Empezamos hablando de salud y de estos productos. ¿En qué consiste y cómo invierte el BNP Paribas Health Care Innovators?
Ricardo de los Ríos: No es simplemente un fondo del sector salud, aunque, por supuesto, invierte en él. Es un fondo de Health Care Innovators. Tenemos que tener en cuenta que la población mundial está creciendo, que además está envejeciendo y que, afortunadamente, vivimos más tiempo. A esto se suma que los mercados emergentes empiezan también a demandar cada vez más servicios de salud. Por tanto, vemos una oportunidad muy importante en el sector salud, pero a través de compañías que sean realmente líderes e innovadoras.
Además, la propuesta del fondo incluye compañías de todas las capitalizaciones. Seguramente muchos de los que nos están viendo ya tienen en cartera valores del sector salud, pero probablemente sean grandes capitalizaciones. Sin embargo, con un equipo de análisis global, capaz de estudiar compañías de todo el mundo —porque el fondo es global—, identificamos muchas small y mid caps que normalmente no están presentes en las carteras de los inversores.
Además, dentro de este universo hay una actividad bastante intensa de fusiones y adquisiciones, lo que dinamiza el mercado y contribuye a elevar el precio de las acciones. Esto supone una oportunidad adicional para el inversor.
¿Qué tipo de compañías forman parte actualmente del fondo? Me decías que no se discrimina por capitalización, pero ¿sí por tipo de negocio?
Ricardo de los Ríos: Podemos encontrar desde compañías clásicas francesas o estadounidenses, hasta empresas en la India que no solo se dedican a fabricar genéricos. También hay compañías en el sudeste asiático muy avanzadas en términos de tecnología y avances médicos. Y, además, hay toda una serie de compañías, especialmente en el ámbito del cáncer —o más bien de los distintos tipos de cáncer—, que desarrollan medicamentos muy específicos.
De hecho, casi podríamos decir que estos tratamientos tienen nombre y apellidos, porque no todos los cánceres requieren el mismo tratamiento. Estas compañías desarrollan patentes muy concretas para necesidades muy específicas.
Cuando hablamos de fondos, es importante tener en cuenta el largo plazo. En este caso, al tratarse de tendencias estructurales como el envejecimiento de la población o la innovación médica, ¿cuál sería el horizonte de inversión?
Ricardo de los Ríos: Es un fondo de renta variable pura. Y el inversor en renta variable debe plantearse este tipo de inversión con un horizonte de largo plazo, aproximadamente entre 5 y 7 años. Al tratarse de un fondo temático, nuestra propuesta es que sirva para diversificar una parte de la cartera de renta variable.
Un inversor no va a prescindir de la renta variable europea o americana, pero este tipo de fondo permite complementar la cartera con una temática de alto potencial de crecimiento, aportando valor adicional al conjunto.
En cualquier caso, siempre con una visión de medio a largo plazo, de 5 a 7 años, incluso aunque se trate de una temática considerada defensiva.
El sector salud está muy influido por la tecnología. ¿Qué importancia le dais a la innovación tecnológica?
Ricardo de los Ríos: Voy a poner un ejemplo muy claro: el diagnóstico por imagen. Hoy en día existe la posibilidad de acceder a enormes bibliotecas de imágenes médicas y, a partir de ahí, extraer conclusiones —siempre con supervisión médica—. La aplicación de nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, mejora enormemente los resultados en este campo. Hay compañías que están aplicando estas tecnologías de forma muy eficiente y que, gracias a ello, están generando importantes beneficios.
Hablamos ahora del MIV Global Medtech Fund. ¿En qué consiste y cómo invierte actualmente?
Belén Ríos: El fondo lo gestiona MIV, que es una de las boutiques que incorporamos en 2024. Nuestra visión es que dentro del sector salud existen determinados subsectores, como farma o servicios médicos, que tienen amenazas latentes. Por ejemplo, cambios regulatorios como el paso de Obama Care a Trump Care, el impacto en los presupuestos de Medicare y Medicaid, o el nivel general de gasto sanitario influyen directamente en los beneficios.
Además, hay un factor muy importante: los vencimientos de patentes. En los próximos seis años vencen patentes por valor de 300.000 millones de dólares, lo cual es enorme.
Por eso pensamos que hay subsectores dentro de healthcare —en línea con lo que comentaba Ricardo— que tienen un mayor componente de innovación y están más aislados de estas amenazas. En nuestro caso, nos centramos exclusivamente en tecnología médica (Medtech). La tecnología médica incluye dispositivos internos, aparatos, software, robótica… es decir, todo aquello que se utiliza dentro del ámbito médico.
