¿Dónde podemos encontrar valores con “sex-appeal” más allá de los grandes nombres de los índices de referencia en EEUU?

A pesar del entorno económico y geopolítico, los mercados se encuentran en niveles máximos. En este punto, desde DPAM, más allá de las grandes compañías estadounidenses de gran capitalización, vemos un gran interés y valor en las empresas de pequeña y mediana capitalización. Identificamos varios catalizadores que apoyan esta clase de activos. En primer lugar, las small y mid caps estadounidenses están muy centradas en su mercado doméstico, y sabemos que la filosofía de Trump, bajo el enfoque “America First”, favorece precisamente a este tipo de compañías. Esto, a su vez, beneficia a las pequeñas y medianas capitalizaciones.

Dentro de esta política, el impulso económico del “Big Beautiful Bill” también respaldaría este segmento. A ello se suma la intención de reducir la fiscalidad y la regulación, factores que juegan claramente a favor de estas empresas. Además, se trata de compañías con valoraciones que, desde DPAM, consideramos atractivas tanto en términos relativos como absolutos, y que actualmente están infraponderadas en las carteras de los inversores. Por tanto, si vuelve el interés por este tipo de compañías, los flujos podrían actuar como un catalizador adicional para su apreciación.

Otro elemento relevante es la posible reactivación de las operaciones de fusiones y adquisiciones, que históricamente supone un impulso adicional para el mercado. En conjunto, vemos que las pequeñas y medianas empresas en Estados Unidos resultan especialmente atractivas.

Si ampliamos la perspectiva, el mercado estadounidense es, en términos generales, el más atractivo y dinámico a nivel global. En los últimos 15 años, tanto el S&P 500 como el Russell 2000 —índice de referencia de las small and mid caps— han superado ampliamente al MSCI World, llegando a representar cerca de tres cuartas partes del índice global. Y si vamos más atrás, las small and mid caps en EEUU han mostrado históricamente un comportamiento sólido: en las últimas cinco décadas, aproximadamente tres de cada cuatro años han sido positivos, con una rentabilidad media superior al 12% anual. Por todo ello, en DPAM vemos una oportunidad atractiva en las pequeñas y medianas capitalizaciones estadounidenses.

Las valoraciones de las small y mid caps estadounidenses están actualmente en niveles históricamente atractivos frente a las grandes capitalizaciones. ¿Qué puede estar descontando el mercado?

Es un factor que consideramos claramente favorable para esta clase de activos. Las small and mid caps estadounidenses cotizan con descuentos relevantes frente a las large caps, tanto en términos absolutos como relativos. En este punto, el mercado está incorporando varias variables. En primer lugar, su mayor nivel de endeudamiento las hace más sensibles a la evolución de los tipos de interés. En un entorno marcado por incertidumbre inflacionista y tensiones geopolíticas, se asume la posibilidad de tipos más altos durante más tiempo, lo que impacta de forma más directa en este segmento.

En segundo lugar, su carácter más doméstico las hace más dependientes del ciclo económico. En escenarios de desaceleración o recesión, su comportamiento tiende a ser más vulnerable que el de las grandes multinacionales.

A ello se suma una menor cobertura por parte de analistas y del mercado, lo que genera ineficiencias de información. Para la gestión activa, este factor es una fuente de oportunidades.

También ha influido la fuerte concentración reciente del mercado en torno a las grandes capitalizaciones, especialmente en tecnología e inteligencia artificial, lo que ha ampliado la brecha de valoración con las small and mid caps. Sin embargo, esta brecha no implica ausencia de potencial. La adopción de la inteligencia artificial se extenderá progresivamente a todo el tejido empresarial, incluidas las compañías de menor tamaño, aunque probablemente en fases posteriores.

Además, el mercado descuenta un crecimiento de beneficios en el Russell 2000 superior al 30% para este año y el próximo, por encima del S&P 500 e incluso de las “Siete Magníficas”. En este contexto, la diferencia de valoración actual puede interpretarse como una oportunidad atractiva desde el punto de vista de DPAM.

En un contexto marcado por una posible relajación monetaria por parte de la Reserva Federal, ¿qué implicaciones tiene este escenario para las empresas estadounidenses de menor tamaño?

Las small and mid caps suelen presentar, en términos generales, un mayor nivel de endeudamiento y una menor capacidad de autofinanciación a través de generación de caja, por lo que dependen en mayor medida de la financiación externa. En este sentido, cualquier movimiento de política monetaria por parte de la Reserva Federal tiene un impacto directo en esta clase de activos. Una relajación de la política monetaria en Estados Unidos actúa, por tanto, como un catalizador positivo para las small and mid caps. Por el contrario, un endurecimiento del entorno de tipos tendría un efecto adverso más acusado en este segmento. Más allá de este efecto directo, un escenario de normalización económica y mayor visibilidad sobre la inflación podría reforzar este comportamiento positivo en los próximos trimestres.

