Tras varios años marcados por inflación elevada, subidas agresivas de tipos y ahora un escenario de aterrizaje económico todavía incierto, ¿qué señales clave estáis vigilando hoy para decidir si es momento de asumir más riesgo en cartera o, por el contrario, mantener una posición defensiva?
Nosotros en este año 2026 creemos que la visibilidad de los mercados es mayor que los últimos años, es decir, el momento macro claramente está mejorando y la foto es de una mayor claridad o visibilidad para los mercados. Y prueba de ello son los datos de PIB que esperamos en Estados Unidos de cara al 2026, donde esperamos que, a pesar de los aranceles del año pasado, crezca la economía norteamericana en 2,8%. Nuestra expectativa está por encima de lo que prevé el Fondo Monetario Internacional, que es un 2,6%, pero muy alejado del 1,9%-2% que puede haber acabado en 2025. Entonces, es un escenario constructivo con un crecimiento y una buena macro.
A nivel de inflación, también nos hemos alejado de lo que vimos hace cuatro años y los niveles de inflación están totalmente controlados, niveles de 2,5%, acabaremos en 2% seguramente a principios de 2027. Y todo esto propicia lo que nosotros denominamos un escenario de “goldilocks", que es un escenario donde la economía norteamericana, que es la economía principal del mundo, crece a buen ritmo, con una inflación a la baja. Por lo que este escenario es propicio o creemos que es el escenario que más soporta el activo de riesgo, que en este caso es la renta variable.
Hay otros datos que soportan toda esta buena situación. El dato de empleo que hemos visto en enero, con 130.000 empleos creados. Vamos a ver si se confirma esta buena evolución del empleo en la semana que viene, con la publicación de los datos del mes de febrero, pero en general el tono es bueno.
Otro elemento que también soporta la situación que creemos que será favorable para las bolsas en el 2026, es que estamos en un ciclo todavía de recorte de tipos de interés en Estados Unidos. Estados Unidos desde el 2024 ha recortado 175 puntos básicos, a finales del 2025 hizo el último recorte. Creemos que habrá otros dos recortes más en este 2026, seguramente en el mes de junio-julio, siendo este el primer recorte del 2026 y un segundo recorte ya en la parte final del año. Con lo cual este escenario también de bajadas de tipos de interés soporta y nuevamente contribuye a esa expansión del ciclo económico.
Y por último, recalcar también la buena evolución que estamos viendo en los resultados empresariales de las compañías. Llevamos tres semanas viendo resultados del último trimestre del año de compañías europeas y norteamericanas y todas ellas están batiendo por encima de lo esperado los resultados con crecimientos de doble dígito. De cara al 2026, por ejemplo, en Estados Unidos esperamos que los resultados crezcan en torno a un 15%, que es un buen ritmo de crecimiento; y en Europa, que crezcan en torno al 11%, doble dígito.
Con lo cual, a la buena macro se le une esta buena micro que creemos que es un escenario que favorece el seguir invertido y seguir con una exposición en renta variable en el 2026.
Los mercados de renta variable parecen debatirse entre valoraciones exigentes en algunos segmentos y oportunidades selectivas en otros, especialmente fuera de los grandes índices estadounidenses. Desde la óptica de Mirabaud Wealth Management, ¿dónde creeis que el inversor está pagando demasiado por el crecimiento y dónde puede encontrar valor menos evidente pero atractivo a medio plazo?
La foto de inversión en 2026 va a ser muy distinta a la de los últimos tres años, porque los mercados han estado dominados por un crecimiento, sobre todo, americano y concentrado en un sector principalmente que es el sector de tecnología, que tiene ese factor de crecimiento growth, que le ha impulsado con ritmos de crecimiento en las bolsas importantes.
Este año ya estamos viendo una rotación y prueba de ello es la evolución de los índices en lo que llevamos de año y vemos que el índice norteamericano apenas está subiendo un 1%, el índice tecnológico Nasdaq está en negativo y, por contra, los índices europeos o emergentes están con subidas. Entonces esa rotación es el elemento diferencial de este 2026.
Nosotros empezamos a apostar por esta rotación y por equilibrar las carteras, mayormente alejándolas de sesgos excesivos como había sido los últimos años, este sesgo growth lo hemos ido reduciendo y hemos equilibrado la estructura de las carteras de forma que mantenemos lo que llamamos "las tres D”: diversificación, diversificación y diversificación, donde mantenemos un tercio en la parte growth, un tercio en la parte value y un tercio en la parte blend. Geográficamente también hay que incrementar esa diversificación porque sectorialmente esta expansión de ciclo, que comentamos antes, beneficia o dará recorrido a sectores como el sector industrial, el sector de materias primas, el sector de commodities, el sector energético, y seguiremos apostando por el sector de bancos y el sector de salud. Estos sectores equilibran mucho más la evolución de la cartera y nos alejan de estar excesivamente concentrados en el sector de tecnología, donde hemos mantenido una posición de sobrepondración y al final del año pasado las recogimos. Y ahí también hay que diferenciar porque estamos viendo como dentro de la tecnología hay sectores muy damnificados como el sector de software y hay otros sectores donde vemos que hay mucho recorrido como en el sector de semiconductores, donde la evolución de lo que llevamos de año de media es una subida del 24%. Por lo que hay que ser cada vez más selectivo a la hora, tanto geográficamente como sectorialmente, equilibrando las carteras.
