Los mercados de renta fija generaron rentabilidades positivas en junio en la mayoría de los segmentos, aunque observamos una creciente dispersión a medida que los diferenciales se ampliaban ligeramente, mientras que el componente de cupón seguía seguía aportando de manera positiva. El comportamiento de los bonos globales registró una divergencia significativa entre los índices cubiertos y los no cubiertos, a medida que se producía una apreciación considerable del dólar estadounidense.
En general, los participantes en el mercado se sintieron tranquilos ante el compromiso del nuevo presidente de la Reserva Federal, Warsh, de restablecer la estabilidad de los precios, lo que contribuyó a un aplanamiento de la curva de los bonos del Tesoro de EE. UU.
1. Primera reunión de Warsh como presidente.
La Reserva Federal mantuvo sin cambios el tipo de interés de los fondos federales, entre el 3,5% y el 3,75%, en su reunión de junio, al tiempo que dio señales de una perspectiva más restrictiva.
La actualización de las proyecciones económicas reveló que casi la mitad de los participantes esperan al menos una subida de tipos este año, junto con previsiones de inflación más altas y unas perspectivas de desempleo más bajas. En su primera reunión como presidente de la Fed, Kevin Warsh también presentó varios grupos de trabajo encargados de revisar la comunicación de la Fed, su marco de política monetaria y el uso de los datos económicos, al tiempo que eliminó gran parte de las orientaciones prospectivas que han caracterizado las recientes declaraciones de política monetaria.
La combinación de una inflación persistente, unas condiciones del mercado laboral resilientes y un enfoque de comunicación menos prescriptivo sugiere una mayor incertidumbre en torno a la trayectoria futura de la política monetaria y podría contribuir a una mayor volatilidad en los mercados de tipos a corto plazo.
2. Auge de la oferta en el sector de la IA.
Las emisiones relacionadas con la IA siguen siendo una de las áreas de mayor crecimiento en los mercados de crédito, y muchas operaciones con calificación de grado de inversión y de alto rendimiento continúan cotizándose con una sobresuscripción considerable y concesiones limitadas en las nuevas emisiones. La sólida demanda ha permitido a muchos emisores financiarse a niveles cada vez más atractivos, lo que refleja el continuo entusiasmo de los inversores por la expansión de las infraestructuras de IA. Al mismo tiempo, el mercado se está volviendo más exigente, y los inversores prestan mayor atención a las estructuras de financiación, la calidad de las contrapartes y las protecciones contractuales a medida que se amplía el abanico de oportunidades. La IA sigue siendo una importante fuente de nuevas oportunidades de inversión y de valor relativo en los mercados de crédito.
Más allá de los mercados financieros, el ciclo de inversión en capex también ha representado un factor cada vez más importante para el impulso del crecimiento en EE. UU., ayudando a compensar la moderación en otros sectores de la economía. En otras economías, la IA está teniendo un impacto significativo en los mercados financieros y de divisas: Corea del Sur es un ejemplo claro de ello, con un crecimiento espectacular en los mercados de renta variable y de renta fija impulsado por los fabricantes de chips, lo que a su vez está alimentando un auge de las exportaciones junto con (y esto sigue siendo desconcertante) una depreciación persistente del won surcoreano.
3. Estrecho de Ormuz.
El alto el fuego alcanzado entre EE. UU. e Irán en junio contribuyó a facilitar la reapertura del estrecho y a una recuperación gradual de la actividad del transporte marítimo comercial. Aunque los mercados acogieron con satisfacción el acuerdo y se han apresurado a descontar la reducción de los riesgos inmediatos de interrupción del suministro, creemos que este acontecimiento debería considerarse más bien como un marco de estabilización que como una solución duradera. El acuerdo deja sin resolver varias cuestiones clave y está diseñado principalmente para gestionar las tensiones, más que para eliminarlas.
En consecuencia, aunque la volatilidad del mercado energético ha disminuido y los flujos de transporte marítimo están mejorando, el riesgo de que se produzcan nuevas interrupciones sigue siendo elevado. En nuestra opinión, la conclusión clave para los inversores es que el estrecho se ha reabierto, pero el tráfico sigue estando lejos de la normalidad y los riesgos geopolíticos no han desaparecido.
4. Los datos económicos, un riesgo al alza.
En EE. UU., la inflación en el sector de la vivienda ha sido una fuente importante de desinflación durante el último año, pero el margen para un mayor alivio podría estar disminuyendo. Los indicadores del crecimiento de los precios de la vivienda y de los alquileres ya se han moderado sustancialmente con respecto a sus máximos de postpandemia y ahora se sitúan mucho más cerca de las medias históricas. En consecuencia, es probable que la evolución futura de la inflación dependa menos de los efectos diferidos del mercado inmobiliario y más de la evolución del mercado laboral.
En la zona euro, los elevados costes energéticos siguen lastrando la confianza y el crecimiento, aunque la reciente caída de la inflación general y subyacente debería disipar las crecientes preocupaciones sobre la posibilidad de que se instale la estanflación en la zona del euro. Tal y como esperaban los inversores, el Banco Central Europeo (BCE) optó por subir los tipos de interés, transmitiendo el mensaje de que el impacto de la inflación no se limita a la crisis energética puntual, sino que está empezando a extenderse a otros sectores de la economía: el objetivo del endurecimiento de la política monetaria es evitar efectos de segunda ronda.
En el Reino Unido, el crecimiento salarial y el gasto de los consumidores se mantienen resilientes, lo que se suma a las preocupaciones sobre la credibilidad de la política inflacionista que el mercado mantiene desde hace tiempo respecto al Banco de Inglaterra. La temática de la reflación en Japón se mantiene intacta, ya que el país sigue siendo el candidato más claro entre los mercados desarrollados para una mayor normalización de la política monetaria, lo que ya se refleja en los rendimientos a largo plazo, situados en un rango del 3,8% al 4% desde mediados de mayo.
5. Riesgo político europeo.
La evolución política sigue siendo el centro de atención en toda Europa, mientras los gobiernos intentan equilibrar un crecimiento débil, una elevada carga de deuda y unos compromisos de gasto en defensa cada vez mayores. En el Reino Unido, el primer ministro Keir Starmer dimitió, lo que desencadenó una contienda por el liderazgo del Partido Laborista que culmina con el nombramiento de Andy Burnham como próximo primer ministro a finales de julio. Hasta ahora, los mercados han acogido la noticia con calma, con una reacción limitada tanto en los bonos del Estado británicos como en la renta variable, lo que refleja las expectativas de que el nuevo liderazgo mantenga inicialmente las normas fiscales vigentes y apueste por la continuidad de las políticas.
Sin embargo, a más largo plazo, los inversores estarán muy atentos a cualquier indicio de una política fiscal más laxa, un aumento del endeudamiento o cambios en las normas fiscales. En un plano más general en toda Europa, las decisiones fiscales y los planes de gasto en defensa se están convirtiendo en factores cada vez más importantes que influyen en los mercados de deuda soberana y en la evolución de los diferenciales entre países.