Los inversores minoristas europeos podrían correr el riesgo de no alcanzar sus objetivos financieros a largo plazo, ya que más de un tercio (36%) de sus activos invertibles se mantiene en liquidez, de acuerdo con un nuevo estudio de Fidelity International (“Fidelity”).
La edición más reciente del Be Invested Global Study de Fidelity, una encuesta en la que participaron 13.000 inversores de Europa y Asia-Pacífico, pone de relieve una creciente brecha entre las aspiraciones y los actos, de tal modo que la confianza de los inversores y las expectativas de rentabilidad no concuerdan con el posicionamiento real de las carteras.

De media, el 36% de los activos invertibles de los inversores europeos se mantiene en liquidez, con alrededor de una cuarta parte (24%) en cuentas de ahorro y el resto en carteras de inversión.
Los inversores mencionan razones prácticas para mantener la liquidez, como disponer de un fondo de emergencia (44%), la necesidad de tener acceso inmediato al dinero (13%), esperar a que mejoren las condiciones en los mercados (10%) e inquietudes ante las pérdidas potenciales (13%).
Sin embargo, este posicionamiento precavido convive con unas expectativas ambiciosas. Los inversores aspiran a unas rentabilidades medias anuales del 7,3% durante los próximos cinco años y el 65% confía en que alcanzará sus metas financieras, lo que sugiere una discordancia entre las expectativas y el posicionamiento actual de las carteras.

Con motivo de la publicación del estudio, Óscar Esteban, responsable de negocio para España y Portugal de Fidelity International, comenta: “Aunque resulta alentador ver que los inversores confían en alcanzar sus metas a largo plazo, nuestro estudio sugiere que esta confianza no siempre se refleja en el posicionamiento de las carteras.
Tener elevados porcentajes de liquidez puede parecer una opción más segura, pero con el tiempo puede limitar la capacidad de generar las rentabilidades necesarias para alcanzar los objetivos a largo plazo.
Ahí está actuando la 'brecha' entre aspiraciones y actos, es decir, esa situación en la que las expectativas no están en consonancia con las decisiones de inversión. Para cerrar esa brecha, lo primero es una comprensión más clara de la relación entre riesgo y rentabilidad y cómo las asignaciones de activos determinan los resultados. Los inversores deben asegurarse de que sus
carteras están en sintonía con sus objetivos y que sus expectativas reflejan cómo está invertido su dinero en realidad”.
El lastre de la liquidez pone en peligro las rentabilidades a largo plazo
De acuerdo con las Capital Market Assumptions (CMA) de Fidelity (una estimación sobre las rentabilidades de las clases de activos a largo plazo), se prevé que una cartera íntegramente en liquidez genere rentabilidades reales negativas una vez descontada la inflación, lo que significa que los inversores se arriesgan a sufrir una merma de poder adquisitivo durante un periodo de diez años. En un plano más general, mantener elevados niveles de liquidez puede reducir sustancialmente los resultados, lo que podría dejar a los inversores casi un 40% por debajo de sus expectativas en el mismo plazo.
La tabla que figura debajo ilustra estos resultados basándose en las CMA de Fidelity en una gama de asignaciones de activos con diferentes niveles de exposición a liquidez y activos de crecimiento.

Con motivo de la publicación del estudio, Óscar Esteban comenta: “Los mercados han registrado un buen comportamiento durante los últimos años, pero la volatilidad ha regresado y las perspectivas siguen siendo inciertas. Nuestro análisis expone que los inversores no pueden confiar en que las rentabilidades pasadas van a continuar y las expectativas de alrededor del 7% anual podrían ser demasiado optimistas en el entorno actual.
Sin embargo, manteniendo un porcentaje elevado en liquidez se corre el riesgo de conseguir rentabilidades reales negativas una vez descontada la inflación. Conservar las inversiones, y mantener la exposición a los activos de crecimiento, sigue siendo clave para elevar las probabilidades de alcanzar las metas a largo plazo”.
Un factor alentador es que muchos inversores están abiertos al cambio. Un tercio (34%) asegura que se plantearía mover la liquidez a la bolsa, junto con un 19% que lo haría a la renta fija, sobre todo con un mayor acceso al asesoramiento (18%), mayores incentivos fiscales (29%), más educación sobre dónde (19%) y cómo (18%) invertir, o un entorno menos atractivo para el ahorro en liquidez.

Cerrar la brecha
Cerrar la brecha entre las expectativas y los resultados que obtienen los inversores requiere unas políticas públicas más favorables que hagan que la inversión a largo plazo sea más sencilla, más accesible y más atractiva. Entre las medidas clave, destacamos las siguientes:
1. Ampliar el uso de cuentas de ahorro sencillas y fiscalmente ventajosas en toda Europa
Animar a los países de la UE a instaurar cuentas de ahorro e inversión sencillas y fiscalmente ventajosas, como se estipula en la estrategia para la Unión de Ahorros e Inversiones de la Comisión Europea, compartiendo buenas prácticas entre los estados miembros. Estas cuentas deberían ser sencillas y flexibles, sin requisitos restrictivos de tipo local o en materia de productos, con el fin de dar a los ahorradores una forma accesible y sin complicaciones para pasar de la liquidez a las inversiones a largo plazo.
2. Eliminar barreras y simplificar la inversión en toda Europa
Hacer más sencilla la inversión entre los mercados de la UE mediante una distribución de fondos optimizada y unas reglas de comercialización más coherentes, para que los inversores minoristas se beneficien de una oferta más amplia y una mayor competencia. Poner en consonancia la trayectoria que se ofrece al inversor y la comunicación para conseguir una mayor claridad y coherencia, explicando tanto los riesgos como las ventajas a largo plazo, y utilizar las innovaciones digitales para reducir las barreras a la inversión.
3. Aumentar la participación en las pensiones y el ahorro a largo plazo
Promover la inclusión automática y las estrategias de inversión de ciclo de vida en los sistemas de pensiones para elevar la participación y mejorar los resultados financieros a largo plazo.
Para terminar, Óscar Esteban señala: “Cerrar la brecha entre las aspiraciones y los actos consiste en poner a trabajar la liquidez de forma más eficaz, manteniendo las inversiones y poniendo en consonancia las carteras con los objetivos a largo plazo”.
