¿Qué es para vosotros lo que puede cambiar el panorama en los mercados?
Hay varios factores que pueden cambiar el panorama de los mercados, sobre todo en 2026.
Uno de los principales sería el rumbo de la política monetaria, sobre todo por parte de la Reserva Federal, donde el mercado esperaba que se produjeran bajadas de tipos en 2026 y sobre todo de una manera rápida. Desde la asignación del nuevo presidente de la Reserva Federal, que se dará en mayo, con Kevin Warsh, que es un candidato históricamente más hawkish, obviamente es mucho más riguroso con la política monetaria y se centra muchísimo más en la inflación. Por lo tanto, esto puede generar un cierto desequilibrio en los mercados, puesto que esas bajadas de tipos de interés no se den de una manera tan rápida. Y al final, obviamente las bajadas de tipos de interés se van a dar en 2026, pero lo más importante es a qué velocidad y sobre todo con qué narrativa, ese podría ser uno de los factores importantes que cambie el panorama en este año.
También hay que prestar bastante atención a la inflación, porque entre la desglobalización que estamos viviendo, los conflictos bélicos que estamos teniendo en el mundo y sobre todo la transición energética, puede generar presiones en los precios donde la inflación no baje hasta ese 2% que todos esperamos y sea mucho más rígida.
Luego, por supuesto, todo 2026 tenemos que tener en cuenta y tenemos que vigilar cómo van los beneficios de las empresas. Principalmente la parte de tecnología, porque como bien sabemos, toda la inteligencia artificial ha invertido muchísimo y los inversores están pendientes no sólo de que sean rentables, sino que sean tan rentables como ellos esperan. Por lo tanto hay que tener también mucha atención.
Y ya por último, como no podría ser de otra manera, toda la parte de conflictos internacionales geopolíticos que tenemos tanto por la parte de Taiwán, por la parte de Ucrania y Oriente Medio, porque de intensificarse estos conflictos generarían bastantes presiones en los precios y en las cadenas de suministro.
¿Creéis que este exceso de confianza puede ser un problema en el largo plazo para los inversores?
Efectivamente el exceso de confianza no sólo es un problema hoy, sino que con un enfoque de medio largo plazo siempre es un problema, ¿por qué? Porque los inversores con este exceso de confianza lo que hacen es básicamente infravalorar los riesgos, tanto macroeconómicos como geopolíticos, y ello les lleva a no prestar atención a las valoraciones, a no diversificar las carteras y sobre todo, lo más importante, a no gestionar los riesgos.
Por lo tanto, sí, efectivamente hay un exceso de confianza. Aunque sí que es cierto que en 2026 hemos visto a un inversor un poquito menos especulativo de lo que veíamos en años anteriores. Y, por lo tanto, lo importante no es donde nos encontramos, sino que ese sentimiento del inversor cambia de manera muy drástica, o sea muy rápida y pasamos de índices de codicia a miedo en apenas unos días. Y eso pues al final tiene ajustes muy importantes y muy rápidos en los mercados financieros.
¿Han cambiado las preferencias de los inversores en este 2026? ¿Qué quieren tener en sus carteras?
El inversor es un poco menos especulativo. En 2026 lo que estamos viendo es una gran rotación del sector más growth a sectores value. Lo que es reduciendo exposición a compañías tecnológicas en favor de empresas más valor, de sectores como financieros, salud, consumo defensivo o, incluso, dentro de consumo defensivo la parte de utilities y, por supuesto, ha habido pues mucha incorporación, que ya la tuvimos en 2025, en la parte de materias primas y energía.
Para este año, ¿os gusta más la renta fija o la renta variable? ¿Qué sectores?
La verdad es que ninguna de las dos y ¿por qué decimos esto? Porque ninguno de los dos activos está realmente muy atractivo para comprar.
La renta fija pues tiene unas rentabilidades razonables históricamente, pero no suficientemente atractivas, sobre todo en la parte de crédito lo que vemos es que los spreads están muy ajustados, por lo tanto ahí no vemos oportunidad. Y en la parte de renta variable lo que vemos es que las bolsas no están precisamente baratas, por lo tanto al final pues muchos inversores hacen la pregunta y ¿qué hacemos?.
Lo que nosotros recomendamos es que ambos activos tienen cabida dentro de las carteras, según el perfil del cliente. Por lo tanto los dos deben estar en las carteras, pero conviene tener muy en cuenta qué activos seleccionamos.
En renta fija principalmente optaríamos por bonos de alta calidad crediticia, con una duración más corta/media, reduciendo la exposición a crédito y a high yield. Y en la parte de renta variable diversificando geográficamente y por sectores, optando sobre todo por la parte más defensiva puesto que tecnología ahora mismo está en un proceso correctivo. Y luego, sobre todo, daríamos especial importancia a la parte de gestión dinámica, sobre todo la parte de vend driven y de arbitraje, puesto que son activos con una volatilidad moderada, da una rentabilidad bastante razonable y sobre todo diversifica las carteras.