Teniendo en cuenta el escenario actual, que es más que complejo el que tenemos encima de la mesa, ¿dónde estáis poniendo el foco, por ejemplo, cuando se habla de energía? ¿Es una temática que en este momento estáis incluyendo en las carteras?

Victoria Torre: Lo estamos incluyendo dentro de algunas megatendencias de desglobalización , como comentabas, por todo el tema de los conflictos geopolíticos.

Es verdad que, cuando metemos una temática dentro de las carteras, siempre lo podemos hacer con dos aproximaciones: desde un punto de vista coyuntural o desde un punto de vista estructural.

Y, obviamente, ahora mismo, la energía pensamos que es una temática que, de forma táctica, se puede tener. Como bien estabas diciendo, estamos viviendo muchísimos conflictos geopolíticos y uno de los impactos que ha tenido ha sido en el precio del crudo, que lo hemos visto en unos niveles que hacía muchísimo tiempo que no veíamos.

De hecho, si vemos algunas de las estrategias que mejor han funcionado en el primer trimestre, muchos son fondos o ETF que están ligados precisamente al tema de la energía.

Hay quien pregunta: "Bueno, ¿esto ya no está todo descontado en el precio? ¿Qué va a pasar a partir de ahora?". Incluso en el mejor de los escenarios, que es que el conflicto del estrecho de Ormuz se solucionara ya, aun así no sería inmediato. Es decir, se tardaría, como mínimo, dos o tres meses en normalizar todo ese suministro.

Y las provisiones son que la reposición de inventarios tarde todavía un año. Es decir, que de forma temporal todavía va a haber una prima en el precio del crudo y nuestros expertos estiman que, a lo mejor, a lo largo de este año lo seguimos viendo en el entorno de los 80 dólares por barril.

Ya el año que viene, poco a poco, cuando se vaya produciendo esa normalización y se vaya recomponiendo ese equilibrio entre oferta y demanda, podríamos verlo en torno a los 70 dólares.

Entonces, de forma coyuntural, pensamos que todavía puede ser una temática que pueda dar juego dentro de una cartera.

Hasta hace bien poco era casi obligado a integrar la temática de la descarbonización en las carteras. No sé si, en el momento actual, sigues considerando que tiene sentido hacerlo.

Victoria Torre: Totalmente. Y volviendo a lo que dijimos anteriormente, si hablamos de coyuntural y estructural, nosotros pensamos que la descarbonización es algo absolutamente estructural.

Es verdad que se nos había olvidado un poco y estábamos hablando de otras temáticas, pero tenemos que pensar que la descarbonización va a ser una temática importantísima. Afecta a nuestra salud, a la economía, a las empresas y a las generaciones futuras.

Y es verdad que lo que intentamos es romper ese vínculo que hay entre descarbonización y energías limpias, que lo es, pero es muchísimo más. Hablamos de energías renovables, compañías que se dedican a dar soluciones de digitalización, por ejemplo, para eficiencia energética, un riesgo inteligente; compañías que se dedican a dar soluciones de electrificación para reducir emisiones; empresas que tienen que transportar la electricidad; empresas de infraestructuras sostenibles...

Es decir, hay un mundo amplísimo de descarbonización y electrificación. Pensamos que va a seguir recibiendo enormes inversiones y, por tanto, creemos que es prácticamente imposible estar al margen.

Así que la respuesta es sí. Nos parece una temática súper interesante para no olvidar dentro de una cartera diversificada.

César, vamos contigo. Vosotros tenéis un ETF en la casa, el Xtrackers MSCI World Energy UCITS ETF. ¿Cómo ha recogido y cómo está recogiendo en el año todo lo que está sucediendo con el precio del crudo a raíz de conflictos como el que estamos padeciendo ahora mismo relacionado con el estrecho de Ormuz?

César Muro: Sí, bueno, en concreto este ETF intenta replicar lo que es el índice sectorial de energía. Hace lo que haga el índice y la realidad es que este año, junto con tecnologías de la información, son las grandes estrellas, con un 25% de rentabilidad en el año.

Incluso a cinco años, que podemos decir que la tecnología ha sido la gran ganadora, el sector de energía está siendo el segundo mejor sector.

Es verdad que ha habido un poco un cambio, como estaba hablando Vicky. Hay un objetivo de descarbonización, sobre todo más en Europa. En Estados Unidos ha cambiado un poquito más la política y es, por el contrario, una política de permitir o estar abierto a todo tipo de energías a efectos de uso.

