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Se espera una expansión de entre el 2% y el 2,5%. Los riesgos relacionados con el mercado laboral parecen haberse estabilizado. No obstante, la oferta de empleo en general sigue siendo escasa, y observamos un entorno de riesgos en ambos sentidos para los responsables políticos. La inflación se mantiene por encima del objetivo, pero el aumento de los costes de la vivienda se está moderando y el impacto de los aranceles ya ha quedado, en gran medida, atrás. Suponiendo que se produzca una mejora en los precios del petróleo (y que se alcance algún tipo de resolución a la crisis de Oriente Medio), creemos que la mayor parte de la desinflación prevista a principios de año podría simplemente posponerse hasta 2027.

El nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Fed tiene numerosas implicaciones potenciales en materia de política monetaria, entre ellas un enfoque más «en tiempo real» a la hora de evaluar los datos, los planes de reducción del balance y la reforma regulatoria. Por el momento, Warsh ha adoptado un tono decididamente «halcón» para reforzar la confianza en el banco central, al tiempo que ha eliminado las orientaciones prospectivas en las que los mercados se habían basado para calcular la evolución de los tipos de interés. Al verse ahora obligados a analizar directamente los datos en un entorno impredecible, los analistas muestran expectativas muy divergentes respecto a los tipos de interés, mientras que los mercados podrían reaccionar de forma más brusca ante la publicación de los datos. En nuestra opinión, es probable que la Fed entre en una pausa prolongada, mientras los responsables de la política monetaria esperan disponer de más datos.
Una cuestión que podría afectar a la postura de la Fed y a la economía son los tipos de interés reales. Actualmente están situados en torno al 1% para el tipo de los fondos federales y al 1,7% para los bonos del Tesoro a 10 años y se sitúan por encima de las medias históricas, dada la demanda de capital y la aparente confianza en el crecimiento económico. Aunque están muy por debajo del 3-4% con el que, históricamente, se ha «colapsado» la economía debido a unos costes de financiación exorbitantes, es probable que la Fed esté atenta para evitar que los tipos se mantengan demasiado por encima de la inflación si esta última remite a partir de ahora.
