentabilidad atractiva ajustada al riesgo. No se trata de una crítica a estas firmas, sino al uso del índice de referencia como guía principal para la asignación de capital. En opinión de los gestores, seguir el índice puede empujar a los inversores hacia posiciones masificadas y alejarlos de oportunidades menos evidentes.
Torres señala varias áreas en las que ve valor actualmente:
- Mercados asiáticos como Tailandia, Indonesia y Filipinas.
- China, que, en su opinión, sigue ofreciendo oportunidades a pesar de su reciente revalorización.
- Brasil, donde el equipo ha destinado capital en los últimos meses. También menciona áreas que están evitando por motivos de valoración: India y Taiwán. La primera es percibida como demasiado cara históricamente, mientras que la segunda ha perdido atractivo a medida que han subido las valoraciones, especialmente en torno a las empresas relacionadas con la IA.
Los mercados emergentes como oportunidad para la selección de valores
Los mercados emergentes no deben considerarse principalmente como una apuesta macroeconómica o una asignación pasiva. Son ineficientes, diversos y, a menudo, malinterpretados, lo que puede generar oportunidades para los inversores activos y disciplinados.
Para los inversores sin exposición a los mercados emergentes, o con una exposición pasiva limitada al índice de referencia, German y Torres sostienen que esta clase de activos merece una mayor atención. El universo es amplio, está en crecimiento y es naturalmente diversificado, pero la clave está en mirar más allá de los titulares y centrarse en la valoración, el riesgo y el análisis de las empresas desde un enfoque ascendente.