Has defendido que la inteligencia artificial no es una burbuja pasajera, sino una revolución estructural. Después de la corrección de los semiconductores: ¿comprarías ya, esperarías nuevas caídas o reducirías exposición? ¿En qué parte concreta del ecosistema invertirías y qué tipo de compañía o fondo evitarías ahora?
Más que una burbuja puntual, la inteligencia artificial no representa una moda pasajera. Se trata de un cambio estructural muy notable a nivel social, económico e incluso en el sector de la defensa. Basta con observar el volumen de inversión procedente no solo del capital privado y de los ahorradores, sino también de los propios Estados. Esto evidencia que el objetivo no es únicamente el incremento de la productividad o las transformaciones socioeconómicas, sino también el control estratégico por parte de las naciones. Por tanto, es un fenómeno estructural que abarca múltiples subsectores económicos y financieros en todas sus capas.
Cuestión distinta es determinar cuándo y cómo invertir. Tras las fuertes revalorizaciones en el ecosistema tecnológico, con subidas superiores al 200% y 300% en diversas compañías y rendimientos destacados en fondos de inversión, resulta lógico y esperable presenciar correcciones en estas áreas.
Para un inversor con una cartera hiperconcentrada en inteligencia artificial, la recomendación es aprovechar los repuntes en las cotizaciones para reducir exposición y reasignar capital hacia otros sectores. El mercado ofrece alternativas muy atractivas más allá de la tecnología. Para quien no esté posicionado o mantenga un peso muy reducido, conviene actuar con paciencia. El sector ha perdido parte de su momentum a corto plazo debido al posicionamiento corto de hedge funds, la toma de beneficios y la sensibilidad de los valores growth ante los tipos de interés de medio y largo plazo. Aun cuando los resultados empresariales sean positivos, la divergencia entre precio y valor sugiere que no debemos descartar mayor volatilidad en el corto plazo antes de encontrar un suelo definitivo en índices clave como el de semiconductores. No obstante, la oportunidad de construcción de cartera a medio y largo plazo sigue siendo extraordinaria.
Sueles comparar una cartera con un equipo en el que no todo puede depender de las estrellas. Con el petróleo tensionado, la inflación amenazando de nuevo y la geopolítica generando volatilidad, ¿cómo distribuirías hoy 100.000 euros de un inversor moderado?
Siempre debe diferenciarse entre una cartera modelo abstracta y la personalización requerida para cada inversor. Toda propuesta debe adaptarse a las circunstancias individuales, al perfil de riesgo y a la eficiencia fiscal.
Para un inversor de perfil moderado (horizonte a medio/largo plazo), una distribución de activos equilibrada se estructuraría de la siguiente manera:
Renta Variable (45% - 50%):
- Estrategias Indexadas: Exposición al índice MSCI World a través de gestoras como Amundi o Fidelity (entre un 10% y un 15%).
- Estrategias Value Investing: Combinación en grandes y medianas compañías con fondos como Schroder ISF Global Dividend Maximiser o Robeco Global Premium.
- Gestión Activa Quality Growth: Vehículos de gestoras como Wellington, Nartex o el fondo Blue Whale Growth Funds.
- Mercados Emergentes: Inserción de vehículos especializados como Carmignac Asia Discovery o estrategias globales emergentes.
- Pequeñas compañías (Small Caps): Inclusión de fondos como Kempen Global Small Cap.
Estrategias Flexibles y Retorno Absoluto (~25%):
- Mixtos Patrimonialistas y Flexibles: Fondos de casas como Olea o Cartesio.
- Retorno Absoluto y Market Neutral: Estrategias Long/Short desvinculadas de la tendencia del mercado, tales como Jupiter Merian Global Equity Absolute Return o Pictet-Atlas. Su función no es maximizar la rentabilidad absoluta en fases alcistas, sino contener el riesgo y aportar retornos positivos consolidados.
Renta Fija de Corto Plazo y Liquidez (~25%):
- Preservación y disponibilidad: Posicionamiento en renta fija de muy corta duración y activos monetarios como Ostrum Ultra Short Credit Plus, DWS Floating Rate Notes (Euro) o Acacia Renta Dinámica. Aportan estabilidad al conjunto patrimonial y liquidez operativa para ejecutar compras en momentos de corrección de mercado.
