WisdomTree habla de una economía espacial de hasta 1,8 billones de dólares en 2035. ¿Qué actividades serán las principales fuentes de crecimiento? ¿Qué factores explican que la economía espacial haya pasado de ser una temática futurista a una oportunidad de inversión real a largo plazo?

Según McKinsey y el Foro Económico Mundial, los principales motores del crecimiento serán la conectividad y las comunicaciones, la observación de la Tierra, el análisis de datos, y los sistemas de navegación y posicionamiento. La defensa y la seguridad nacional serán también factores clave, junto al desarrollo de aplicaciones emergentes como la fabricación en órbita o los centros de datos en el espacio, tendencias de las que se viene hablando con fuerza.

Lo que realmente ha cambiado las reglas del juego —y la razón por la que este sector está ganando tanta tracción y atención positiva— es una combinación de factores muy concretos. El primero es la llegada de los cohetes reutilizables, que han reducido drásticamente los costes de acceso al espacio. Un ejemplo claro es SpaceX, que logró completar 165 lanzamientos en un solo año utilizando únicamente el Falcon 9. El segundo factor es la miniaturización de los satélites, un avance que ha democratizado por completo el sector; de hecho, más del 95% de los satélites que se lanzan corresponden ya a formatos pequeños o miniaturas. Por último, los avances en robótica e inteligencia artificial están acelerando y multiplicando los casos de uso comercial en el espacio.

¿Qué diferencia al WisdomTree Space Economy UCITS ETF de otros ETF espaciales ya existentes en el mercado?

Podríamos destacar tres puntos diferenciales. El primero es nuestra metodología propia. No nos limitamos a replicar un índice aeroespacial genérico, sino que realizamos una evaluación interna, compañía por compañía, para asignarles una puntuación basada estrictamente en su relevancia espacial. Para ello analizamos informes anuales, patentes y conferencias de resultados, apoyándonos además en herramientas de inteligencia artificial y procesamiento del lenguaje natural para identificar con precisión a las empresas adecuadas.

El segundo factor es la estructura del ETF, que se divide en cuatro verticales o segmentos estratégicos: lanzamientos e infraestructuras, espacio comercial, defensa espacial y tecnologías emergentes. Esta división evita que concentremos todo el patrimonio en un único nicho y nos permite capturar tanto el potencial de las compañías consolidadas como el de las emergentes.

El tercer punto es nuestro rebalanceo trimestral, que garantiza que la cartera evolucione siempre en sintonía con las tendencias de la temática. Un ejemplo reciente de esta agilidad ha sido la rápida incorporación de SpaceX al fondo tras su salida al mercado.

SpaceX entrará en vuestro ETF el 29 de junio con una ponderación inicial del 5,5%, aunque la metodología del índice apunta a que podría superar el 10% en los próximos meses. ¿Cómo se equilibra la relevancia estratégica de SpaceX con la necesidad de mantener una exposición diversificada a toda la cadena de valor de la economía espacial?

Objetivamente, SpaceX es la compañía más relevante, conocida e importante de la economía espacial actual. Los datos respaldan este liderazgo: cuenta con más de 600 misiones completadas y opera la mayor constelación de internet satelital del mundo a través de Starlink.

No obstante, como bien señala, es fundamental mantener unos criterios estrictos de diversificación. Nuestra metodología gestiona este equilibrio mediante diversas herramientas de control de riesgos. En primer lugar, fijamos un límite máximo de ponderación para la compañía con mayor peso en el fondo y un tope del 15% para las demás. Además, establecemos límites geográficos del 25% para cualquier país que no sea Estados Unidos. Por último, el rebalanceo trimestral nos permite ajustar los tamaños de las posiciones para evitar que una sola empresa absorba demasiado volumen. En el caso de SpaceX, iremos incrementando su peso de forma progresiva a medida que aumente la liquidez del valor en el mercado secundario tras su salida a bolsa.

Muchos analistas señalan que el universo de compañías espaciales sigue siendo reducido. ¿Cómo garantizan una diversificación suficiente?

Actualmente la cartera cuenta con más de 50 compañías distribuidas en los cuatro segmentos que mencionaba antes. La clave para lograrlo reside en nuestra definición de "empresa espacial". En WisdomTree no limitamos el universo de inversión de forma exclusiva a compañías cuyo negocio dependa al 100% del espacio. Incluimos también a empresas donde la actividad espacial representa una línea de negocio relevante y con fuerte proyección de crecimiento.

Este enfoque nos permite dar entrada a firmas especializadas en materiales avanzados, propulsión, aviónica o análisis de datos geoespaciales. Todas ellas son piezas esenciales de la cadena de valor, aunque no se dediquen estrictamente al lanzamiento de cohetes, que suele ser el concepto más visible del sector.

Además, la distribución geográfica es muy amplia. Invertimos en Estados Unidos, pero también tenemos una exposición de entre el 10% y el 15% en Japón, junto a posiciones en Canadá, Italia, Reino Unido y Francia. Aunque los pesos principales se concentren en mercados maduros, aseguramos una diversificación global y equilibrada para el inversor.

¿Qué peso tienen actualmente las compañías de defensa frente a las compañías puramente espaciales dentro del índice? ¿Existe riesgo de que algunos inversores estén comprando indirectamente un ETF de defensa más que un ETF espacial?

La respuesta corta es no. La defensa espacial es solo uno de nuestros cuatro bloques de inversión y representa actualmente entre el 10% y el 15% de la cartera total. El grueso del patrimonio está asignado a los segmentos de lanzamientos e infraestructuras y espacio comercial.

Las compañías de defensa presentes en el índice han sido seleccionadas exclusivamente porque desarrollan actividades espaciales relevantes, y no por el mero hecho de ser contratistas militares tradicionales. Para ponerlo en perspectiva, el solapamiento (overlap) de este índice con nuestro ETF de defensa global es de apenas el 10% o 15%. Esto confirma que se trata de dos estrategias complementarias pero con identidades claramente diferenciadas.

Europa parece estar rezagada frente a Estados Unidos en el desarrollo de campeones espaciales. ¿Ven oportunidades atractivas en compañías europeas?

Sí, consideramos que existen oportunidades muy atractivas en la región. Es evidente que el ecosistema europeo difiere del estadounidense, pero actualmente Europa representa entre el 10% y el 15% de nuestra cartera, con un peso destacado de empresas en Italia, Reino Unido y Francia, entre otros países.

El contexto europeo es prometedor por razones estructurales: la región está realizando una apuesta firme por su autonomía estratégica mediante el desarrollo de una constelación de satélites propia y sistemas de lanzamiento independientes. El mercado europeo no carece de talento ni de tecnología; su principal reto ha sido la fragmentación del mercado y una menor disponibilidad de capital privado en comparación con Estados Unidos. Sin embargo, esta situación abre una ventana de oportunidad, ya que muchas de estas compañías cotizan hoy con valoraciones muy atractivas si se analiza su sólido posicionamiento estratégico de cara al futuro.