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Aunque la magnitud de la corrección ha inquietado a los inversores, la consideramos un reajuste saludable más que el fin del mercado alcista estructural. La extraordinaria prima de valoración que se generó durante el repunte de 2025-26 se ha reducido en gran medida, lo que ha dejado al oro mucho más cerca de nuestra estimación de su valor razonable. Por consiguiente, prevemos que la próxima fase del oro vendrá determinada principalmente por los fundamentos macroeconómicos, más que por una demanda excepcional por parte de los inversores.

Si aplicamos a nuestro modelo de valoración las previsiones de consenso de Bloomberg sobre la inflación, los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar estadounidense, se obtiene un precio del oro de aproximadamente 4.563 dólares por onza para el segundo trimestre de 2027.

El oro ha experimentado un reajuste saludable

El oro experimentó uno de sus cambios de tendencia más bruscos de los últimos años durante el primer semestre de 2026. Tras alcanzar varios máximos históricos sucesivos a lo largo de enero, el mercado sufrió una fuerte corrección en los meses siguientes. Aunque la caída ha sido considerable, creemos que supone una normalización de las valoraciones tras un repunte excepcional.

Varios factores contribuyeron a la corrección:

  1. En primer lugar, el nombramiento de Kevin Warsh como el nuevo presidente de la Reserva Federal (Fed) restableció la confianza en la independencia de la política monetaria estadounidense. Las preocupaciones anteriores de que la Casa Blanca nombrara a un presidente con una orientación política más afín habían propiciado una prima de riesgo significativa en el oro. A medida que esos temores se disipaban, parte de esa prima se redujo.
  2. En segundo lugar, el estallido del conflicto con Irán generó inicialmente una presión vendedora sobre el oro, ya que este metal se utilizó como fuente de liquidez para satisfacer necesidades de financiación de emergencia. Aunque la incertidumbre geopolítica suele favorecer al oro a medio plazo, las crisis agudas de liquidez pueden provocar temporalmente el efecto contrario.
  3. En tercer lugar, la demanda por parte de varios de los nuevos compradores institucionales que habían impulsado el repunte anterior se moderó notablemente. Las compras a través de productos cotizados en bolsa (ETPs) chinos e indios se ralentizaron, mientras que nuestras estimaciones indican que la acumulación de oro por parte de Tether también se redujo de forma significativa.

La prima de valoración ha desaparecido en gran medida

En nuestras previsiones anteriores destacamos la brecha inusualmente amplia que se había abierto entre el valor razonable del oro, según nuestro modelo, y el precio de mercado observado[1]. Argumentamos que esa divergencia reflejaba la demanda de un nuevo grupo de compradores, entre los que se encontraban vehículos de inversión asiáticos y Tether, cuyas compras eran lo suficientemente cuantiosas como para hacer que los precios se desviaran más allá de lo que podían explicar las variables macroeconómicas tradicionales.

Tras la corrección registrada en el primer semestre de 2026, esa prima de valoración ha desaparecido en gran medida.

Gráfico 1: atribución de los precios del oro

Fuente: Bloomberg, modelo de precios del oro de WisdomTree, datos a junio de 2026. El precio del oro estimado es el precio que habría pronosticado el modelo. La constante no tiene significado económico, pero se utiliza en la modelización econométrica para captar otros términos. Puede pensarse en cuánto cambiaría el precio del oro si todas las demás variables se fijaran en cero (aunque eso sería poco realista). La rentabilidad histórica no es indicativa de la rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor.

La reducción de esta diferencia refuerza considerablemente nuestra confianza en que el oro vuelve a cotizar cerca de su valor razonable. Aunque los precios siempre pueden desviarse de los fundamentales durante largos periodos, la sobrevaloración que caracterizó gran parte del repunte de 2025-26 se ha eliminado en gran medida.

Se trata de un cambio importante. En lugar de depender de una mayor expansión de los múltiplos de valoración, ahora es más probable que la rentabilidad futura dependa de la evolución de los fundamentos macroeconómicos.

El oro vuelve a ser un tema macroeconómico

Ahora que las valoraciones se han normalizado, nuestras perspectivas vuelven a centrarse en las variables macroeconómicas que, históricamente, han explicado la mayor parte de la variación en los precios del oro.

El oro podría enfrentarse a dificultades intermitentes a corto plazo, ya que los mercados siguen reevaluando las perspectivas de la política monetaria estadounidense. Las últimas previsiones del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) y las comunicaciones que las acompañaban se interpretaron como una señal de que la Fed adoptaría una postura algo más agresiva (hawkish), lo que llevó a los mercados de futuros a descontar subidas de tipos tan pronto como en septiembre.

En nuestra opinión, ese reajuste de precios parece algo exagerado.

Si el memorándum de entendimiento entre Estados Unidos e Irán se mantiene y las tensiones siguen aliviándose, las presiones en el mercado energético deberían ir disminuyendo gradualmente. Esto reduciría las presiones inflacionistas y, muy probablemente, evitaría que la inflación se alejara del objetivo de la Reserva Federal.

Aunque el mercado laboral sigue siendo un factor de apoyo para la economía, parece menos sólido de lo que sugieren las últimas previsiones del FOMC. Los últimos datos sobre nóminas no agrícolas han mostrado un crecimiento del empleo más moderado, junto con revisiones a la baja de las cifras de meses anteriores, lo que sugiere que el dinamismo económico no corre el riesgo de sobrecalentarse.

La encuesta realizada por Bloomberg entre economistas profesionales pone de manifiesto esta moderación prevista. Las previsiones de consenso apuntan a que la inflación del PCE[2] de EE. UU. descenderá desde alrededor del 3,9 % en el segundo trimestre de 2026 hasta aproximadamente el 2,2 % en el segundo trimestre de 2027. De materializarse, ese contexto resultaría considerablemente más favorable para el oro de lo que sugieren los precios actuales del mercado en relación con la política monetaria.

El dólar estadounidense sigue siendo un motor importante

Nuestro análisis de atribución indica que gran parte de la debilidad del oro durante 2026 puede explicarse por la apreciación del dólar estadounidense.

El dólar se fortaleció hasta alcanzar su nivel más alto en más de un año, gracias a la relativa seguridad energética de Estados Unidos durante el conflicto con Irán, y superó en rendimiento a muchas otras divisas que suelen considerarse refugios seguros.

Gráfico 2: cesta de oro y dólar estadounidense

Fuente: Bloomberg Finance LP. WisdomTree, octubre de 2025 – junio de 2026. La rentabilidad histórica no es indicativa de la rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor.

Si las tensiones geopolíticas siguen remitiendo y los mercados energéticos se normalizan, parte de este apoyo al dólar podría desaparecer. A medio plazo, los factores estructurales que apuntan a un dólar más débil (entre ellos, los persistentes déficits presupuestarios y por cuenta corriente) siguen vigentes y podrían volver a cobrar mayor importancia.

Gráfico 3: el dólar y los déficits gemelos de EE. UU.

Fuente: Bloomberg Finance LP. WisdomTree, 1968 - 2026. La rentabilidad histórica no es indicativa de la rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor.

La demanda estructural se ha normalizado, pero no ha desaparecido

El ritmo excepcional de compras procedentes de varias fuentes nuevas e importantes se ha moderado considerablemente.

La demanda de los ETPs chinos se aceleró considerablemente tras la decisión de permitir a las compañías de seguros invertir en oro. Aunque las entradas de capital se moderaron durante la segunda mitad de 2025, volvieron a repuntar a principios de 2026, antes de convertirse en salidas netas a partir de mayo.

Del mismo modo, la demanda de inversión en la India se disparó tras los cambios normativos que permitieron a los fondos de pensiones invertir en oro, aunque desde entonces se ha moderado.

Gráfico 4: demanda mensual de ETPs en la India y China

Fuente: Consejo Mundial del Oro y WisdomTree. De julio de 2013 a mayo de 2026. La rentabilidad histórica no es indicativa de la rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor.

