Por qué en las economías emergentes el cambio climático golpea con más fuerza

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De manera que, cada vez más urgentemente, el mundo necesita adaptarse y ser más resiliente al calor y la sequía, reduciendo emisiones de gases de efecto invernadero, conservando la energía y el agua, garantizando la actividad durante fenómenos meteorológicos extremos y aliviando presión en las infraestructuras locales.  Ello puede generar un "triple dividendo", ambiental, social y financiero. Según un estudio de World Resources Institute, cada dólar invertido en adaptación y resiliencia produce más de diez en beneficios para la sociedad durante diez años.

Las necesidades de financiación anual para mitigar el cambio climático de cinco billones de dólares hasta 2030.

Aunque hasta ahora no se ha traducido en grandes flujo de inversión, afortunadamente, la financiación empresarial para adaptación al cambio climático ha aumentado a tasa anual compuesta del 21 % en cuatro años y los ingresos de las empresas con soluciones han superado al billón de dólares en 2025.  De hecho, según London Stock Exchange Group, 34 % de grandes y medianas empresas cotizadas del índice FTSE AllWorld ya hacen referencia a medidas de adaptación en su informe anual. No suelen revelar cuánto invierten en adaptación al cambio climático, pero las que lo hacen muestran una media 200 millones de dólares. Destacan los servicios públicos y transporte, con media de 1.000 millones de dólares. Además, la industria tecnológica es uno de los principales inversores.

En este sentido, Tailwind, firma de inteligencia, señala la creciente demanda de productos y servicios de adaptación y resiliencia al cambio climático, incluyendo vigilancia satelital, modelos meteorológicos y de previsión estacional, resiliencia de infraestructuras, soluciones basadas en la naturaleza, evaluación de riesgo de inundaciones por inteligencia artificial (IA), gestión de aguas pluviales y protección contra inundaciones, plantas de tratamiento y sistemas inteligentes de medición del agua, dispositivos portátiles de refrigeración, sensores de calidad del aire, materiales resistentes al fuego y eficiencia térmica.  De manera que la industria de la adaptación y resiliencia es foco de innovación en aguas subterráneas, soluciones costeras, reforestación, salud del suelo y predicción climática, alerta temprana relacionada e incluso modificaciones genéticas para cultivos más resistentes.

Además, una regulación más estricta probablemente acelere la inversion. Por ejemplo, la ley japonesa de seguridad laboral ya obliga a las empresas a medidas para proteger a sus empleados frente a golpes de calor, con sanciones de hasta seis meses de prisión o multa de hasta 0,5 millones de yenes en caso de incumplimiento y en Reino Unido los sindicatos están pidiendo que se regulen nuevas temperaturas máximas en el trabajo, instando a las empresas a instalar ventilación, aire acondicionado y eficiencia energética.

“Islas de calor” y soluciones innovadores en economías emergentes

Las oportunidades de inversión en soluciones innovadoras de adaptación y resiliencia destacan especialmente en economías emergentes, donde el cambio climático golpea con más fuerza. Asia se calienta casi el doble que la media mundial; la población del Golfo y subcontinente indio se enfrentan graves golpes de calor y sequías y los incendios forestales amenazan con destruir los cultivos en América Latina.

Estas regiones están en rápida urbanización -a menudo no planificada- y sus colchones financieros para absorber los choques medioambientales son limitados, siendo especialmente vulnerables por su dependencia de sectores más sensibles al clima, como la agricultura. 

El aire acondicionado, vital

Además, el aire acondicionado está convirtiéndose en vital en gran parte del mundo emergente. Con ciudades densamente pobladas, se produce el efecto “isla de calor” y aumenta drásticamente la demanda de refrigeración, partiendo de una baja capacidad instalada. A ello contribuye el aumento del nivel de vida. La adopción global de aire acondicionado se puede multiplicar por 16 para 2040, siendo la mayor parte en mercados emergentes.

Pero el aire acondicionado convencional consume mucha energía y puede sobrecargar unas frágiles redes de energía. Así que los fabricantes en estos mercados están desarrollando modelos que consumen hasta 70 % menos electricidad.  Es el caso de empresas como Gree Electric Appliances, Midea o AUX Group de China, líderes en sistemas de aire acondicionado inverso, que ajustan la velocidad del motor del compresor a la refrigeración requerida, frente a modelos convencionales de encendido/apagado.  Además, en Corea del Sur, empresas como LG y Samsung, avanzan en sistemas con IA que integran conectividad inteligente y funciones de purificación.  A ello se añade en Oriente Medio las que innovan en sistemas de refrigeración por distrito, que distribuyen agua fría desde plantas centralizadas a viviendas, oficinas y fábricas, reduciendo el consumo energético hasta en un 50 % en comparación con el aire acondicionado independiente. Al respecto la empresa Empower, el mayor proveedor mundial de servicios de refrigeración por distrito desarrolla proyectos a gran escala, como Business Bay de Dubái en Emiratos Árabes Unidos, para 188 edificios multiusos y rascacielos. Mediante almacenamiento de energía térmica produce agua fría en horas valle, empleando agua residual tratada en lugar de desalinizada.

Otra tecnología de adaptación es la refrigeración líquida en sistemas de generación intensiva de calor, como centros de datos e infraestructuras de IA. Es lo que hace Wiwynn destacada empresa taiwanesa con plataformas de servidores con chips GPU Blackwell Ultra de Nvidia, refrigerados por líquido, sin ventilador.