También nosotros llevamos tiempo incorporando activos que descorrelacionan los activos tradicionales de renta fija y renta variable como es el oro, que es un activo que está presente en nuestras carteras desde hace muchos años y donde, con un peso en torno al 5%, creemos que es un elemento que descorrelaciona, protege y, aparte, ofrece una rentabilidad atractiva. Nosotros en el oro que lleva una rentabilidad del 20%, después de un 65% el año pasado, todavía le vemos recorrido al alza y por tanto lo mantenemos.
Y otro elemento que hemos introducido es la introducción con un peso en 10-15% en los fondos alternativos o hedge funds, que son fondos también que se descorrelacionan de la evolución tradicional de la renta variable, con un objetivo de rentabilidad que contribuyan en el 6% anual y es un elemento que, nuevamente, reduce la volatilidad de las carteras, descorrelaciona y contribuye a la rentabilidad. Y eso es el estructurar las carteras de una manera mucho más equilibrada.
En un contexto donde los titulares sobre geopolítica, elecciones y tensiones macro se suceden casi a diario, ¿cómo distingue un director de inversiones entre el “ruido” de corto plazo y los riesgos estructurales que realmente deberían condicionar la construcción de carteras a largo plazo?
Resaltar que la construcción de una cartera debe ser siempre vista con una visión de medio/largo plazo, aunque tácticamente puedes hacer cambios a corto plazo. Pero la realidad es que los riesgos geopolíticos históricamente no han tenido un impacto negativo en los activos de renta variable en la bolsa. La prueba de ello, podemos ver el ejemplo del día de la liberación que se produjo el año pasado en abril, cómo esas conexiones importantes que se produjeron en bolsa, llevaron a ciertos bancos o ciertas estrategias a salirse y quedarse fuera del mercado y desaprovechar la oportunidad que hubo en el resto del año.
Hay que tener una visión clara de cuál es la situación macro en la que nos encontramos a la hora de invertir, también ver la situación micro o de los sectores donde queremos invertir los fundamentales, y si son buenos, estar alejados de la parte del ruido exterior y creer que esos fundamentales van a apoyar y van a tener un recorrido al alza y en línea con lo que esperamos. Y esa es la forma en que nosotros construimos las carteras, con esa visión fundamental.
Con eso, deciros que, aparte de los riesgos geopolíticos que hay que tener en cuenta, nosotros pensamos que este año, fuera de los aranceles que recientemente se ha producido la ruptura de la imposición de los aranceles por parte del Tribunal Supremo en Estados Unidos y ha habido una imposición por parte de Trump del arancel del 10%, no creemos que vaya a tener un impacto significativo en la evolución macroeconómica. A todo esto le apoya un entorno que, como hemos recalcado, es de recorte de tipos de interés, de política monetaria laxa. Creemos que con la entrada del nuevo representante de la FED en el mes de junio se producirán más recortes de tipos de interés y que eso contribuirá a que la expansión del ciclo se consolide. Todo esto apoyará o continuará apoyando el buen momento fundamental de las compañías y los resultados.
En este entorno por tanto debemos seguir apostando por una continuidad en el ciclo alcista de la renta variable en el que nos encontramos y que nosotros pensamos que todavía le queda recorrido de, por lo menos, dos años.
Para el inversor patrimonial que duda entre mantener liquidez, renta fija o aumentar exposición a renta variable, ¿qué mensaje clave le daría hoy y qué errores cree que conviene evitar en el contexto actual de mercado?
Uno de los mensajes es el que ya hemos comentado, "las tres D”: hay que tener diversificación, diversificación y diversificación. Siempre hay que tener una cartera diversificada con convicciones.
Creemos, como hemos reiterado, que es un año para estar invertido en renta variable, seguir apostando por la renta variable, incluyendo activos que ayuden a descorrelacionar algo como son los fondos alternativos o como puede ser el oro.
La construcción de carteras debería producirse en el corto plazo. Nosotros creemos que el ciclo económico se está expandiendo y, por tanto, es un momento muy propicio para apostar por la renta variable. La renta fija, en nuestro caso, hemos disminuido la duración de gobiernos y hemos concentrado la apuesta en renta fija en emisores de calidad. Nos hemos alejado de la parte de high yield, pensamos que los diferenciales no compensan el riesgo asumido y creemos que es adecuado concentrarnos en emisores de calidad.
La parte del oro seguirá estando muy presente dentro de las carteras como elemento descorrelacionador y la parte de fondos alternativos con ese peso de en torno al 10-15%. En renta variable mantenemos una posición neutral y la vamos a seguir manteniendo, pero con esa diversificación en sectores más cercanos a la parte value apostando por el sector de energía, de materias primas y el sector de industriales, que lo seguimos combinando con el sector de tecnología por su peso y porque ofrece todavía unos ritmos de crecimiento importantes.
En conclusión, creemos que el 2026 es un año para estar invertido.