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Advertimos que persisten incertidumbres de carácter fiscal e institucional que continúan representando riesgos potenciales y que podrían volver a cobrar protagonismo a medida que se acerquen las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.

Señalando el fin del tradicional forward guidance en favor de una Reserva Federal más “silenciosa”, el discurso de Warsh hizo hincapié en la necesidad de garantizar que las expectativas de inflación “no se desanclen” y que todavía queda “trabajo por hacer”. En la práctica, el mensaje de Warsh fue suficiente para provocar un cambio significativo en las expectativas de política monetaria a corto plazo, frenando temporalmente el reciente resurgimiento de la denominada dollar-debasement trade (estrategia basada en la depreciación del dólar).

La reactivación de las tensiones entre Estados Unidos e Irán ha reforzado además el aumento de las expectativas de subidas de tipos. Los mercados de futuros descuentan ahora una probabilidad superior al 60% de una subida de tipos en septiembre.

Esta fuerte revisión de expectativas ha ampliado los diferenciales de tipos de interés de la política monetaria estadounidense, presionando a la baja a la mayoría de las divisas del G10 frente al dólar (Gráficos 1 y 2). El repunte del dólar ha tenido un impacto particularmente negativo sobre el oro, cuyo precio cayó desde niveles superiores a los 4.600 dólares hasta alrededor de 4.450 dólares por onza troy al cierre del viernes 28, prolongando además las pérdidas registradas durante los últimos días (Gráfico 3).

Los datos más recientes apuntan claramente a una mayor probabilidad de que la Fed suba los tipos de interés en su próxima reunión del 16 de septiembre. No obstante, las próximas semanas serán igualmente decisivas.

La atención se centrará en los datos de inflación de precios de producción (PPI) y de consumo (CPI) correspondientes a agosto, que podrían impulsar aún más al dólar si las cifras sorprenden al alza. Aunque el dólar parece haber recuperado el protagonismo, las preocupaciones de carácter fiscal e institucional podrían volver rápidamente al primer plano a medida que se acerquen las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos.