1. ¿Se está fortaleciendo de nuevo el dólar?

No. El impulso alcista del dólar parece haberse estancado una vez más. Los diferenciales de rendimiento, tras un fuerte movimiento a favor de Estados Unidos, han comenzado a retroceder: siguen siendo favorables para el dólar, pero con un efecto de apoyo más débil. Las sorpresas macroeconómicas cambiaron de rumbo, tras el débil dato de empleo de EE.UU. en julio, la caída de las ventas minoristas y una inflación subyacente estable en el 2,5% interanual. En ese tiempo, los datos de la zona del euro superaron las expectativas, ya que el PIB del segundo trimestre se situó en un +0,4% intertrimestral, la cifra más sólida en más de un año.


2. ¿Cuáles son las perspectivas del dólar para los próximos meses?

Es probable que el dólar se vea sometido a nuevas presiones, tras la fase de fortaleza que comenzó en febrero. El panorama de los datos estadounidenses se ha deteriorado en varios frentes: el mercado laboral se está desacelerando, el PIB del segundo trimestre se está ralentizando y las ventas minoristas de julio se sitúan en su nivel más bajo en más de un año. La inflación subyacente se mantiene en el 2,5% interanual, el dato más bajo desde marzo de 2021, lo que reduce la probabilidad de que la Fed mantenga una postura restrictiva. Los rendimientos a corto plazo han caído más rápidamente que los de largo plazo, en consonancia con las expectativas de que la relajación monetaria llegue antes, un factor que suele ser negativo para el dólar.

El diferencial de rendimientos entre Estados Unidos y las principales economías se ha reducido, lo que sigue siendo favorable para el dólar, pero con menos margen de apoyo. Compensando esto en parte, los flujos de capital hacia inversiones relacionadas con la inteligencia artificial en EE.UU. y el papel del dólar como moneda refugio siguen proporcionando un apoyo subyacente. Por lo tanto, la depreciación del dólar parece pospuesta más que descartada, y es probable que se produzca una caída más pronunciada a medida que se aclare la postura de la Fed y se disipe la incertidumbre política tras las elecciones.

3. ¿Cómo ajustar la posición sobre el dólar en los próximos meses?

La sobrevaloración estructural a largo plazo sigue apuntando a una depreciación. Sin embargo, para que se produzca una caída sostenida es necesario que se produzca una mejora del panorama económico mundial, no solo del estadounidense. Siguen existiendo muchos factores que respaldan al dólar, pero su apreciación ha sido limitada: las posiciones especulativas en los futuros del euro frente al dólar se sitúan cerca de mínimos históricos, aunque el tipo de cambio no se ha movido de forma proporcional. Es probable que las tendencias del empleo y las decisiones de la Fed marquen la evolución del dólar en los próximos meses.

Una desaceleración en Europa podría complicar el panorama, dada la fragilidad de una economía que, hasta ahora, se ha mostrado más resistente de lo esperado, gracias a unas exportaciones sólidas, un mercado laboral robusto y unos beneficios que han superado las estimaciones. Los precios de la energía siguen siendo un factor de riesgo, especialmente en Alemania, ya que las reservas de gas se están recuperando lentamente. La intervención sobre el yen sugiere una tolerancia hacia un dólar moderadamente más débil.