El año comenzó con el giro de Donald Trump hacia una política intervencionista e internacional tras la intervención directa de Estados Unidos en Venezuela y la detención del presidente Nicolás Maduro. Cuestionado en el ámbito interno de cara a las elecciones de mitad de mandato, Donald Trump ha reactivado la “Doctrina Monroe” para tomar el control de las reservas y exportaciones de petróleo, en detrimento de China, desplegar inversiones de capital (capex) de empresas estadounidenses y expulsar a asesores extranjeros —en particular chinos y rusos—. Teniendo en cuenta el coste de extracción y el volumen de inversión necesario para restablecer la producción petrolera en Venezuela, el impacto a corto plazo sobre los precios del petróleo debería seguir siendo moderado; sin embargo, esto debería contribuir a contener las presiones inflacionarias a más largo plazo.

Esta intervención se suma a las tensiones ya existentes entre Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Yemen, así como entre Estados Unidos e Irán, y está acentuando las incertidumbres geopolíticas, con amenazas de nuevas intervenciones estadounidenses en Groenlandia, Colombia o Cuba. China también está mostrando músculo con el despliegue de ejercicios militares a una escala sin precedentes para demostrar al mundo que podría intervenir en Taiwán. El país también está amenazando a Japón con un posible embargo de bienes de doble uso, tanto civiles como militares, tras las declaraciones de la primera ministra japonesa, Sanae Taikachi, sobre la protección militar que su país podría ofrecer a Taiwán. En Europa, es poco probable que esta intervención facilite las conversaciones que actualmente están estancadas con los rusos, aunque el acuerdo entre Europa y Estados Unidos para proporcionar garantías de seguridad a Ucrania sí constituye un avance.

En Estados Unidos, los datos económicos siguieron mostrando resistencia, a pesar de la disminución de la necesidad de mano de obra, con 7,15 millones de puestos vacantes en lugar de los 7,65 millones previstos. El índice ISM de servicios repuntó en diciembre, subiendo hasta 54,4 (por encima del 52,2 previsto y del 52,6 registrado en noviembre), tras la publicación de los datos del tercer trimestre a finales de año, con un aumento del gasto de los consumidores del +2,6 % y un crecimiento del PIB del +4,3 %. El índice de confianza del Conference Board también subió hasta 89,1 en diciembre. El miembro de la Fed Barkin señaló que era necesario actuar con mayor cautela tras las últimas bajadas de tipos.

Tras detener la reducción de su balance en diciembre, la Fed pudo gestionar las tensiones utilizando herramientas de refinanciación y repos inversos, aunque los importes son los más altos desde 2021. La Fed podría reanudar la reducción de sus compras de letras del Tesoro si el mercado interbancario se mantiene bajo control hasta la fecha límite de pago de impuestos en abril.

En la zona euro, el Parlamento francés no logró acordar un presupuesto antes de finales de año, a pesar de la sorprendente votación sobre la financiación de la seguridad social, que llevará el déficit al –5,3 % en 2026, lo que pone de relieve la necesidad de adoptar medidas adicionales para limitarlo al 5 %, ya sea mediante una orden ejecutiva o recurriendo al artículo 49.3 de la Constitución francesa. Dentro de la zona, los datos de actividad se han mantenido positivos. El crédito ha seguido recuperándose, con un crecimiento del crédito al sector privado del +3,4 % interanual en noviembre, frente al +3,0 % de octubre.

La inflación se ha mantenido estable en la zona euro. La inflación general se situó en línea con las expectativas, en el 2 % interanual en diciembre, frente al 2,1 % de noviembre, mientras que la inflación subyacente fue inferior a lo previsto, en el 2,3 % frente al 2,4 %, lo que refleja una desaceleración de los precios de los bienes duraderos de consumo y de los servicios. Para los mercados de capitales, esta publicación ha reducido la probabilidad de que el BCE suba los tipos de interés a finales de 2026.

En Asia, Sanae Takaichi tuvo que ofrecer garantías al presentar su presupuesto para calmar los temores inflacionarios que actualmente están presionando al alza los tipos de interés del país. En China, las últimas cifras de inflación —con un repunte hasta el +0,8 % en diciembre desde el +0,7 % de noviembre debido al aumento de los precios de los alimentos— han reducido la necesidad urgente de intervención para hacer frente a la debilidad económica, como ilustra el índice de precios de producción, que sigue en terreno negativo (–1,9 % frente a –2,1 %).

En este contexto, hemos mantenido nuestro enfoque con una asignación modestamente positiva a la renta fija, una posición neutral en renta variable y una visión negativa sobre el dólar. Nuestra visión constructiva sobre el crédito y los mercados de renta fija emergente se mantiene sin cambios.

