Llevamos muchos meses hablando de concentración importante en el mercado, y esto es una realidad. Ahora mismo, las diez compañías de mayor capitalización del SP 500, están en máximos desde 1985 y pesan alrededor del 40% de todo el índice; una cifra que apunta a que seguirá la senda alcista. Y a esto, según los expertos, hay que tenerle respeto, pero no miedo.

Además, también coinciden en que una elevada concentración en el mercado no implica necesariamente que estemos ante una burbuja ni que las bolsas vayan a caer de forma inminente. Ya que muchas de las grandes compañías que hoy tienen más peso en los índices han llegado ahí porque han creado mucho valor, han aumentado sus beneficios y han consolidado posiciones competitivas muy sólidas.

Ahora bien, también advierten de que el riesgo aparece cuando esa concentración se produce en un entorno de mercados en máximos, valoraciones exigentes, aumento del apalancamiento, reapertura del mercado de IPOs, fuertes compromisos de inversión ligados a la inteligencia artificial y estructuras de financiación cada vez más complejas. Por eso, más que temer la concentración en sí misma, conviene preguntarse cuánto se está pagando por los beneficios futuros de esas compañías y qué expectativas están ya descontadas en sus precios.

¿Cómo podemos combatirla?

En la actualidad no parece fácil poder hacerlo, y mientras algunos ponen el foco en la arquitectura de cartera, otros lo ponen en ampliar el campo de búsqueda de oportunidades.

Por ejemplo, Enrique Díaz, analista e inversor, defiende que la concentración puede combatirse con una diversificación eficiente y con un análisis independiente de los activos en los que se invierte. Para él, diversificar no significa simplemente tener muchas posiciones, sino no depender de una única fuente de rentabilidad. En renta variable, esto implica contar con un número suficiente de compañías, por ejemplo, unas 15-20 posiciones como mínimo, pero evitando que todas estén concentradas en los mismos sectores, geografías o factores de mercado”. Además, propone incorporar activos que puedan comportarse de forma diferente a la bolsa, como renta fija, oro, materias primas, REITs o liquidez, según el perfil del inversor y el momento del ciclo”.

Mientras que por su parte, Paco Lodeiro, director fundador de Academia de Inversión, considera que no se trata necesariamente de vender las grandes compañías que han liderado el mercado, sino de evitar que toda la cartera dependa de las mismas fuentes de riesgo y ampliar el universo de inversión. En su opinión, hoy merece la pena mirar hacia mercados menos seguidos, como las small caps de Europa y Asia, donde puede haber más ineficiencias por la menor cobertura de analistas”. No obstante, advierte de que no todas estas compañías son buenas oportunidades por defecto” y que “requieren un análisis profundo de la calidad del negocio, la asignación de capital, el equipo directivo, la estructura accionarial, la liquidez y el gobierno corporativo”.

Además, es cierto que en un mercado en el que muchos fondos globales han terminado acumulando una exposición muy parecida, la diversificación exige ir más allá de mirar solo el nombre o la categoría del fondo. La fuerte subida de los índices en los últimos años ha estado muy condicionada por unos pocos valores, lo que obliga a preguntarse si un inversor realmente está diversificado o si simplemente tiene la misma apuesta repetida a través de distintos vehículos.

En este contexto, Diego Rueda, responsable de selección de fondos y gestor de fondos de fondos senior de Unicaja Asset Management, defiende que la clave está en seleccionar fondos que cumplan de verdad con el mandato para el que fueron diseñados y evitar comprar la misma exposición bajo distintos envoltorios. Para reducir esa concentración, explica que han incorporado fondos estadounidenses equally weighted, que rebajan el peso de las grandes tecnológicas, además de exposición a financieras, temáticas concretas y small y mid caps americanas. No obstante, reconoce que no es viable quedarse completamente fuera de la inteligencia artificial por su peso en los índices” y añade que, “en un entorno de alta correlación entre activos, la verdadera diversificación pasa también por decidir estratégicamente cuándo estar invertido y cuándo no.

Por su parte, Marta Campello, socia y gestora de fondos de Abante Asesores, recuerda que durante la última década la gestión pasiva ha funcionado muy bien precisamente porque el liderazgo del mercado ha estado concentrado en Estados Unidos, tecnología y grandes compañías. Por eso considera lógico que “muchos inversores hayan terminado mirando hacia esos segmentos, aunque advierte de que el mercado empieza a mostrar vida más allá de las grandes tecnológicas”. En su opinión, puede tener sentido “dar más espacio a la gestión activa, capaz de buscar oportunidades en mercados y sectores menos seguidos, como emergentes, bolsa española, bolsa europea o salud”. Y su mensaje complementa el de Diego Rueda: “no se trata de renunciar a tendencias como la inteligencia artificial, sino de no perseguir modas ni pagar precios que exijan un escenario perfecto, recuperando una diversificación sensata que permita estar invertido en renta variable sin asumir una concentración excesiva del riesgo”.

Errores a evitar

Como venimos diciendo, en un mercado cada vez más concentrado en unas pocas compañías, sectores y geografías, el riesgo no está solo en dónde se invierte, sino también en cómo se toman las decisiones. La euforia, las modas de mercado y la sensación de que determinados activos “no pueden fallar” pueden llevar al inversor a asumir riesgos excesivos o a dejar de hacer su propio análisis, y ahí comienzan los errores que se pueden evitar.

En este sentido, Enrique Díaz señala que los principales errores que hay que evitar son el exceso de optimismo, el apalancamiento y la delegación del criterio propio. En fases de euforia, advierte, “es fácil confundir una buena historia de inversión con una inversión sin riesgo, endeudarse cuando todo parece sencillo o comprar simplemente porque un activo está de moda”. Para él, la clave está en entender bien el negocio, analizar los riesgos y no sustituir el trabajo propio por la opinión de otros.

Y Paco Lodeiro de Academia de Inversión, complementa esta idea señalando que otro error es limitarse a los grandes índices estadounidenses o a las compañías que dominan la conversación del mercado. Defiende “ampliar el universo de inversión hacia negocios menos seguidos, especialmente en Europa y Asia, pero sin caer en el extremo de comprar cualquier small cap solo porque parezca barata”. En conjunto, ambos coinciden en que la mejor defensa es evitar las modas, mantener el análisis independiente y buscar oportunidades con criterio, diversificación y margen de seguridad.

En definitiva, en un mercado dominado por grandes ganadores y narrativas muy poderosas, la concentración no exige miedo, sino análisis, prudencia y una diversificación verdaderamente consciente.

Nuevo Boletín y canal de WhatsApp para profesionales

Estrategias de Inversión lanza su canal de WhatsApp Asset Managers, dirigido a profesionales de la inversión, banqueros privados, selectores y distribuidores de fondos, y profesionales del sector financiero.

Tambien puedes apuntarte gratuitamente para que todos los miercoles te llegue nuestro boletín con contenidos exclusivos para profesionales.