Las condiciones de El Niño en 2026 podrían repercutir en los precios de los alimentos, la generación de energía y la inflación en los mercados emergentes, lo que modificaría las perspectivas de la deuda de estos mercados.

  • Más que un fenómeno meteorológico: Las repercusiones económicas del fenómeno de calentamiento oceánico conocido como El Niño pueden ser considerables, ya que afectan a la producción agrícola, la seguridad alimentaria y la generación de energía. Todos estos son factores que pueden influir en la inflación y el crecimiento de muchas economías emergentes. Se prevé que el fenómeno de El Niño de este año alcance una intensidad muy elevada entre octubre y diciembre y, que persista hasta principios de 2027.
  • Los alimentos y la energía son canales de transmisión clave: las alteraciones en la producción agrícola suelen provocar un aumento de los precios de los alimentos, mientras que la menor disponibilidad de agua limita la generación de energía hidroeléctrica. Estos efectos son especialmente importantes en los mercados emergentes, donde los alimentos y la energía representan una mayor proporción del gasto de los hogares y de las cestas de la inflación que en los mercados desarrollados.
  • Las mayores vulnerabilidades potenciales se concentran en las economías tropicales y costeras: los países de Latinoamérica y el Sudeste Asiático suelen encontrarse entre los más expuestos. Economías como las de Perú, Ecuador, Colombia, Indonesia y Filipinas son especialmente vulnerables debido a su dependencia de la agricultura, la pesca y unas infraestructuras energéticas que dependen del clima. Por ejemplo, el 78% de la producción energética de Ecuador¹ procede de la energía hidroeléctrica, y una sequía grave puede limitar significativamente el suministro energético, lo que provocaría un aumento de los precios de la electricidad y lastraría el crecimiento.
  • No todos los países se ven afectados por igual: aunque El Niño suele considerarse un factor negativo en términos generales para los mercados emergentes, algunos países pueden experimentar patrones de precipitaciones más favorables que respaldan la producción agrícola o energética. Argentina, por ejemplo, donde la agricultura representa alrededor del 50% del total de las exportaciones de bienes, se beneficia de unas precipitaciones más abundantes en su corazón agrícola, la Pampa. Paraguay también podría obtener algunos beneficios, ya que el exceso de precipitaciones impulsaría la producción de energía hidroeléctrica.
  • Merece especial atención el impacto país por país y los posibles efectos secundarios: no esperamos que el actual fenómeno de El Niño altere las perspectivas para la deuda de mercados emergentes en su conjunto, que afronta este fenómeno con unos fundamentales sólidos. No obstante, somos conscientes de los efectos secundarios del aumento de la inflación observados en anteriores episodios de El Niño (ver gráfico). El seguimiento de los precios de los alimentos, los niveles de los embalses, las condiciones agrícolas y las tendencias del suministro energético en los distintos países puede proporcionar señales tempranas de dónde pueden acumularse las presiones macroeconómicas. Esto nos permitirá evaluar los riesgos y las oportunidades para un posicionamiento ascendente en los activos de los mercados emergentes.

Hay que prestar atención a los efectos secundarios

La intensidad de El Niño y los precios de los alimentos

Fuente: Bloomberg, FAO, NCEI, a 30 de junio de 2026. El Índice Oceánico de El Niño (ONI) de la NOAA indica los gradientes de temperatura anuales (+/-) por estación y refleja las anomalías causadas por el fenómeno de El Niño, desde 1950.