Muchos inversores creen estar diversificados porque tienen varios fondos globales, pero al mirar dentro descubren una enorme concentración en Estados Unidos, el dólar y las mismas tecnológicas. ¿Reducirías ya esa exposición? ¿Dónde colocarías ese dinero: Europa, pequeñas y medianas compañías, Japón, emergentes o renta fija?
Diversificar no equivale a acumular un número elevado de productos financieros. En muchas ocasiones, los fondos "se pisan la manguera" entre sí al compartir exposiciones coincidentes en divisas, sectores o en los mismos grandes valores megapropulsores (como Nvidia o Alphabet). Al analizar en detalle la cartera global del inversor, se observa una alta concentración no deseada.
Tampoco se debe reaccionar mediante giros drásticos de 180 grados hacia una sobrediversificación inconexa. La diversificación debe responder a un diseño coherente con el entorno macroeconómico:
- Mercado Europeo: A pesar de los sesgos burocráticos y los retos geopolíticos del continente, Europa cuenta con multinacionales líderes ("campeones globales") y una alta ponderación en el sector financiero con menor peso relativo en tecnología, actuando como un excelente contrapeso defensivo ante eventuales dudas sobre las valoraciones estadounidenses.
- Segmento Mid & Small Caps: Es un error limitar la búsqueda de pequeñas y medianas empresas exclusivamente al mercado estadounidense. Existen oportunidades notables en Europa a través de gestoras como Bestinver Internacional o Magallanes, así como en Asia mediante fondos especializados como Allianz Little Dragons.
Para quien sigue refugiado en monetarios, letras o depósitos, ¿ha llegado el momento de asumir más duración y riesgo de crédito o todavía merece la pena esperar? ¿Qué tramo de la curva y qué calidad crediticia comprarías hoy? Y, siendo directo, ¿qué parte de la renta fija no tocarías aunque ofreciera una rentabilidad muy atractiva?
Ningún inversor debe salirse de su perfil de riesgo ni seguir tendencias sin comprender los subyacentes. Para los perfiles más conservadores, la renta fija a corto plazo constituye una alternativa sólida a la liquidez sin remunerar:
- Vehículos recomendados en Corto Plazo: Fondos monetarios y de interés flotante (Floating Rate Notes) como los de DWS, Ostrum o Lombard Odier, que incorpora además criterios de sostenibilidad e impacto de carbono neutral.
- Renta Fija Flexible: Estrategias como Jupiter Dynamic Bond o Buy & Hold Bonds, gestionado por Rafa Valera y su equipo.
Activos a evitar (Deuda de Medio y Largo Plazo): No se aconseja el posicionamiento en tramos largos de la curva de tipos o deuda emergente. El mercado enfrenta dos grandes tensiones estructurales: presiones inflacionistas persistentes (derivadas de las materias primas y del propio consumo energético de la tecnología) y el elevado volumen de endeudamiento público y privado que requiere refinanciación constante. El consiguiente repunte en las rentabilidades exigidas a los bonos provoca caídas en el precio de los títulos de larga duración, afectando negativamente a los valores liquidativos de los fondos de deuda tradicional.
Inteligencia artificial, defensa, ciberseguridad, energía, agua y espacio compiten por entrar en las carteras. Si solo pudieras escoger una temática para los próximos cinco años, ¿con cuál te quedarías? ¿Cuál crees que está más sobrevalorada o llega tarde, qué peso máximo le darías en una cartera y qué fondo concreto utilizarías para invertir?
En el análisis de sectores temáticos con proyección a largo plazo destacan los siguientes:
- Ciberseguridad: Constituye una capa crítica e imprescindible para la implantación de cualquier arquitectura tecnológica e inteligencia artificial.
- Robótica y Automatización: Abarca desde la robótica industrial hasta la robótica de asistencia personal, vehículos autónomos y drones.
- Energía y Eficiencia Energética: La transición digital y el despliegue de infraestructuras tecnológicas demandan un volumen exponencial de energía. La temática energética y las tecnologías aplicadas a la eficiencia operativa representan un eje de inversión prioritario a largo plazo.
- Defensa: Aunque se mantendrán las tensiones geopolíticas y el gasto estatal, las valoraciones tras las recientes alzas aconsejan mayor cautela a la hora de estructurar posiciones compradas en este sector.