MERCADOS EUROPEOS

En el frente geopolítico, los acontecimientos de la semana reavivaron las tensiones, especialmente la operación militar estadounidense en Caracas que condujo a la detención y exfiltración del presidente venezolano Nicolás Maduro. Asimismo, Rusia rechazó el plan de paz europeo, mientras que un petrolero ruso fue alcanzado por un dron en el mar Negro. Este entorno resulta favorable para las empresas europeas de defensa.

Por último, estamos observando una marcada rotación de mercado en Europa. La inversión value, “ganadora” el año pasado, está perdiendo terreno a medida que los inversores rotan hacia segmentos del mercado más caros. La ampliación del mercado está ganando impulso, y las small caps —en particular las compañías cíclicas y orientadas al mercado doméstico— están superando al mercado de forma espectacular.

Desde una perspectiva microeconómica, a medida que aumentan las tensiones, los acontecimientos en Venezuela están respaldando a los valores de energía y defensa, como Rheinmetall, Leonardo y SAAB. Dassault Aviation publicó sus entregas y entradas de pedidos para 2025, confirmando que los pedidos de aviones Rafale superaron las previsiones iniciales. Al mismo tiempo, los inversores están regresando al sector tecnológico: la mejora de recomendación por parte de analistas sobre TSMC, seguida de ASML, así como el optimismo de Microchip Technology sobre la demanda y su revisión al alza de las estimaciones de ventas, apoyaron a las acciones tecnológicas europeas, y en particular a STMicroelectronics. Por el contrario, las empresas del sector alimentario se vieron afectadas por la decisión de China de aplicar aranceles a varios productos lácteos europeos. En el Reino Unido, el consumo de los hogares sigue bajo presión: Tesco informó de unas ventas decepcionantes durante el periodo navideño, y AB Foods, propietaria de Primark, se ha visto debilitada por la caída de las ventas. Dentro del sector bancario, BNP Paribas se benefició de una mejora de recomendación por parte de analistas, a diferencia de Société Générale, que fue rebajada tras un excelente comportamiento bursátil en 2025.

MERCADOS EE.UU.

Los mercados bursátiles estadounidenses continuaron al alza en la primera semana de enero, con el Dow Jones cerrando en dos nuevos máximos históricos y el S&P 500 alcanzando un nuevo récord absoluto, a pesar de cierta consolidación a mitad de semana. Durante la semana, los índices S&P 500 y Nasdaq registraron un avance moderado, mientras que el Russell 2000 se comportó mejor, impulsado por el renovado entusiasmo en torno a los valores cíclicos y las small caps.

En el frente macroeconómico, los datos han seguido mostrando un panorama mixto. Mientras que el índice ISM manufacturero permaneció en zona de contracción en diciembre, confirmando la persistente debilidad del sector industrial, el índice ISM de servicios repuntó hasta 54,4, lo que indica que la economía continúa impulsada por los servicios. Los indicadores de empleo ADP y JOLTS sugieren que el mercado laboral se está normalizando gradualmente, aunque la productividad se situó por encima de lo esperado y los costes salariales siguen contenidos. En este contexto, los inversores anticipan una senda más gradual de los tipos de interés en 2026, manteniendo al mismo tiempo la atención en el informe de empleo de diciembre.

En el ámbito geopolítico, las declaraciones de Donald Trump continúan alimentando la volatilidad: críticas recurrentes a la Reserva Federal, el próximo nombramiento de un nuevo presidente de la Fed, amenazas de limitar los dividendos y las recompras de acciones para los contratistas de defensa, y planes para prohibir a los grandes inversores institucionales la compra adicional de viviendas unifamiliares. Además, los inversores han seguido de cerca los acontecimientos en Venezuela, incluida la posibilidad de mayores flujos de petróleo hacia Estados Unidos y una flexibilización selectiva de las sanciones, en un contexto de persistentes tensiones estratégicas con Rusia y China.

Dentro del sector energético, las grandes compañías integradas y otras empresas de petróleo y servicios petroleros se están beneficiando de los acontecimientos en Venezuela, a medida que los flujos hacia Estados Unidos se normalizan gradualmente. El sector financiero también registró un buen comportamiento, en particular los bancos regionales y varios gestores de activos, respaldados por los sólidos rendimientos de las small caps y por la nueva emisión de crédito a comienzos de año. Por último, el sector sanitario mantiene una tendencia positiva, impulsado por varias operaciones de fusiones y adquisiciones y por las revisiones al alza de beneficios por parte de los analistas, que confirman su condición de refugio relativamente seguro en un entorno de mercado incierto.