El agravamiento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio ha provocado una nueva oleada de volatilidad, lo que aumenta la incertidumbre en torno a los precios de la energía, la inflación y el crecimiento mundial. A pesar de ello, un nuevo estudio de Fidelity International (“Fidelity”) revela que los inversores españoles siguen centrados en los resultados a largo plazo.
Esta conclusión forma parte del Be Invested Study* de Fidelity International, en el que se encuestó a un total de más de 13.000 inversores minoristas en Europa y Asia-Pacífico, 1.000 de ellos en España.
Los inversores españoles aguantan, a pesar de la volatilidad
Más de una cuarta parte (26%) de los inversores españoles señaló que las fluctuaciones de los mercados no influyen en su comportamiento a la hora de invertir, ya que se mantienen fieles a su estrategia a largo plazo a pesar de los movimientos a corto plazo. Esta cifra es muy similar a la media europea (30%), lo que pone de relieve la relativa resistencia de los inversores españoles.
Al mismo tiempo, un porcentaje de los inversores españoles está adoptando un enfoque de mayor cautela: el 20% afirma que dejan de invertir temporalmente durante los periodos de volatilidad, mientras que otro 20% busca asesoramiento profesional antes de realizar cambios. Entretanto, el 6% comenta que vende inversiones en los sectores afectados.
Estas cifras se dan en una coyuntura mundial compleja, en la que los riesgos geopolíticos y las perturbaciones en la oferta siguen alimentando la incertidumbre a corto plazo.
Óscar Esteban, responsable para España y Portugal en Fidelity International, comenta: “La volatilidad de los mercados es connatural a la inversión, pero puede poner a prueba incluso a los inversores más experimentados. Resulta alentador ver que muchos inversores españoles conservan una perspectiva a largo plazo y mantienen sus inversiones”.
Mantener las inversiones sigue siendo crucial
Fidelity International destaca tres grandes principios para lidiar con periodos de volatilidad en los mercados que se apoyan en datos de mercado a largo plazo:
1. Históricamente, los mercados se recuperan
El índice MSCI AC World muestra una clara trayectoria al alza a lo largo del tiempo a pesar de los repetidos episodios de tensiones bursátiles, como la explosión de la burbuja puntocom, la crisis financiera mundial, el COVID-19 y las conmociones geopolíticas más recientes. Aunque estos sucesos provocaron descensos a corto plazo, dieron paso a una recuperación y nuevos máximos, lo que refuerza el efecto beneficioso de mantener las inversiones a lo largo de los ciclos.
Óscar Esteban explia: “Las caídas de los mercados pueden generar inquietud, en especial en periodos de incertidumbre geopolítica, pero la historia demuestra que los mercados tienen un amplio historial de recuperaciones. Los inversores que mantienen sus inversiones se han visto recompensados generalmente a lo largo del tiempo”.
2. Anotarse más años buenos que malos
Este gráfico muestra la rentabilidad de los mercados mundiales (representada por el índice MSCI World) en cada año natural, remontándose hasta 1970. Los años positivos en los mercados son mucho más numerosos que los negativos: 42 años naturales con ganancias, por tan solo 14 años con pérdidas. Durante los últimos 55 años, en tan solo dos ocasiones ha habido más de un año negativo consecutivo.
Óscar Esteban abundó: “Es cierto que las pérdidas ocurren, pero históricamente quedan empequeñecidas ante los periodos de crecimiento. Cuando se pierde incluso un reducido número de años positivos, el impacto sobre las rentabilidades a largo plazo puede ser importante.”
3. Centrarse en las oportunidades a largo plazo
Los datos del S&P 500 ponen de relieve hasta qué punto las rentabilidades a largo plazo dependen de no salir del mercado. Los inversores que mantuvieron sus inversiones consiguieron resultados notoriamente mejores, mientras que perderse apenas un puñado de las mejores jornadas del mercado redujo ostensiblemente las rentabilidades totales. Perderse las 30 mejores jornadas tuvo un efecto negativo considerable.
Óscar Esteban concluyó: “La volatilidad puede crear puntos de entrada atractivos, pero intentar acompasar las inversiones puede salir caro. Conservar una perspectiva a largo plazo ayuda a los inversores a mantener el rumbo, aprovechar los periodos con mayores rentabilidades y centrarse en las oportunidades de largo recorrido”.