¿Qué cambios recientes están viendo en las preferencias del inversor entre ETF y fondos indexados?
Si miramos a los dos mercados, tanto el de ETFs como el de Fondos Índice, veremos que los ETFs suponen alrededor de 2,5 billones de activos bajo gestión en Europa, y el de Fondos Índice está por debajo de los 2 billones, 1,9 billones. En España hay una especificidad fiscal que hace que los fondos índices sean más atractivos para algunos de los segmentos.
Y en este sentido, si vemos por ejemplo el segmento de banca privada y gestión discrecional de carteras, aquí veremos como el uso de Fondos Índice está mucho más extendido, y sin embargo, otro segmento como es el de las plataformas está preponderando mucho más la utilización de ETFs. Desde BNP Paribas & Management creemos que son dos vehículos complementarios y que los dos tienen su sitio para las carteras de los inversores.
¿Qué está pesando más en las decisiones del inversor hoy: rentabilidad, protección, ingresos o coste?
Como siempre digo, la eficiencia de costes de los ETFs es una de sus características primordiales, sobre todo si estamos hablando de inversión a largo plazo, vemos como la capitalización compuesta hace que la eficiencia en costes sea una de las cosas que más valoran los clientes. Esto ha sido así históricamente y creemos que va a seguir siendo así.
Lo que hemos visto en los últimos tres años ha sido una preponderancia por la rentabilidad. ¿Dónde hemos visto más interés por parte del inversor final? Pues en aquellos activos que han tenido una rentabilidad absoluta muy positiva, como es el mercado de renta variable, sobre todo norteamericana y global.
Lo que si venimos viendo desde hace unos meses es un giro más hacia la protección. Todos sabemos que los ETFs de rentabilidad norteamericana están muy concentrados en productos y en acciones de las Siete Magníficas y en los últimos meses hemos visto cierta tendencia del inversor a invertir en productos que otorguen menos peso a estas compañías para proteger las ganancias de los últimos años.
Si tuviera que apostar por tres grandes categorías de ETF ganadoras en 2026, ¿cuáles serían?
En el mercado de ETFs, si miramos la distribución entre renta variable y renta fija, vemos que el 80% de los activos de bajo gestión están en renta variable, mientras que sólo el 20% están en renta fija. Sin embargo, es cierto que la penetración de los ETFs en la renta fija es muy baja, solo el 1% de los activos de renta fija están invertidos a través de ETFs. Con lo cual nuestra creencia es que la renta fija lo va a hacer bien en el futuro. Si me tengo que mojar con tres categorías principales diría: renta variable global, sin duda creo que puede seguir teniendo buenos rendimientos y va a traer mucho interés del inversor. Renta fija europea, tanto de gobiernos como de crédito, grado de inversión, y después los temáticos donde algunas temáticas como la defensa creo que serán los grandes ganadores del próximo año.
¿Volveremos a un dominio de los ETF de renta variable global o habrá más equilibrio con renta fija?
Como he dicho, el 80% de los activos de bajo gestión están en renta variable y de hecho los ETFs nacieron en renta variable. Dicho esto, nosotros creemos en el potencial de la renta fija. Es verdad que todavía estamos en un momento en el que el 75% sirvieron en renta variable y el 25% en renta fija. Así que no creo que 2026 sea el año donde veremos más flujos en renta fija que en renta variable, pero sí que en el medio plazo veremos una tendencia de crecimiento y la tarta estará más repartida entre los dos tipos de activos.
Si me preguntas qué año, si es que esto ocurre alguna vez, la renta fija puede superar en flujos a la renta variable, intuitivamente yo te diría que será un año de malos rendimientos en renta variable, donde el inversor busque protección en ETFs de renta fija.
ETF temáticos y ETF de income, ¿serán dos de las grandes tendencias de inversión en 2026?
Como he mencionado anteriormente, los ETFs temáticos han tenido dos años bastante negativos en cuanto a flujos y en cuanto a rentabilidades, 2022 y 2023. Desde 2024 hemos visto un regreso paulatino al interés por parte del inversor final, tanto por los rendimientos esperados como por las compras de este tipo de productos.
Sin duda, los ETFs temáticos serán de interés en 2026, sobre todo centrados en dos grandes temáticas. Defensa, tanto global como europea, e inteligencia artificial. Y también vemos cierto interés en otras temáticas como pueden ser infraestructuras o salud.
En cuanto a los ETFs de income es un poco más difícil de predecir. Es verdad que el perfil de inversor medio en un ETF busca ETFs más de capitalización para no tener que reinvertir los dividendos que se pagan. Pero a medida que el perfil del inversor final en ETFs vaya migrando de gente más joven hacia gente más madura, es posible que las necesidades de este nuevo segmento de clientes hagan que los ETFs de income puedan tener su espacio y su interés dentro de los clientes.
Por el contrario, ¿qué categorías cree que se han “comoditizado” demasiado y ya no aportan valor vía ETF?
Como siempre menciono, los ETFs nacieron en renta variable, hace más de 30 años y todo el mundo asocia los ETFs a la renta variable. Pero desde entonces hemos visto ETFs de renta fija, ETFs de commodities, últimamente hemos visto ETFs de cripto activos e incluso en los últimos dos años se habla sobre ETFs de mercados privados. Esto quiere decir que el interés por el ETF va más allá del activo en el que invierte. El interés va en el vehículo en sí mismo y sus características principales: transparencia, liquidez y eficiencia de costes, junto con la innovación en el lanzamiento de nuevos tipos de subyacentes.
Lo que aquí vemos es que más que un interés en un activo determinado hay un interés en las características del producto y entonces es un poco difícil prever que la gente perderá el favor en algún tipo de activo en los ETFs por sus características innatas. Creemos que en el largo plazo puede ser que haya activos que estén más de moda o menos de moda pero en ningún caso creemos que se haya comoditizado el acceso a la inversión.