¿Tiene DPAM una visión constructiva sobre los mercados emergentes para 2026? ¿Qué factores ve atractivos para los inversores que buscan exposición a emergentes?
En DPAM mantenemos una visión positiva sobre la renta fija de mercados emergentes en moneda local, principalmente porque ofrece tres fuentes claras de rentabilidad. En primer lugar, las divisas emergentes, que se están viendo favorecidas por el debilitamiento progresivo del dólar, actuando como un viento de cola tras varios años de comportamiento decepcionante y elevada volatilidad. En segundo lugar, destaca el atractivo del carry: la deuda emergente en moneda local ofrece actualmente un carry cercano al 8%, muy superior al de otros activos de renta fija, especialmente en un contexto de diferenciales comprimidos. Por último, las curvas de tipos en los mercados emergentes presentan un mayor empinamiento, a diferencia de lo que ocurre en los países desarrollados; esto se traduce en un binomio rentabilidad-riesgo más atractivo frente a los mercados desarrollados, donde los diferenciales están más ajustados. En conjunto, consideramos que el entorno es favorable, especialmente en un momento en el que los inversores institucionales buscan diversificar la renta fija de sus carteras, aumentar el carry ante la compresión de diferenciales y encontrar alternativas a la volatilidad de la renta fija de mercados desarrollados, que ha ido convergiendo hacia la de los mercados emergentes.
¿Qué papel juega el carry en la rentabilidad de la deuda emergente y por qué sigue siendo atractivo en el entorno actual?
El carry de la renta fija emergente en moneda local -y es importante subrayar la moneda local, ya que los diferenciales en divisa fuerte como el dólar o el euro están mucho más comprimidos- desempeña un papel clave. Actúa como un colchón dentro de las estrategias de inversión frente a episodios de volatilidad, ya sea por repuntes o recortes de tipos de interés, o por movimientos en las divisas. En la práctica, este carry va generando en torno a 70 puntos básicos al mes sin necesidad de realizar ajustes adicionales. A partir de ahí, y en función de las condiciones de mercado, tanto la divisa como la duración pueden aportar rentabilidad adicional. En términos generales, el carry representa ese extra de rentabilidad que el inversor recibe de forma progresiva por mantener exposición a los mercados emergentes.
¿Cómo contribuye la diversificación geográfica (Latinoamérica, Asia Pacífico y Europa del Este) a la gestión del riesgo en la cartera de mercados emergentes?
En DPAM consideramos que la distribución geográfica es un elemento clave y siempre analizamos las carteras en comparación con los índices de referencia. En el caso de un índice de renta fija de mercados emergentes en moneda local, la composición suele incluir entre 16 y 17 países, con cerca del 50% del peso concentrado en Asia. Sin embargo, en una estrategia de gestión activa es posible ampliar de forma significativa el universo de inversión. En el caso de la estrategia DPAM Emerging Markets Sustainable, la cartera incluye más de 35 países y presenta un mayor sesgo hacia Latinoamérica. Esta asignación responde a criterios de rentabilidad y riesgo. Mientras que las tires en Asia se sitúan en torno al 2%, en Latinoamérica resultan considerablemente más atractivas. Este mayor peso en la región permite elevar el carry de la estrategia y generar un mayor colchón de rentabilidad. Al mismo tiempo, la mayor diversificación geográfica contribuye a reducir la volatilidad de la cartera ante posibles eventos de mercado que puedan desencadenar episodios de inestabilidad.
Si hablamos de deuda emergente en divisa local, ¿Cómo se beneficia la deuda en moneda local de mercados emergentes de un dólar estadounidense más débil?
El dólar actúa como moneda de referencia para los países emergentes, por lo que un debilitamiento progresivo de la divisa estadounidense ejerce un efecto de viento de cola sobre las monedas emergentes. No obstante, en los dos últimos años, las divisas de estos países —muchos de ellos con un doble mandato centrado tanto en el control de los tipos de interés como del tipo de cambio— no han evolucionado como se esperaba, debido a la elevada incertidumbre en torno al dólar. Esta incertidumbre ha estado vinculada tanto a los movimientos de la Reserva Federal como a eventos puntuales, como los registrados a comienzos del año pasado, lo que ha llevado a que muchos países emergentes no hayan ajustado todavía sus tipos de cambio. Sin embargo, ante las bajadas de tipos esperadas por parte de la Fed y un escenario de debilitamiento progresivo —y no abrupto— del dólar, consideramos que las divisas emergentes volverán gradualmente a beneficiarse de este entorno. Tras los últimos cinco años, deberían recuperar su papel como fuente adicional de rentabilidad dentro de la deuda emergente en moneda local.
¿Qué ventajas ofrece invertir en diferenciales de moneda local frente al agregado global de deuda?
Desde DPAM, a través de la estrategia DPAM Emerging Markets Sustainable -una propuesta de gestión activa con exposición a más de 35 países-, se logra generar un diferencial superior a los 500 puntos básicos frente al Global Aggregate. Este diferencial se traduce en un extra de rentabilidad que no se obtendría invirtiendo en el agregado global de deuda. Ese mayor carry aporta, además, un colchón adicional frente a posibles eventos de mercado. Se trata de una ventaja especialmente relevante en un entorno en el que el crédito investment grade continúa comprimiendo diferenciales y, en consecuencia, ofrece una rentabilidad menor de la esperada.
Si hablamos de la estrategia de DPAM, a través del DPAM L Bonds Emerging Markets Sustainable ¿Qué evidencia ofrece el rendimiento histórico del fondo sobre la consistencia de las inversiones en mercados emergentes?
La estrategia DPAM Emerging Markets Sustainable cuenta con más de 11 años de trayectoria. En este periodo, el fondo ha logrado una rentabilidad media anual del 5,2%, frente al 2,89% registrado por el índice Global Aggregate en el mismo horizonte temporal. Este diferencial pone de relieve el valor de la gestión activa en mercados emergentes. La estrategia se basa en un análisis riguroso del binomio rentabilidad-riesgo a nivel país, partiendo de la premisa de que invertir en mercados emergentes no implica invertir en todos ellos. En DPAM se excluyen los países que no son libres ni democráticos, eliminando así una fuente adicional de volatilidad. A partir de ahí, se analiza país por país el momento de entrada, el tramo de la curva más adecuado, las condiciones geopolíticas y la correcta valoración de los bonos. El objetivo es generar alfa de forma consistente y reducir al máximo el riesgo asociado a la inversión en emergentes. Además, los bonos soberanos de mercados emergentes presentan, en muchos casos, una situación fiscal y unos balances más sólidos que los de los países desarrollados, lo que se ha reflejado en una convergencia de la volatilidad entre ambos mercados en los últimos tres o cuatro años. Por último, el sesgo sostenible del fondo —basado en la exclusión de países no libres ni democráticos— ha demostrado ser también una fuente de generación de alfa. La ausencia de exposiciones como China, Venezuela o Rusia ha contribuido a que los inversores con un horizonte de permanencia de entre tres y cinco años hayan obtenido, en los últimos diez años, una generación de alfa cercana al 7%.