A ello se suma un factor adicional relevante: la política fiscal. La reforma fiscal en Estados Unidos permitirá a estas compañías mejorar la deducibilidad de los intereses vinculados a su endeudamiento. En consecuencia, no solo la política monetaria resulta determinante, sino también el marco fiscal, que puede tener un impacto estructural favorable para las small and mid caps estadounidenses.

¿En qué sectores consideráis que hay small and mid caps que brillan? ¿Y “joyas” en concreto?

El universo de small caps en Estados Unidos —el Russell 2000, como índice de referencia— está compuesto por más de 2.000 compañías, lo que lo convierte en un universo de inversión muy amplio y diverso. Se trata, en general, de empresas muy especializadas y con una fuerte orientación local, lo que permite encontrar oportunidades en prácticamente todos los sectores y subsectores.

Por supuesto, la tecnología tiene un peso relevante dentro de este universo. En el ámbito de la inteligencia artificial y la infraestructura digital, encontramos compañías como Ciena Corporation, líder en redes de alta velocidad y soluciones de transmisión de datos, clave para la conectividad y el funcionamiento de los centros de datos al reducir la latencia en la transferencia de información.

Pero las oportunidades no se limitan a la tecnología. En un contexto de mayor tensión geopolítica, también destaca el sector aeroespacial y de defensa, con compañías especializadas en áreas como los drones de uso defensivo. En el ámbito de las comunicaciones satelitales, aparece Gilat Satellite Networks, enfocada en soluciones de conectividad vía satélite.

En consumo, los nuevos hábitos también generan oportunidades, como el modelo “buy now, pay later”, representado por compañías como Affirm Holdings. Y en el ámbito sanitario, el envejecimiento de la población abre espacio a compañías como Lumenis, especializada en equipos y soluciones para procedimientos médicos mínimamente invasivos, especialmente en el ámbito vascular.

En definitiva, el universo de small and mid caps estadounidenses es altamente especializado y transversal, lo que permite encontrar oportunidades en prácticamente cualquier sector, con modelos de negocio muy específicos y diferenciales.

Cuando se habla de inteligencia artificial, el debate suele centrarse en las grandes tecnológicas. Sin embargo, ¿de qué manera pueden beneficiarse las pequeñas y medianas empresas de esta revolución tecnológica, tanto desde el punto de vista de la innovación como de la productividad?

El desarrollo de la inteligencia artificial está siendo impulsado principalmente por las grandes compañías, que están realizando inversiones muy significativas para su avance. Sin embargo, las small and mid caps también van a beneficiarse de esta transformación. La IA puede convertirse en un motor de cambio muy relevante para este segmento, en la medida en que se está produciendo una democratización de estas tecnologías: son cada vez más accesibles, más fáciles de implementar y menos costosas. Frente a hace una década, hoy es posible acceder a soluciones en la nube bajo demanda, sin necesidad de infraestructuras sobredimensionadas. Además, la disponibilidad de modelos preentrenados y herramientas de software listas para integrar permite a estas empresas incorporar la inteligencia artificial directamente en su actividad. La combinación de estas tecnologías con su conocimiento especializado en nichos concretos puede generar ventajas competitivas significativas. Esto se traduce en mejoras de productividad a través de la automatización de tareas, así como en una reducción de costes operativos, con un impacto positivo directo sobre la rentabilidad.

En definitiva, aunque la innovación en inteligencia artificial está siendo liderada por las grandes tecnológicas, las small and mid caps están en posición de adoptarla e integrarla en su actividad, lo que puede convertirse en un importante catalizador de eficiencia y crecimiento.

El universo de small y mid caps estadounidenses es muy amplio y diverso. Más allá del tamaño de las compañías, ¿qué características debería buscar un inversor para identificar negocios con capacidad de generar valor de forma sostenible en el largo plazo?

En DPAM, cuando los gestores analizan este universo —las small and mid caps estadounidenses, con el Russell 2000 como referencia— aplican en primer lugar filtros de capitalización para centrarse en este segmento específico. A partir de ahí, el análisis se centra en la calidad de las compañías. Un primer elemento clave es la valoración: entender en qué medida los precios actuales están justificados, si reflejan tensión o, por el contrario, oportunidades. El segundo factor es el crecimiento, tanto de la cifra de negocio como de los beneficios; para nosotros es fundamental que se trate de compañías rentables, capaces de generar beneficios de forma recurrente. También resulta esencial analizar su posicionamiento competitivo: si son líderes en su nicho, cuáles son sus ventajas competitivas y qué barreras de entrada protegen su modelo de negocio.

En definitiva, se trata de un conjunto de criterios que los gestores combinan para seleccionar compañías y construir las carteras. El universo es amplio —más de 2.000 compañías— y relativamente ineficiente, por lo que una buena selección de valores puede traducirse en una rentabilidad consistente y en la generación de alfa, es decir, de rentabilidad superior al mercado.