En los últimos años, el equilibrio entre oferta y demanda en los mercados de renta variable ha sido favorable. La limitada emisión de acciones quedaba compensada por un volumen elevado de recompras. Esta relación está a punto de cambiar, al menos temporalmente. Recientemente se ha iniciado una ola de emisiones récord, y compañías ya cotizadas están considerando o han ejecutado ampliaciones de capital de gran tamaño. Como resultado, la oferta de renta variable está aumentando.

Por el lado de la demanda, el crecimiento de las recompras de acciones se ve parcialmente limitado por las cuantiosas inversiones en infraestructuras tecnológicas. Otro motor clave de la demanda, los flujos hacia fondos de renta variable, se ha mantenido sólido en los últimos trimestres. Siempre que los flujos hacia la renta variable estadounidense no disminuyan de forma significativa, los mercados deberían ser capaces de absorber bien la nueva emisión.

Una ola de nuevas emisiones de renta variable es, en un primer momento, una señal de un entorno favorable y de un elevado apetito por el riesgo. De lo contrario, resultaría poco atractivo para las empresas salir a bolsa. Si analizamos décadas anteriores, no existe evidencia sistemática de que grandes oleadas de OPVs tengan un impacto directo sobre la evolución futura de los índices. Las condiciones macroeconómicas, las valoraciones y el posicionamiento de los inversores siguen siendo los principales Incluso cuando oleadas previas de emisiones fueron seguidas de fases de mercado más débiles, como en 1999 o 2021, estas deben interpretarse más como un síntoma de valoraciones elevadas y fuerte apetito por el riesgo que como una causa principal de menores rentabilidades.

Dentro del mercado de renta variable estadounidense y de los principales índices, la ola de OPVs podría dar lugar a reasignaciones a través de dos canales principales:

Reasignaciones impulsadas por los índices: las nuevas compañías de gran tamaño pueden sustituir a valores ya presentes en los índices de referencia y en los fondos indexados. En conjunto, los efectos de desplazamiento deberían ser moderados, en parte porque las nuevas incorporaciones se materializan en momentos diferentes y porque no toda su capitalización bursátil entra en el cálculo del free float.

Rotación desde valores “proxy”: ante la ausencia de oportunidades de inversión directa en empresas desarrolladoras de IA, proveedores, clientes y compañías relacionadas temáticamente han actuado a menudo como sustitutos (“proxies”) de los principales desarrolladores de modelos de lenguaje. A medida que estas compañías empiecen a cotizar en bolsa, las primas de valoración de estos valores proxy podrían moderarse. En consecuencia, las empresas ya consolidadas en el ecosistema de la IA probablemente afrontarán una competencia más intensa por captar capital, cobertura por parte de los analistas y atención de los inversores.

Claves de la próxima semana

Además de la ola de nuevas emisiones de acciones, la semana pasada los inversores también centraron su atención en una serie de reuniones de bancos centrales. Como ejemplo, el Banco de Japón elevó su tipo de referencia hasta el 1%, su nivel más alto en más de treinta años.

De cara a la próxima semana, el foco estará en los índices de confianza relacionados con la actividad económica. Estos podrían ofrecer una primera señal sobre si la caída de los precios del petróleo y la estabilización de la situación en Oriente Medio ya han empezado a mejorar el sentimiento de empresas y consumidores o si, por el contrario, la incertidumbre sigue siendo elevada.

El lunes se publicará el índice preliminar de confianza del consumidor de junio de la Comisión Europea para la zona euro. El martes, la atención se centrará en los índices preliminares de gestores de compras (PMI), que reflejan la confianza empresarial en regiones como la zona euro, Japón y EE. UU. El miércoles, el índice ifo de clima empresarial de Alemania correspondiente a junio aportará información adicional sobre la evolución de la actividad.

El jueves, el foco se trasladará a EE. UU., con la publicación del índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) de mayo, incluida su medida subyacente, dos referencias clave de inflación seguidas de cerca por la Fed. Además, los datos de pedidos de bienes duraderos ofrecerán información sobre la fortaleza de las inversiones en EE .UU. Por último, el viernes, la atención se centrará en los datos de inflación de Japón.