¿El interés por ETF y fondos indexados es creciente en Europa, ¿responde a un cambio estructural en el comportamiento del inversor, y en España?
El año 2025 fue el de mayores flujos en Europa en el segmento de ETFs, con casi 325.000 millones de euros. Además, empezamos enero de este año con otros 48.000 millones en entradas netas, lo que marca un nuevo récord mensual histórico. Los ETFs son una tendencia a largo plazo: nacieron hace más de 30 años y han crecido a tasas compuestas superiores al 18%. Por ello, creemos que la preferencia del inversor se está desplazando hacia ETFs y fondos indexados. Menciono los fondos indexados porque en España resultan especialmente atractivos desde el punto de vista fiscal, gracias a la figura del traspaso y la tributación. En BNP Paribas tenemos la ventaja de poder ofrecer ambas herramientas, de manera que cada inversor puede elegir la opción que considere más adecuada para su inversión.
¿En qué tipo de ETF se está concentrando el mayor volumen de flujos actualmente?
En enero se registraron 48.000 millones de euros en entradas netas de ETFs, de los cuales aproximadamente un 75-80%, unos 37.000 millones, se dirigieron a renta variable. Esta tendencia se mantiene y consolida ese porcentaje de flujos en renta variable. Dentro de este segmento, 16.000 millones, es decir, un tercio del total, se destinaron a renta variable global, seguidos de 8.000 millones en renta variable europea y 7.000 millones en renta variable emergente. Estados Unidos quedó un poco rezagado; aunque recibió flujos positivos, estos fueron inferiores al de otras regiones, reflejando el interés del inversor por diversificar más allá de las 7 Mangníficas.
En renta fija, se registraron unos 11.000 millones de euros, distribuidos de manera bastante equilibrada entre renta fija global, americana y europea, con aproximadamente 3.000 millones en cada clase de activo. Entre los productos que más interés generaron en el último mes destacan la deuda corporativa europea investment grade y los tramos ultra cortos de inversión, tanto en euros como en dólares.
¿Qué activos están siguiendo en ETFs: renta fija, renta variable o estrategias más específicas como temáticos o smart beta?
Podemos destacar tres, repartidos entre diferentes clases de activo. El primero es la renta fija ultra corta, productos que replican índices overnight, un índice de renta fija de a un día. Consideramos que los inversores están moviendo sus carteras hacia posiciones menos arriesgadas, reduciendo la duración de sus inversiones. En un entorno de tipos que podría experimentar subidas adicionales a medio plazo, este tipo de inversión resulta especialmente interesante.
El segundo segmento con mucho interés y en el que estamos muy positivos es el sector de defensa. Históricamente ha habido una infra inversión en defensa en Europa, pero en los últimos dos años hemos visto un incremento significativo. En 2024 se invirtieron alrededor de 350.000 millones de euros en la industria de defensa europea. Además, existen planes de largo plazo como el “Rearma Europa”, con 800.000 millones de euros, de los cuales el 65% debe destinarse a compañías europeas, y el Plan Safe, con 150.000 millones en préstamos a largo plazo. Esto impulsa estratégicamente la inversión en defensa en Europa.
El tercer activo es la renta variable global, a través de productos que replican el MSCI World. Hemos visto un gran interés por diversificar la exposición a Estados Unidos, aunque también es arriesgado no tener presencia en este mercado. Este tipo de inversión en MSCI World permite combinar exposición a Estados Unidos con otras regiones que podrían rendir bien en el futuro. Además, en el último trimestre se ha observado un sesgo creciente hacia la inversión sostenible: mientras que en los últimos dos o tres años representaba solo un 15% del total, en el cuarto trimestre ya alcanzó el 30% en productos ESG.
¿Creéis que la volatilidad refuerza el atractivo de los productos indexados frente a la gestión activa?
Hay dos factores importantes a considerar. El primero es la diferencia de concentración entre un producto indexado y uno de gestión activa. Normalmente, un producto de gestión pasiva está más diversificado, ya que busca replicar el retorno de un índice amplio, mientras que la gestión activa se centra en seleccionar los valores que el gestor considera que rendirán mejor. Esta mayor diversificación y transparencia es un punto a favor de la indexación.
El segundo factor es la liquidez intradiaria de los ETFs, una característica especialmente relevante en tiempos de volatilidad. Por ejemplo, el año pasado, durante el Liberation Day, el S&P 500 registró movimientos intradiarios de entre el 10% y el 15%. Un fondo con valor liquidativo diario (NAV) no puede capturar estos movimientos durante el día, mientras que un ETF, al cotizar en el mercado secundario, permite entrar o salir a distintos niveles intradiarios. Esta capacidad refuerza significativamente la gestión a través de ETFs.
¿Qué tendencias creéis que marcarán el mercado de ETF en los próximos 12-24 meses?
Hemos observado una tendencia incipiente pero creciente en la inversión en ETFs de gestión activa, que combinan lo mejor de ambos mundos: la estructura de un ETF con cierta gestión activa. El año pasado se registraron entradas por alrededor de 25.000 millones de euros. Aunque comparado con los 325.000 millones totales sigue siendo una cifra modesta, representa aproximadamente el 2,5% de la cuota de mercado en Europa. Creemos que, a largo plazo, esta cuota podría crecer hasta el 5% o incluso el 10%.
Por otro lado, queremos destacar también los ETFs de renta fija. El año pasado, los flujos en este segmento representaron solo el 20% del total, pero aún así marcaron un año récord. Por ejemplo, en el último trimestre de 2025 se registraron entradas históricas de 28.000 millones de euros en ETFs de renta fija. Si la tendencia observada en enero continúa, podríamos ver otro trimestre récord e incluso un año récord. La clave está en la baja penetración de la renta fija a través de ETFs: solo el 1% de los activos de renta fija mundial se invierte mediante este vehículo. Esto indica que existe un enorme recorrido, y en los próximos años esperamos un reparto más equilibrado entre renta variable y renta fija en términos de flujos.
¿Esperáis que este crecimiento continúe incluso en un entorno de mercados más errático?
Es una excelente pregunta, ya que toca la base del crecimiento de los ETFs como vehículo de inversión. Los ETFs nacieron hace más de 30 años y han crecido a una tasa anualizada del 18%. En estas tres décadas hemos atravesado períodos de bonanza y crisis, como la burbuja.com a principios de los 2000, la gran crisis inmobiliaria de 2008, la crisis del Covid en 2020 o la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. A pesar de mercados bajistas, laterales y volátiles, los ETFs han mantenido un crecimiento del 18% anual. En términos de flujos, en 2022 se registraron 80.000 millones de euros y en 2025 casi cuatro veces esa cifra, alcanzando 325.000 millones. Esto demuestra que, además de la velocidad de crecimiento, la tendencia a largo plazo es clara.
Un factor clave del éxito de los ETFs es la diversificación por clase de activo. Aunque surgieron en renta variable, los ETFs de renta fija tienen un gran potencial de crecimiento. Además, recientemente han aparecido ETFs de criptoactivos, de commodities e incluso de mercados privados. Esta innovación constante refuerza la idea de que el crecimiento compuesto del 18% anual puede mantenerse en el tiempo.