¿Por qué es un buen momento para estrategias tipo Carmignac Flexible Bond y cómo se estructura la cartera?
Nicolás Llinas: Carmignac Flexible Bond es una estrategia diseñada para ofrecer rentabilidades consistentes a lo largo del ciclo económico mediante una gestión activa y flexible de todo el universo de renta fija global.
El fondo puede invertir en deuda pública de países desarrollados y emergentes, crédito corporativo —también en ambos segmentos—, CLOs, bonos ligados a inflación o liquidez. Esa amplitud le permite adaptarse a distintos entornos de mercado ajustando la exposición a cada tipo de activo. La estrategia está gestionada por Guillaume Tresca y Elise Ausset, que llevan más de trece años trabajando juntos en esta clase de activos y se incorporaron a Carmignac en 2019. Su principal fortaleza es precisamente esa capacidad de adaptación.
Uno de los pilares clave es la gestión de la duración, que es completamente flexible y puede moverse entre -3 y +8 años, algo poco habitual en este tipo de fondos. Además, el producto mantiene un estricto control del riesgo: la divisa está totalmente cubierta y existen límites muy definidos en la construcción de cartera.
El fondo persigue tres objetivos fundamentales: preservar capital mediante una gestión cuidadosa del riesgo de tipos y crédito; generar alfa aprovechando ineficiencias, especialmente en mercados más complejos; y diversificar las carteras gracias a múltiples fuentes de rentabilidad.
La gestión combina un enfoque top-down, basado en la visión macro, con un análisis bottom-up muy riguroso en la selección de crédito. Y los resultados han sido sólidos: desde 2019 acumula más de un 20% de rentabilidad neta, frente a caídas del índice de referencia, lo que demuestra claramente su valor añadido.
En el caso de Eurizon, contáis con el Eurizon Fund Active Medium Term. ¿En qué consiste esta estrategia y cómo se estructura la cartera?
Bruno Patain. Es una estrategia bastante sencilla y transparente. Se lanzó en 2008 y forma parte de nuestra gama de fondos cuasi indexados o “index plus”. El fondo invierte en deuda pública de la zona euro, un activo bien conocido por los inversores. Mantiene una duración moderada, en torno a 3,5-4 años, lo que permite limitar el riesgo de tipos, pero ofreciendo al mismo tiempo una TIR atractiva.
Está pensado como una posición core dentro de la cartera, una alternativa a mantener liquidez o posiciones en muy corto plazo. En un contexto en el que esperamos que los tipos tiendan a bajar —aunque siempre existe incertidumbre—, creemos que es una opción interesante.
La cartera está compuesta por bonos soberanos de países como España, Francia, Italia, Portugal o Alemania. Es una estrategia sin sorpresas, muy alineada con su índice de referencia, que busca ofrecer un plus de rentabilidad frente a la liquidez.
Nos gusta definirlo como un producto “bueno, bonito y barato”: sencillo, eficiente y con un comportamiento predecible. Además, al tener una duración contenida, el impacto de posibles subidas de tipos es limitado y el cupón ayuda a compensarlo.
Hemos hablado de dos enfoques muy concretos, pero si ampliamos la mirada, ¿qué oportunidades están viendo vuestros equipos en renta fija en este entorno?
Bruno Patain: En el contexto actual vemos valor en la deuda a corto plazo, especialmente en crédito europeo. El segmento Investment Grade sigue siendo interesante, pero el High Yield europeo ha ganado atractivo tras las correcciones recientes. Por ejemplo, estrategias de High Yield a corto plazo, con duraciones en torno a 2,5 años, están ofreciendo rentabilidades cercanas al 6%. Hace unos meses no resultaban tan interesantes, pero el mercado ha cambiado.
Además, en un escenario donde la inflación podría sorprender al alza, estar en duraciones cortas con TIR elevadas es una ventaja. También vemos oportunidades en bonos ligados a inflación y en instrumentos de tipo flotante.
Nicolás Llinas. En nuestro caso, mantenemos una visión bastante consistente. Los bonos ligados a inflación siguen siendo una pieza clave, especialmente ante el riesgo de que los precios se mantengan elevados por factores como el encarecimiento de materias primas. En crédito somos algo más prudentes con el High Yield. Aunque ha corregido, creemos que no lo ha hecho lo suficiente en comparación con otros episodios, por lo que preferimos centrarnos en crédito Investment Grade de corta duración y alta calidad.
En deuda pública, en cambio, estamos siendo muy activos. El mercado ha pasado de descontar bajadas de tipos a plantear incluso posibles subidas por parte del BCE. Aunque no creemos que se materialicen, esto genera oportunidades tácticas en la gestión de curvas.
¿Habéis detectado cambios en los flujos hacia renta fija con este entorno de incertidumbre?
Bruno Patain: Sí, especialmente en las últimas semanas. Hemos visto un renovado interés por estrategias de deuda pública a corto plazo, donde el riesgo es muy limitado. Los inversores se sienten cómodos en duraciones cortas dentro de la zona euro. Puede haber más dudas en tramos largos, pero en el corto plazo los flujos están regresando claramente.
Nicolás Llinas. En nuestro caso, el cambio ha sido hacia estrategias más flexibles. El año pasado predominaban productos más direccionales, pero tras las correcciones recientes, los inversores buscan soluciones capaces de adaptarse rápidamente. Fondos como Flexible Bond, que han demostrado resiliencia y capacidad de generar retornos positivos incluso en entornos complejos, están ganando protagonismo. Los inversores valoran cada vez más la gestión profesional frente a decisiones individuales.
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