El 26% de los inversores españoles afirma que la volatilidad de los mercados no afecta a su comportamiento, lo que pone de relieve una firme mentalidad a largo plazo. Fidelity International esboza tres principios para lidiar con la volatilidad, respaldados por un amplio conjunto de datos de mercado.
Con las tensiones geopolíticas amenazando el estrecho de Ormuz y la sombra de una inflación persistente, los inversores temen una corrección estival. Sin embargo, la historia demuestra que la renta variable sigue siendo el escudo más eficaz contra el aumento de costes. Descubre las claves del mercado para transformar la volatilidad del verano en una oportunidad de compra estratégica. Lo hablamos con Glen Chapman, director de Análisis de estrategia de inversión de Sabadell.
Después de meses de incertidumbre y volatilidad en bolsa, los fondos sectoriales centrados en megatendencias están salvando el año a los inversores más decididos. IA e Infraestructuras están en boca de todos, y los inversores quieren tenerlos en cartera. ¿Cuáles son los mejores?
Gorky Urquieta, especialista en mercados emergentes de Neuberger Berman, defiende que la tesis de inversión en deuda emergente no depende exclusivamente de una Reserva Federal más acomodaticia. En su opinión, el nivel actual de rentabilidad, el valor relativo frente a los mercados desarrollados y una cartera de corta duración, diversificada y con calidad crediticia media BBB-, ofrecen un punto de entrada atractivo para los próximos 12 meses.
Los primeros días de calor anunciaron la llegada del verano, y los mercados bursátiles ya muestran señales de cierto sobrecalentamiento. Por ello, redujimos ligeramente nuestra exposición a renta variable a mediados de mayo y actualmente solo mantenemos una sobreponderación en mercados emergentes.
La prima de riesgo de la renta variable prácticamente ha desaparecido. Aunque se trata de una señal a la que conviene prestar atención, no es motivo de alarma inmediata, sobre todo en el caso de carteras que estén verdaderamente diversificadas.
La inflación se está acelerando, impulsada por la guerra en Irán. Si bien los responsables de la Fed pudieron ignorar la inflación provocada por los aranceles en un contexto de desaceleración del ciclo económico el año pasado, ahora les resulta difícil volver a hacerlo. Las repetidas perturbaciones negativas en el lado de la oferta amenazan con desanclar las expectativas de inflación, un escenario que la Fed no puede tolerar. Con la estabilización del mercado laboral, el balance de riesgos apunta a un aumento del tipo de interés de los fondos federales en los próximos 12 meses.
El mercado está experimentando un giro desde un mundo de baja inflación y tipos reducidos a un mundo definido por el incremento de los costes y las restricciones en materia de oferta. La IA está impulsando el crecimiento, aunque su despliegue requiere ingentes inversiones en infraestructuras del mundo real, lo que agrava las presiones actuales sobre los precios. A medida que aumentan los costes, la diferencia entre las empresas que fijan los precios y aquellas que los aceptan se amplía, lo que provoca que la selección de valores sea cada vez más importante.
El mercado se prepara para una oleada de mega‑OPVs en Estados Unidos. SpaceX podría debutar tan pronto como el 12 de junio, mientras que OpenAI y Anthropic llegarían en el cuarto trimestre. Para facilitar la inclusión de estas mega‑caps, los proveedores de índices han relajado de forma significativa sus criterios, eliminando filtros de beneficios, periodos de maduración y umbrales mínimos de free float. Esta inclusión acelerada podría generar una demanda pasiva considerable en los primeros días de cotización y, posteriormente, dar paso a una volatilidad sustancial, dada la magnitud de las compras forzadas y la limitada liquidez disponible. Wolf von Rotberg, estratega de renta variable en J. Safra Sarasin Sustainable AM, hace un análisis sobre las OPVs de estas empresas y los riesgos que conllevan
Los mercados se vieron impulsados por los cambios en las expectativas sobre los tipos de interés y los acontecimientos geopolíticos, con las tensiones entre EE. UU. e Irán añadiendo volatilidad. La renta fija repuntó, ya que la moderación de la inflación y las señales del banco central reforzaron unas perspectivas de política monetaria más cautelosas. La renta variable se mantuvo resistente, respaldada por unos sólidos resultados empresariales, especialmente en el sector tecnológico. El dólar estadounidense se mantuvo firme gracias a una postura relativamente restrictiva de la Reserva Federal (Fed), mientras que los datos europeos más débiles lastraron al euro. En general, las expectativas sobre los tipos de interés siguen dominando el rendimiento de los distintos activos