Desde el robot Da Vinci, que permite operar en menos tiempo, hasta dispositivos como marcapasos, sistemas de cateterismo o válvulas de insulina. Es uno de los principales motores de crecimiento del sector salud en los últimos años.
El fondo invierte exclusivamente en este segmento. Es actualmente el mayor fondo UCITS en Europa especializado en Medtech, con un track record de 20 años y una rentabilidad acumulada del 415% desde su lanzamiento hace 26 años.
Como comentaba, adquirimos MIV porque está totalmente especializada: solo gestiona este fondo y cuenta con cinco gestores dedicados exclusivamente a esta estrategia. Creemos que en este ámbito la especialización es clave; no basta con un enfoque generalista.
Antes hablábamos del impacto de la tecnología. Con la irrupción de la inteligencia artificial, ¿qué peso tiene en vuestra estrategia?
Belén Ríos: En nuestro caso, es absolutamente central. La innovación tecnológica es una megatendencia que impacta directamente en el crecimiento del fondo. En el caso de la IA, creemos que tiene un papel especialmente positivo en Medtech. Es difícil que la IA cree un dispositivo completamente nuevo, ya que este sector suele evolucionar a partir de versiones de dispositivos existentes. Sin embargo, sí puede mejorar significativamente la eficiencia operativa, reducir costes y optimizar el funcionamiento de los dispositivos.
Además, tecnologías como el Big Data permiten identificar nuevos mercados geográficos. Por ejemplo, los mercados emergentes representan el 40% del PIB mundial, pero solo el 15% del mercado Medtech, lo que indica un gran potencial de crecimiento. La IA y el Big Data ayudan a las compañías a detectar estas oportunidades.
En 2025 había perspectivas muy positivas para el sector salud, pero en 2026 hemos empezado a ver revisiones a la baja de beneficios. Además, en un contexto geopolítico complicado, el sector no ha actuado como refugio. ¿Creéis que esto se debe a esas revisiones y que el mercado está ignorando catalizadores como la inteligencia artificial? ¿Pensáis que la situación puede mejorar en 2026?
Ricardo de los Ríos: La inteligencia artificial es imparable y sus aplicaciones son prácticamente infinitas. Es posible que en el camino haya compañías que no sobrevivan, pero el potencial es enorme. Como decía antes, esto se aplica tanto al diagnóstico por imagen como a la robótica o al desarrollo tecnológico en general.
Estamos integrando tecnología en el cuerpo humano para mejorar la salud. Es cierto que el sector ha decepcionado en 2025, probablemente por falta de catalizadores claros o por el contexto geopolítico. Pero seguimos creyendo que, como sector defensivo y con un fuerte componente innovador, mantiene un gran valor a largo plazo.
Belén Ríos: Estoy de acuerdo. Cuando inviertes en un sector defensivo como salud, esperas resultados positivos en cualquier entorno. Sin embargo, en 2025 y también en 2026 hemos visto revisiones a la baja de beneficios. Esto se debe, en parte, a preocupaciones en subsectores como farma o servicios médicos, donde hay incertidumbre sobre recortes de gasto y vencimientos de patentes. Pero también hay subsectores como tecnología médica que, aunque han sufrido, tienen una demanda mucho más estable.
Cuando el ruido del mercado desaparezca, deberían reflejar mejores resultados. Y, como comentábamos, la inteligencia artificial es claramente un factor positivo, especialmente en Medtech.
Hemos hablado mucho de tecnología, pero el sector salud es muy amplio. ¿Creéis que en los próximos meses seguirán destacando estas áreas o deberíamos fijarnos también en otros subsectores?
Ricardo de los Ríos: Yo destacaría servicios médicos y también farma, especialmente en el desarrollo de nuevos medicamentos, incluso para enfermedades raras. Son áreas que pueden ofrecer un crecimiento importante en beneficios.
Belén Ríos: Nosotros somos algo más cautos con esos segmentos por la presión en costes y la incertidumbre regulatoria. Creemos que el sector en general lo hará bien, pero que hay áreas con mejores perspectivas, como la tecnología médica. Hay tendencias estructurales muy claras: el envejecimiento de la población, la necesidad de reducir costes y la innovación constante. Por ejemplo, la miniaturización ha permitido que dispositivos como los marcapasos sean cada vez más pequeños.
El Big Data también está impulsando avances como sistemas de insulina inteligentes que ajustan automáticamente las dosis. Además, el sector presenta una rentabilidad histórica un 75% superior al MSCI World en los últimos 25 años, con una volatilidad de beneficios significativamente menor. Esto demuestra una gran estabilidad en los resultados.
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