¿En qué consiste exactamente el Fidelity Global Technology y cómo está invirtiendo actualmente?
Silvia Merino: Se trata de un fondo de renta variable global que invierte en el sector tecnológico de una forma amplia, pero con una característica que creemos que lo diferencia claramente dentro de su categoría. Estamos hablando de una categoría típicamente growth, pero este fondo incorpora un enfoque muy estricto en cuanto a valoraciones. Es decir, introduce un sesgo value dentro de un sector tradicionalmente asociado al crecimiento, y eso es precisamente lo que lo hace especial.
La cartera se estructura en tres grandes bloques.
- En primer lugar, aproximadamente un 50% está invertido en lo que denominamos los ganadores estructurales de largo plazo: compañías con un crecimiento sólido y sostenido.
- En segundo lugar, alrededor de un 30% se destina a compañías cíclicas, es decir, aquellas que se benefician de determinados momentos del ciclo económico. En este caso, buscamos empresas menos intensivas en capital y con balances sólidos.
- Y, por último, el 20% restante se invierte en lo que llamamos situaciones especiales. Se trata de compañías que atraviesan momentos de estrés en el mercado, lo que genera valoraciones atractivas.
Aquí es clave nuestro enfoque bottom-up, basado en el análisis fundamental profundo que realizan nuestros analistas, para identificar oportunidades dentro de estos tres bloques.
El resultado es una cartera global, relativamente concentrada, con entre 50 y 100 valores, pero bien diversificada.
Cuando hablamos de tecnología es inevitable mencionar a las “siete magníficas”, esos grandes líderes tecnológicos estadounidenses. Tras las dudas del año pasado por valoraciones, ¿cuál es el posicionamiento actual del fondo?
Silvia Merino: Es una cartera concentrada pero bien diversificada. En nuestro caso, no encontramos grandes ponderaciones en las “siete magníficas”, precisamente porque seguimos un enfoque disciplinado en valoraciones. Por ejemplo, compañías como NVIDIA no han formado parte de la cartera, ni ahora ni anteriormente. Y en casos como Microsoft o Apple , estamos claramente infraponderados frente a los índices. Sin embargo, sí hemos incrementado recientemente la exposición a compañías como Netflix, donde vemos valor tanto en valoración como en fundamentales.
En términos de diversificación, el top 10 representa aproximadamente un 39% de la cartera, lo que muestra un buen equilibrio. Todo ello apoyado en un sólido análisis fundamental, con más de 30 analistas especializados en tecnología dentro de Fidelity.
Hablabas antes de tres bloques: ganadores estructurales, compañías cíclicas y situaciones especiales. Dentro de estas últimas, ¿nos puedes dar algún ejemplo concreto?
Silvia Merino: Sí, un ejemplo sería Ericsson. Es una compañía que todos conocemos por su pasado en telefonía móvil, pero que atravesó dificultades al no adaptarse a ciertos cambios del mercado. Actualmente está completamente enfocada en el despliegue de 5G.
Este tipo de situaciones, donde una compañía pasa por un momento de estrés pero tiene potencial de recuperación, es lo que buscamos en este bloque.
En cuanto a las compañías cíclicas, el sector de semiconductores sería uno de los principales exponentes dentro de ese 30% de la cartera.
Una de las cosas que más me llama la atención es que no se comporta como un fondo tecnológico típico. De hecho, casi lo consideraría un fondo estructural dentro de una cartera, independientemente de tener otros fondos tecnológicos.¿Por qué se produce esta percepción?
Silvia Merino: Es una percepción muy acertada. Creemos que el Fidelity Global Technology debe entenderse como un fondo estructural de renta variable global. Por ejemplo, a nivel geográfico, la exposición a Estados Unidos es de alrededor del 59%, lo que implica una diversificación significativa hacia Europa y Asia. Esto es posible gracias a nuestro equipo global de analistas, que nos permite identificar oportunidades fuera de Estados Unidos.
Además, aunque la cartera está relativamente concentrada, también está bien diversificada, con alrededor de 120 compañías en el rango alto de nuestro mandato. Esto nos permite cubrir diferentes subsectores dentro de la tecnología: inteligencia artificial, software, hardware, gaming, entretenimiento… Es un fondo que puede complementarse con estrategias más específicas —por ejemplo, robótica o inteligencia artificial—, pero que por sí mismo funciona como una base estructural en cartera.
Otra cuestión que llama la atención es su comportamiento en caídas de mercado. Comparado con índices tecnológicos o con otros fondos similares, suele caer menos. ¿Tiene que ver esto con ese sesgo value o con la selección de compañías en situaciones especiales?
Silvia Merino: Exactamente. El sesgo value dentro del sector tecnológico es clave. Apostamos por tecnología, pero no a cualquier precio. Además, la diversificación y el hecho de no estar excesivamente expuestos a las “siete magníficas” también contribuyen a reducir la volatilidad. En momentos en los que ciertas áreas del mercado están sobrevaloradas, evitamos esa exposición, lo que ayuda a proteger el capital.
También tenemos un mayor peso relativo en mid y small caps frente a otros fondos, lo que reduce la dependencia de las mega caps, que suelen ser más sensibles en momentos de volatilidad.
El resultado es que, históricamente, el fondo ha demostrado un comportamiento más defensivo en caídas, tanto frente a sus comparables como frente al índice.