El momento en que se han producido estas entradas más lentas ha coincidido en gran medida con la corrección de los precios del oro, lo que sugiere que el impacto marginal de estos nuevos compradores ha disminuido.

Se puede observar una tendencia similar en las compras de Tether.

Gráfico 5: compras de oro trimestrales estimadas de Tether (2025 y 2026)

Fuente: Estimaciones de WisdomTree basadas en los informes trimestrales de certificación de Tether y en el precio del oro de la LBMA. La rentabilidad histórica no es indicativa de la rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor.

Aunque estos compradores siguen siendo un factor de apoyo estructural para el oro a largo plazo, el ritmo extraordinario de acumulación que contribuyó a la anterior prima de valoración se ha moderado claramente.

Posicionamiento

El posicionamiento de los inversores también parece bastante menos tenso que a principios de año.

El posicionamiento especulativo neto en los futuros del oro de la COMEX sigue siendo moderado en comparación con los máximos recientes. Sin embargo, desde un punto de vista técnico, el precio del oro parece estar consolidando un suelo tras retroceder más allá del nivel de Fibonacci del 38,2 %. Por lo tanto, una recuperación en la confianza de los inversores podría suponer un impulso adicional en caso de que las condiciones macroeconómicas se volvieran más favorables.

Gráfico 6: precio del oro con líneas de retroceso de Fibonacci

Fuente: WisdomTree. Bloomberg Finance LP. De julio de 2025 a julio de 2026. Los niveles de retroceso de Fibonacci miden la magnitud de una corrección del precio en relación con un movimiento anterior. Entre los niveles de retroceso más habituales se encuentran el 23,6 %, el 38,2 %, el 50 %, el 61,8 % y el 78,6 %, que algunos participantes en el mercado utilizan para identificar posibles niveles de soporte y resistencia. La rentabilidad histórica no es indicativa de la rentabilidad a futuro y cualquier inversión puede perder valor.

Perspectivas

Ahora que la prima de valoración se ha eliminado en gran medida, nuestra previsión se basa de nuevo principalmente en las variables macroeconómicas que, históricamente, han explicado la evolución de los precios del oro.

Si se aplican las previsiones de consenso de Bloomberg sobre la inflación, los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar estadounidense, y se parte de la hipótesis de que el posicionamiento especulativo neto se estabiliza en torno a los 150.000 contratos, el modelo apunta a un precio del oro de 4.563 dólares por onza para el segundo trimestre de 2027.

Esto supone una recuperación de más de 500 dólares por onza con respecto a los niveles registrados al final del segundo trimestre de 2026, aunque sigue estando muy por debajo del máximo intradía histórico alcanzado en enero de 2026.

Fuente: WisdomTree. Encuesta Bloomberg a economistas profesionales. Junio de 2026. Las previsiones no son un indicador de la rentabilidad a futuro y las inversiones están sujetas a riesgos e incertidumbres.

Análisis de sensibilidad

En lugar de presentar los escenarios alcistas y bajistas habituales, ofrecemos una serie de análisis de sensibilidad en torno a nuestra previsión central.

Dado el entorno macroeconómico inusualmente incierto, creemos que este enfoque resulta más esclarecedor, ya que permite a los lectores aplicar sus propias hipótesis sobre la inflación, los tipos de interés, el dólar estadounidense y el posicionamiento de los inversores, manteniendo constantes todas las demás variables.

Por ejemplo, si el dólar estadounidense se apreciara hasta 104 y los rendimientos nominales de los bonos del Tesoro a 10 años subieran hasta el 5,24 %, mientras que la inflación se mantuviera en el 2,2 % y las posiciones especulativas en 150.000 contratos, nuestro modelo indicaría un precio del oro de aproximadamente 4.209 dólares por onza.

Las tablas que figuran a continuación ilustran cómo los cambios en las combinaciones de variables macroeconómicas afectan a nuestra previsión, lo que permite a los inversores plasmar sus propias perspectivas macroeconómicas directamente en un precio implícito del oro.