Pero es verdad que, a nivel del tema de automóviles, se ha cambiado una tendencia más hacia lo que son los eléctricos, tanto en Europa como en Estados Unidos.

Este sector, al final, podemos decir que es un poco la vieja economía o este tipo de compañías, pero sí que es verdad que, desde un punto de vista de lo que llamamos gestión value, es donde podemos estar encontrando unos múltiplos más bajos, en términos de precio partido por beneficios o también en términos de rentabilidad por dividendos.

Es un negocio un poquito más estable. Y sí que es verdad que todo lo que es el conflicto bélico está muy ligado en sus beneficios a lo que haga el precio del petróleo.

El precio del petróleo lo tenemos elevado. Nosotros esperamos que el mercado esté descontando más a final de año que se puedan normalizar los precios, pero probablemente vas a tener una prima del precio del petróleo que no va a estar en los niveles que teníamos de 60 a 70 dólares, sino que, aunque se pueda resolver el conflicto, que todos esperamos, veremos unos precios del petróleo todavía más elevados de lo que marca la media histórica.

Y aquí sí que hay que matizar que el problema de oferta que tenemos de petróleo se da en unos determinados países que están en Oriente Medio, y quienes están supliendo muy bien ese gap son las propias empresas de países desarrollados que no tienen ese problema.

Estamos hablando de las grandes compañías, que sí han sido capaces de incrementar la producción y, aparte, vender a un precio mayor, lo que les viene muy bien. Han sido un poco las grandes beneficiadas de que se pueda resolver ese problema de oferta en Oriente Medio.

¿Puedes explicarnos un poquito más qué tipo de compañías incluye el ETF y qué cabe esperar, además, en los próximos meses respecto al comportamiento que puedan desarrollar?

César Muro: Sí, podemos decir que son lo que llaman compañías integradas. Es casi la mitad de la cartera. Podemos hablar de ExxonMobil, Chevron Texaco, BP, British Petroleum, o TotalEnergies en Europa, que son compañías que se dedican desde la exploración y producción hasta el refino y el marketing que podemos ver en las gasolineras.

Pero hay algunas series de sectores que están tirando bastante, como producción, que van a hacer más drilling para sacar petróleo. Eso es algo muy interesante en rentabilidad. También están los que llaman servicios de equipo.

Podemos tener compañías como Técnicas Reunidas, por ejemplo, aquí en España, que es líder. Hay otras compañías que se están beneficiando mucho porque hay un ciclo de capex que se está reanimando.

Luego es un mercado muy concentrado en Estados Unidos y Canadá: un 16% en Canadá y un 61% en Estados Unidos, aproximadamente, en esas regiones. Europa es el siguiente, con un 25% aproximadamente, y muy poquito en Asia.

Esa es un poco la forma en la que está configurada. Son este tipo de compañías, generalmente muy dominadas por las grandes. Es verdad que hemos visto una tendencia a cambiar su mix de negocio. Tenemos compañías aquí en España o algunas en Inglaterra que han rotado partes de su negocio hacia renovables o generación de energía renovable, que cada vez empieza a pesar más dentro de su cuenta de resultados.

Las compañías americanas, por el contrario, no han rotado como, por ejemplo, ExxonMobil, frente a lo que estamos viendo en Europa.

Vamos a hablar de Smart Energy, que es un fondo de gestión activa centrado, además, en la temática de electrificación y también de descarbonización. ¿En qué tipología concreta de empresas invierte esta estrategia?

Pablo Martínez Muñoz: un fondo que invierte en un proceso de transformación estructural que estamos viviendo, que es la electrificación y descarbonización del sistema energético.

A la hora de invertir, invierte en toda la cadena de valor energética, a diferencia de algunas estrategias que están en su grupo de fondos comparables, que se centran más en la generación de energías renovables. Esta estrategia invierte en toda la cadena de valor, que voy a dividir, para simplificar, en tres eslabones.

El primero es el que tiene que ver con la generación de energías renovables, fundamentalmente productores de energía eólica y solar, y compañías que fabrican componentes necesarios para la producción de estas energías. En el caso de la eólica, el fabricante de palas; en el caso de la solar, el fabricante de paneles.

El segundo eslabón de la cadena, importantísimo, es el que tiene que ver con todas las redes de transporte y distribución de esta energía. Por cada euro que se invierte en generación de energía renovable, se requieren 0,7 euros en redes para transportar esta energía, porque estas redes son cada vez más tupidas y porque van quedando obsoletas.

