En un entorno donde los tipos ya no van a volver al 0% y la inflación es pegajosa, las carteras 60/40 tradicionales han sufrido mucho. ¿Sigue teniendo sentido el asesoramiento basado en perfiles de riesgo estándar o ha llegado el momento de gestionar por objetivos de rentabilidad real, cueste lo que cueste en términos de volatilidad?
Las carteras 60/40, compuestas por un 60% de renta fija y un 40% de renta variable, sufrieron caídas en el mes de marzo. Sin embargo, a mediados de abril, la mayor parte de estas carteras han recuperado prácticamente toda la caída, resultando en un viaje de ida y vuelta.
Ante la pregunta de si tiene sentido seguir pensando en perfiles ajustados al riesgo, la respuesta es afirmativa. Para el grueso de los inversores, lo más relevante es conocer el tipo de riesgo y la rentabilidad esperada a los que se van a ver sometidos. Son pocos los inversores que exigen objetivos de rentabilidad puramente numéricos, como buscar una rentabilidad que supere la inflación más un 3%. Quienes solicitan resultados exigentes deben estar dispuestos a asumir la volatilidad del camino, ya que obtener rentabilidades implícitas del 8% al 10% requiere invertir en activos con mayor potencial y, por ende, mayor riesgo.
En conclusión, los perfiles habituales 60/40 siguen siendo válidos y no percibo una demanda de cambio respecto a ellos. A pesar de eventos recientes como conflictos geopolíticos, mantener el objetivo inicial sigue siendo la estrategia más rentable.
Como firma independiente, presumís de elegir lo mejor del mercado. Pero ¿Cuántas veces os encontráis con que los fondos "estrella" de las grandes gestoras internacionales son solo marcas blancas que no baten a su índice? En este momento, ¿qué clase de activo te está costando más encontrar bajo criterios de calidad y precio razonable?
Para seleccionar fondos correctamente es imprescindible contar con un cuadro de mandos. Se deben buscar fondos que presenten un ratio sharpe y un ratio sortino elevados, lo que indica una alta rentabilidad por unidad de riesgo. Además, es clave buscar un alfa elevada y analizar el Tracking error: debe ser bajo si el fondo es indexado, o elevado si se trata de un fondo de autor que busca desmarcarse del resto.
El simple nombre de una gestora o banco reconocido no garantiza que el fondo sea la opción estrella. Al pasar los fondos comerciales por sistemas de control, a menudo se descubre que no son tan excelentes y que quizás no justifican la comisión de gestión.
El verdadero trabajo consiste en decidir en qué tipo de activo o característica se quiere invertir, seleccionar los fondos de esa temática y clasificarlos objetivamente. Realizando este proceso de forma sistemática, se obtiene un ranking por cuartiles que considera una combinación de rentabilidad absoluta, rentabilidad ajustada por riesgo y grado de indexación.
NORZ ha sido activo buscando diversificación más allá de la bolsa y el bono. Sin embargo, estamos viendo un aluvión de productos de capital privado para el cliente retail. ¿No estaremos sobreponderando la falta de liquidez en carteras que no están preparadas para ello? ¿Dónde pones tú el límite de iliquidez para un patrimonio de tamaño medio?
El Private Equity presenta una parte positiva y otra negativa.
La ventaja es que, si se selecciona adecuadamente, debería proporcionar una rentabilidad atractiva. La desventaja principal es la falta de liquidez, ya que compromete al inversor a una vida media de inversión de entre siete y diez años sin posibilidad de retirar el capital. Dado que carece de liquidez, de información constante y de opciones de salida, debe compensar económicamente de forma clara.
Una rentabilidad inferior al 20% anual en un Private Equity resulta muy pobre. Por este motivo, el límite prudente para un patrimonio financiero atrapado sin liquidez debería situarse entre un tope del 5% al 10% del total.
Estamos en 2026 y la IA ya filtra carteras y selecciona valores con una velocidad asombrosa. ¿En qué parte del proceso de inversión de NORZ seguís confiando plenamente en el juicio humano y dónde habéis claudicado ya ante el dato puro? ¿Sigue aportando valor visitar a un gestor de fondos en Londres o Nueva York o es ya romanticismo financiero?
En la actualidad, es habitual que al enviar una propuesta de cartera, esta se analice mediante una inteligencia artificial que devuelve un informe muy bien redactado. Sin embargo, si se utiliza la IA sin proporcionarle criterios específicos y solo se le pide una valoración general, las expectativas resultantes no suelen ser excelentes.
Es fundamental que exista un criterio humano sobre por qué se añaden o quitan ciertos activos. La inteligencia artificial es una herramienta que ayuda enormemente en la valoración, pero requiere que se le introduzcan parámetros claros.
El mayor valor se obtiene al combinar el conocimiento del gestor para formular las preguntas adecuadas y el uso de la máquina para aplicar algoritmos de optimización, fronteras eficientes y modelos de valoración.
A los grandes patrimonios les preocupa, por encima de todo, la seguridad de su capital frente a cambios regulatorios y fiscales. ¿Estás recomendando activamente la diversificación geográfica de las depositarias fuera de España o crees que el miedo del inversor nacional es exagerado comparado con los riesgos de mercado globales?
Existen dos niveles respecto a la inversión fuera de España:
- El primer nivel es utilizar una depositaría extranjera simplemente para acceder a una cartera global y comprar acciones o bonos en otros países, lo cual es más que suficiente para lograr una buena diversificación.
- El segundo nivel surge del miedo a una inestabilidad del Estado o a la aplicación de tasas impositivas descomunales. Actualmente, no percibo que esa sea la situación, por lo que existen menos motivos para mover precipitadamente el patrimonio fuera del territorio español por pánico.
No obstante, para aquellos inversores con un gran patrimonio inmobiliario local que deseen reducir su exposición en España y diversificar hacia otros mercados, tomar esta medida es totalmente adecuado. La legislación permite invertir en el extranjero con libertad, siempre y cuando se declaren correctamente los impuestos en el país.
En resumen, no estaría pensando en recomendar activamente salir de España porque esto se hunde, sino que acabaría diciendo “yo creo que hay suficiente libertad para invertir internacionalmente y seguir haciendo la depositaría en en la voluntad española y pagando impuestos en España”. Y quizás donde vería más justificación sería en diversificar grandes patrimonios inmobiliarios que tengan acceso fuera del mercado inmobiliario español sobre todo por la ley que se aprobó de grandes tenedores y que haría, quizás en algunos casos, menos atractiva la inversión inmobiliaria en España.