La industria financiera española ha dado la voz de alarma. En un contexto marcado por la volatilidad geopolítica y el repunte de la inflación, EFPA España ha presentado un diagnóstico crítico: el ahorro acumulado en cuentas corrientes y depósitos se ha convertido en un riesgo estructural.
Bajo el marco de su próximo congreso bienal que tendrá lugar en Palma de Mallorca los días 6, 7 y 8 de mayo, y que reunirá a más de 1.000 profesionales bajo el lema "Del ahorro a la inversión: el poder del asesoramiento", la asociación subraya que la pregunta ya no es si se debe invertir, sino cuál es el coste de no hacerlo. Con el Banco Central Europeo (BCE) proyectando una inflación del 2,6% para 2026, el capital estático no solo deja de generar riqueza, sino que se destruye en términos reales.
Para EFPA España, movilizar este caudal hacia los mercados de capitales es una necesidad estratégica. Santiago Satrústegui, presidente de la entidad, ha sido contundente al respecto: “El riesgo de no transformar el ahorro en inversión es que Europa pierda competitividad; que los hogares pierdan poder adquisitivo frente a una inflación que vuelve a repuntar; y que el capital europeo siga financiando la innovación americana o china en lugar de la propia”.
Los 4 grandes desafíos de la industria financiera
Ante este escenario de "desorden mundial", EFPA identifica cuatro ejes de actuación que deben guiar la transición del ahorro pasivo a la inversión productiva:
1. La inversión como escudo ante la geopolítica
El entorno actual, definido por aranceles, el "factor Trump" y el conflicto en Oriente Medio, ha convertido la inversión con estrategia en una obligación. Según la asociación, en un mundo donde las viejas alianzas se cuestionan, el ciudadano europeo debe entender que el ahorro tradicional ya no es un refugio seguro.
2. El paso al "Arquitecto Patrimonial"
El sector se aleja del modelo de mera intermediación. El nuevo asesor financiero emerge como una figura integral. Ya no se trata de una transacción puntual, sino de un acompañamiento continuo que utiliza la Inteligencia Artificial para anticipar necesidades y diseñar soluciones alineadas con los objetivos vitales del cliente.
3. La gestión del legado de los 'Baby Boomers'
La industria se prepara para una transferencia de riqueza sin precedentes. EFPA España ve en este relevo generacional una oportunidad para que el asesor se convierta en una figura de referencia familiar. Josep Soler, consejero ejecutivo de la asociación, explica este cambio de paradigma: “El asesor financiero dejará de ser únicamente un gestor de inversiones para afianzarse como un gestor de patrimonio familiar en sentido amplio, capaz de acompañar a sus clientes a lo largo de generaciones”.
4. Integración ética de la Inteligencia Artificial
La IA ya está redefiniendo las carteras y la eficiencia operativa. Sin embargo, el desafío no es solo adoptar la tecnología, sino integrarla con criterio. El objetivo es potenciar la capacidad del asesor humano, garantizando la calidad y transparencia de los datos bajo los marcos regulatorios actuales.
El sector encara este 2026 con la convicción de que el asesor financiero es la pieza clave para impulsar una cultura de inversión a largo plazo. La meta es clara: acompañar al ciudadano desde el depósito, que hoy resta valor, hacia los mercados de capitales, donde reside el potencial de generación de riqueza real para el país.