Entonces aquí, en este segundo eslabón, invertimos en compañías de transporte y distribución de electricidad y, muy importante, en los componentes de esas redes, tanto cableado como elementos para la gestión eficiente del sistema. También necesitas semiconductores de alta potencia, etcétera.

Cuando hablamos de subtemáticas, hablamos de transporte de electricidad y de los posibilitadores, o las compañías de equipos que hacen posible este transporte.

Y el tercer y último eslabón de la cadena es el que tiene que ver con los usos finales: un uso final eficiente de la electricidad.

Estamos hablando de actividades muy variadas. Por ejemplo, en la construcción de edificios, en aras de obtener eficiencia energética y consumir menos calefacción, hablamos de materiales de construcción aislantes.

Hablamos de eficientar procesos industriales, hacer que consuman menos energía, que ahorren energía; automatización de procesos de manera eficiente. Hablamos, muy importante, dentro del mundo del big data, de infraestructura de centros de datos que permitan un consumo eficiente de energía.

Es decir, son estos tres eslabones. Dentro de cada uno de ellos hay subtemáticas y, en total, hablamos de un universo de inversión de 240 compañías presentes en MSCI. Identificamos 240 compañías que tienen una pureza suficiente para jugar estas temáticas y subtemáticas, y de esas 240 seleccionamos en torno a 50.

Efectivamente, no solamente juegan la temática de una manera más o menos pura, sino que, desde el punto de vista de valoración, ofrecen crecimiento a precio razonable, que es un poco como definiría en una frase el estilo de inversión de esta estrategia: busca crecimiento por encima de la media del mercado a un precio razonable.

¿Qué catalizadores veis a medio y largo plazo en torno a esta estrategia?

Pablo Martínez Muñoz: Los vemos a corto, medio y largo plazo. El eje central de todo es el incremento de la demanda energética al que estamos asistiendo, que es un fenómeno estructural.

Este crecimiento estructural viene impulsado por varios motores. En el corto plazo, todo lo que tiene que ver con el auge de la inteligencia artificial en los centros de datos.

Otro fenómeno muy importante, como consecuencia de un ambiente geopolítico polarizado y más complejo, es que muchos países están repatriando capacidad industrial, lo que los anglosajones llaman reshoring. Están trayendo de vuelta capacidad industrial para asegurarse el suministro, y eso demanda energía.

Y, por supuesto, siempre está presente el crecimiento de la población, sobre todo en países emergentes. Hay un crecimiento estructural por estos tres motivos.

Ahora hay una idea muy importante, y es que creemos firmemente que la única manera de hacer frente a este incremento estructural de demanda energética es mediante energía eléctrica derivada de fuentes renovables.

¿Por qué energía eléctrica derivada de fuentes renovables? Hay tres motivos que nos hacen estar muy firmes con esta idea.

En primer lugar, los costes. Hoy en día es más barato producir energía a partir de fuentes renovables como el viento y el sol. Son tecnologías que han avanzado mucho e instalar capacidad es más barato que con otras energías.

En segundo lugar, se han perfeccionado mucho los procesos y son más eficientes. Se pierde menos energía en el proceso de transformación cuando producimos a partir de energías eólicas y solares renovables.

Y tercero, importantísimo, la velocidad de despliegue. El mundo necesita más energía y la necesita rápido. La velocidad de despliegue, como dicen los ingleses, el time to market, es clave. Desplegar una planta eólica o desplegar un parque solar lleva muchísimo menos tiempo que desplegar capacidad gasística y no digamos ya nuclear.

Y para muestra, un botón. Fijaos en Estados Unidos este año, 2026, con la Administración Trump 2.0, que se supone que no es especialmente favorable a las energías renovables.

¿Cuál es la realidad económica? Pues que es más rentable, es más rápido y es más eficiente. La realidad económica de hoy es que, en el año 2026, de los 86 gigavatios de capacidad eléctrica que se esperan instalar, el 51% es solar y el 14% es eólico. Es decir, el 65% de la nueva capacidad instalada en Estados Unidos proviene de energías renovables.

En resumen, creemos que el Robeco Smart Energy es una manera muy atractiva e interesante de invertir en un proceso de electrificación y descarbonización que es un hecho, una realidad, imparable por motivos de medioambiente, pero sobre todo por motivos económicos.

He tratado de transmitir la eficiencia en costes y la eficiencia de estas energías, con una palanca muy importante en el corto plazo, que es todo lo que tiene que ver con la inteligencia artificial y los centros de datos.

Pero, a medio y largo plazo, es una realidad. Estamos invirtiendo en la infraestructura energética necesaria para hoy y para el futuro.