Añadir Estrategias de Inversión en Google

Tras dos años de fuerte revalorización de la IA, ¿en qué punto del ciclo de inversión nos encontramos? ¿Estamos ante un cambio estructural que seguirá generando oportunidades o el mercado está siendo demasiado optimista?

El mercado mantiene una visión optimista y está descontando un escenario muy favorable para la inteligencia artificial, y no solo para esta temática, sino para el conjunto del mercado. Desde que la IA comenzó a ganar protagonismo, especialmente a partir de la pandemia, no ha dejado de crecer, impulsada por una demanda que sigue aumentando. En ese contexto, buena parte de las revalorizaciones están justificadas.

Además, se trata de una tendencia muy transversal, con impacto en numerosos sectores e industrias. A medida que la adopción de la inteligencia artificial continúe expandiéndose, también lo hará la demanda. En estos momentos seguimos en una fase de inversión y, conforme los casos de uso se implanten de forma más amplia, el mercado entrará progresivamente en una etapa de monetización.

Hasta ahora, gran parte del valor generado por la IA se ha concentrado en la infraestructura —semiconductores, centros de datos o redes—. ¿Sigue siendo el segmento con mayor potencial o el mercado empieza a mirar hacia otras áreas de la cadena de valor?

La infraestructura sigue siendo, sin duda, uno de los segmentos de la cadena de valor con mayor potencial. Es algo que puede extrapolarse a otros ámbitos de la economía y la sociedad: sin infraestructuras energéticas no habría suministro de energía y sin una red de transporte adecuada no sería posible una economía eficiente. En inteligencia artificial ocurre exactamente lo mismo.

Desde WisdomTree estamos convencidos de ese potencial. De hecho, en 2026 lanzamos una estrategia específica centrada en la infraestructura vinculada a la inteligencia artificial. Ahora bien, resulta muy difícil determinar cuál será el momento en el que destacará cada segmento de la cadena de valor. Por ello, nuestra propuesta es adoptar una estrategia de inversión que permita captar las oportunidades que ofrece el conjunto de esa cadena de valor.

Cada vez se habla más de la denominada "IA física", aplicada a la robótica y la automatización industrial. ¿Podría ser una de las grandes oportunidades de inversión de los próximos años?

La conversación sobre inteligencia artificial comenzó, en gran medida, con el lanzamiento de ChatGPT y el auge de la inteligencia artificial generativa. Sin embargo, el ecosistema ha seguido evolucionando de forma muy positiva, impulsado por una mayor adopción y un incremento de la inversión. Desde WisdomTree creemos que ahora ha llegado el momento de la inteligencia artificial física.

Recientemente, uno de los principales consejeros delegados de una gran compañía mundial afirmó que había llegado el "momento ChatGPT" para la inteligencia artificial física, una visión que compartimos y que refuerza nuestro convencimiento sobre su potencial.

Hablamos de robots humanoides, fábricas inteligentes y logística inteligente, tendencias que además están respaldadas por factores estructurales como el envejecimiento de la población, la reducción de la mano de obra disponible y la necesidad de las empresas de mejorar su rentabilidad. Por todo ello, consideramos que la inteligencia artificial física representa una tesis de inversión muy atractiva. De hecho, WisdomTree ha lanzado una estrategia específica orientada a captar las oportunidades que ofrece este segmento de la cadena de valor.

Para un inversor profesional, ¿cómo se puede construir una exposición equilibrada a la temática de IA sin concentrar demasiado riesgo en un único segmento o en unas pocas compañías?

La diversificación es un elemento fundamental, no solo cuando se invierte en inteligencia artificial, sino en la construcción de cualquier cartera. Sería un error reducir esta temática a dos, tres o siete compañías. Desde WisdomTree proponemos una exposición que permita captar toda la cadena de valor de la inteligencia artificial. Nuestro primer ETF sobre esta temática, lanzado en 2018, invierte en los tres grandes segmentos del ecosistema: las compañías que desarrollan la infraestructura necesaria para la IA, las que diseñan y comercializan productos basados en inteligencia artificial y aquellas que impulsan y fortalecen el conjunto del ecosistema. De este modo, el inversor obtiene una exposición amplia a toda la cadena de valor.

A partir de esa base, la cartera puede complementarse con posiciones más específicas en determinados segmentos, siguiendo un enfoque core-satellite. Es decir, mantener una exposición principal o core a la inteligencia artificial y añadir estrategias más especializadas o satélite, como la inteligencia artificial física o las compañías centradas en la infraestructura.

Más allá de las oportunidades, ¿cuáles son los principales riesgos que los inversores deberían vigilar en la evolución de la inteligencia artificial?

Uno de los principales riesgos es pensar que invertir en inteligencia artificial equivale a invertir únicamente en un pequeño grupo de grandes compañías tecnológicas. La realidad es que se trata de un ecosistema mucho más amplio. De hecho, las tres estrategias de inteligencia artificial que tenemos en WisdomTree presentan un grado de solapamiento muy reducido, lo que refleja la amplitud del universo de compañías vinculadas a esta temática. Por ello, creemos que la mejor forma de invertir es hacerlo de manera diversificada y no concentrando la exposición en unas pocas empresas.

Otro aspecto clave es entender la velocidad a la que evoluciona este mercado. La inteligencia artificial de 2020 es muy distinta a la de 2026 y, en ese proceso, algunas compañías que entonces se consideraban referentes pueden haber dejado de serlo al cambiar su modelo de negocio. Por ese motivo, en WisdomTree colaboramos con especialistas que nos ayudan a identificar qué empresas mantienen una exposición pura a la inteligencia artificial y cuáles deben incorporarse o salir de nuestras estrategias.

Por último, también es importante vigilar el ciclo de inversión. El desarrollo de la inteligencia artificial requiere un volumen muy elevado de inversión y estamos viendo cómo las grandes compañías destinan cantidades muy significativas de capital a esta temática. Si ese esfuerzo inversor se redujera, el avance y la evolución de toda la cadena de valor de la inteligencia artificial podrían ralentizarse.