Vivimos tiempos de alta incertidumbre. Desde las tensiones en Oriente Medio hasta los giros de timón en las políticas de los bancos centrales frente a la inflación, el mercado exige a los inversores una capacidad de adaptación sin precedentes. En este contexto, Michael Heldmann, responsable de Renta Variable Global de Allianz Global Investors y experto con décadas de experiencia liderando la integración de modelos cuantitativos, advierte: la IA es una herramienta formidable, pero para que funcione, el componente humano debe marcar el rumbo, especialmente cuando la geopolítica entra en juego.
El tablero geopolítico: Escenarios para el petróleo y la guerra en Irán
Para gestionar el riesgo en la actualidad, Heldmann subraya la importancia de analizar los escenarios macroeconómicos sin intentar adivinar el futuro, sino asignando probabilidades realistas.
En relación a la guerra en Irán, Allianz GI ha dibujado varios escenarios concretos que determinan su gestión de riesgos y el impacto directo en el precio del petróleo Brent:
- Escalada prolongada (30% de probabilidad): Es el escenario más grave, que llevaría el precio del barril "significativamente" por encima de los 100 dólares.
- Fin rápido del conflicto (24%): Relajaría la tensión, empujando el precio del crudo hacia la franja de los 70-80 dólares.
- Cambio de régimen (6%): Este escenario, que es el objetivo principal de Israel según matiza Heldmann, devolvería el petróleo a niveles anteriores al conflicto, situándose a poco más de 60 dólares.
- Estancamiento (36%): Sigue siendo el escenario central de la gestora. La guerra no termina y el impacto económico se prolonga. En este punto, Heldmann deja una reflexión clave: Estados Unidos ha subestimado a su rival. Irán no es Venezuela; lleva años preparándose para este tipo de eventos y cuenta con una resiliencia muy superior.
Ante este panorama, el objetivo no es predecir el día exacto en que terminará el conflicto, sino construir carteras capaces de sobrevivir a los escenarios más probables. Solo protegiendo el capital en las fases de turbulencia se podrá capturar el exceso de rentabilidad en los momentos más tranquilos.
Divergencia monetaria: El BCE frente a las presiones de Trump a la Fed
El encarecimiento del crudo tiene un mecanismo de transmisión directo: el repunte de la inflación. Y esto está provocando una fractura en las políticas de los grandes bancos centrales.
En un escenario macroeconómico global que Heldmann aún define como "relativamente positivo", el Banco Central Europeo (BCE) subiría los tipos de interés antes que la Reserva Federal (Fed). En Europa, la inflación al alza y los indicadores actuales diluyen la probabilidad de acometer bajadas.
Por el contrario, la situación en Estados Unidos está condicionada por la política. Heldmann considera que, aunque los datos puramente económicos indican que sería prudente subir los tipos entre un 0,25% y un 0,50%, la presión ejercida por el presidente Donald Trump para que se bajen hace que la probabilidad de un alza en EEUU sea escasa.
El regreso de la IA como fuerza dominante en Equity
Si la geopolítica marca los riesgos, la tecnología marca las oportunidades. Heldmann es categórico al afirmar que la Inteligencia Artificial volverá a ser el tema dominante en la renta variable. No es una moda, sino una transformación estructural impulsada por una inversión masiva. Como bien ilustró el directivo: "Estamos gastando más dinero en tecnología en el mundo que lo que estamos gastando en defensa".
Sin embargo, a la hora de aplicar la IA al propio sector financiero, Heldmann desmitifica su uso. En un mundo inundado de informes y datos desestructurados, la gran aportación actual de la IA es el Procesamiento del Lenguaje Natural (NLP) para la correcta interpretación de textos complejos.
El directivo es tajante: la IA no sustituye al gestor de carteras. Simplemente lo hace más eficaz y le da la capacidad de cubrir un universo mucho mayor de empresas. Además, probar modelos predictivos utilizando datos históricos sigue siendo un proceso que aporta una enorme seguridad analítica y que, a la larga, demuestra que funciona.
El veredicto final: Humano + Máquina
La fórmula ganadora para el futuro es la combinación perfecta entre humano y tecnología: el ser humano aporta las ideas, la dirección, el contexto geopolítico y el sentido común; mientras que el algoritmo procesa el lenguaje natural, ejecuta y analiza los detalles a una escala inalcanzable para la mente humana. En un mercado dominado por la incertidumbre, el criterio humano potenciado por la máquina sigue siendo el activo definitivo.